Más que un premio, un adorable puente: 30 años de unión cultural entre Iberoamérica y Chequia
Con tres estupendos ensayos sobre feminismo, la influencia de Baťa en Chile y el espiritualismo indígena, tuvo lugar este jueves en la Universidad Carolina de Praga la entrega de la trigésima edición del Premio Iberoamericano, marcada esta vez, sobre todo, por el recuerdo agradecido a la enorme figura del profesor Josef Opatrný.
En un evento tan interesante como emotivo que se llevó a cabo en el Salón de los Patriotas del histórico edificio de la Universidad Carolina de Praga tuvo lugar la trigésima edición del Premio Iberoamericano.
Los más importantes puntos en común en los discursos de los oradores fueron la necesidad de tender puentes en un mundo cada vez más globalizado pero, a la vez, dividido; el éxito que, de por sí, significa que un premio cumpla tres décadas de existencia y, por supuesto, el recuerdo agradecido a la inmensa figura del profesor Josef Opatrný, que falleció hace unas semanas pero cuyo legado se percibe en cada rostro emocionado de sus miles de estudiantes y colegas.
Sorpresas te da el Premio
En la ceremonia tampoco faltaron algunas sorpresas, como cuando, al cerrar su discurso, el director general de la sección de Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación, Juventud y Deporte de la República Checa Václav Velčovský contó que le había pedido a la Inteligencia Artificial que creara una foto imaginando al premio como si fuera una persona, para luego mostrar exultante el resultado al público.
Otro momento destacado sucedió gracias a la histórica hispanista Hedvika Vydrová, quien, con motivo de un reconocimiento a la excelente labor de los docentes, con que también se distinguió a Jiří Chalupa y Šárka Grauová, reveló, ante el asombro del público, que el Premio Iberoamericano nació como una idea de la Embajada de Colombia. Luego, recordó de una manera muy bella y poética una escena que le quedó grabada de aquella primera ceremonia de 1994, cuando el sol que ingresaba por el ventanal creaba una especie de halo sobre la cabeza de la ganadora.
Y, justamente, para sorpresa de muchos, esa primera ganadora no era otra que la reconocida hispanista y traductora Hana Tkáčová. Claro que, por aquel entonces, el Premio Iberoamericano era un poco diferente.
De hecho, recuerda Tkáčová que escribió un ensayo por su propia cuenta sin ser una estudiante regular, y además tenía, en aquel momento, treinta y siete años, es decir que, en ese entonces, no había límite de edad para poder competir.
“El trabajo se llamó la Identidad cultural de Iberoamérica y después hice la tesina con el mismo tema, aunque ya especializada en literatura. Entonces: la identidad cultural de Iberoamérica por medio de la literatura. Escribía sobre indigenismo, sobre civilización y barbarie, sobre el negrismo y una introducción a lo que es América Latina: por qué se dice Latina, por qué Iberoamérica, que Carlos Fuentes dice Indo- Afro-Euro-América. Hice esa introducción y estudiaba los seminarios de la profesora Housková y el tema de los ensayos y la identidad me atrajo muchísimo, entonces elegí ese tema”.
Desde entonces, nunca mejor dicho, ha pasado mucha agua bajo el puente. Y no dejan de ser interesantes las coincidencias que, a lo largo de tres décadas de historia, fue ofreciendo el premio: por ejemplo, el hecho de que uno de los oradores, el director de comunicación del Ministerio del Exterior Karel Smékal, tal como recordó en su discurso, hubiera ganado diez años atrás ese mismo premio con un ensayo sobre el autor español Miguel de Unamuno, una de las grandes figuras de la Generación del 98.
Y, a propósito de España en esta edición fue justamente esa embajada la que tuvo a cargo la presidencia pro tempore y, por lo tanto, la organización del concurso y el evento de clausura. En su primer año en la capital checa, la embajadora María Pérez Sánchez-Laulhé, quien define a Praga como una ciudad maravillosa que, por su seguridad y belleza, constituye un verdadero lujo para diplomáticos y embajadores, habló con Radio Praga Internacional sobre lo que significa la existencia de un premio de esta magnitud.
“Bueno, pues a mí ya encontrarme que hay un premio así, que cumple 30 años, y que encima nos toca a nosotros de alguna manera liderarlo, pues es un regalo. Es un regalo, me ha permitido conocer que hay un interés entre regiones que, a priori, podrían parecer relativamente alejadas, y sin embargo los trabajos que han presentado los alumnos y alumnas a mí me han maravillado por la temática. Es que son temas muy concretos, muy específicos, muy, muy, variados, que van mucho más allá, por ejemplo, de temas más obvios que podrían ser relaciones políticas. De hecho, el trabajo ganador que pone en relación a la gran figura feminista, la checoslovaca Františka Plamínková, con una de las grandes figuras argentinas, Victoria Ocampo, me parece una maravilla y con un tema tan de actualidad como es el feminismo. Y, bueno, me ha permitido conocer eso, me ha permitido también saber que en las universidades checas hay una tradición de hispanismo fortísima, que es un regalo para trabajar juntos, y bueno, yo creo que la diplomacia de hoy, la diplomacia del siglo XXI, es en gran medida una diplomacia de persona a persona, ¿no?, y muchas veces nuestros embajadores y embajadoras son más estos mismos estudiantes y profesores, y lo digo con toda sinceridad”.
Diplomática de carrera que ha trabajado principalmente en el ámbito cultural e incluso con frecuencia en América Latina, la embajadora enfatizó que ella cree ciegamente en la importancia del trabajo de los educadores y estudiantes, y asegura que incluso tiene pruebas concretas de cómo esas personas se la pasan construyendo verdaderas redes, no sociales, claro está, sino de personas reales que, con el tiempo, siempre terminan destacándose por la calidad de los lazos humanos que van tejiendo a lo largo de su trayectoria.
El gran podio
En esta trigésima edición del premio se presentaron 21 trabajos de siete universidades de Chequia. Y a pesar de que la embajadora de España no formó parte del jurado asegura estar muy al tanto de la calidad y profesionalismo de cada uno de los textos presentados.
“Y me gusta mucho que los trabajos ganadores toquen temas tan distintos. Primero, ya lo he mencionado, ¿no? Feminismo, gran figura feminista argentina, gran figura feminista checa. Segundo, Chile. Buscar un tema desde otra óptica totalmente distinta a Chile. Y luego, en lengua portuguesa, por supuesto. En la maravillosa lengua y preciosa lengua portuguesa. Y tocando un tema también tan interesante, creo, y tan relativamente poco conocido, aquí, como son los pueblos indígenas, que me parece tan bien. Entonces, son temas, bueno, que yo creo que abren campos, ¿no? Y que muestran lo que ha dicho el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, la curiosidad, ¿no? Entonces, eso, pues, es un aliciente para seguir trabajando. Simplemente ya leer los títulos de los trabajos, me parece que, en fin, o sea, ya en sí es algo muy valioso, ¿no?".
Muy valioso le parece también el interés que, desde hace ya tiempo, nota de los checos por el español. Sin ir más lejos, comparte la embajadora cifras oficiales del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes que indican que, en menos de diez años, el número de estudiantes checos del idioma pasó de 28.000 a 68.000, algo que califica como una verdadera maravilla tanto para España como para América Latina.
Con el objetivo de tratar de corresponder a ese interés y, pese al enorme esfuerzo que eso representa, la embajadora ya es capaz de comunicarse un poco en el idioma local.
“Yo estudio checo, sí, soy una aplicada estudiante de checo, que no es un idioma fácil para alguien que, como yo, no ha conocido antes las lenguas eslavas. Pero yo creo que es coherente, incluso es coherente con lo que estamos haciendo aquí sobre lo que he dicho antes de la primacia del persona a persona. Es decir, yo ya sé que muy probablemente no voy a hablar checo fluido, pero a mí, mis clases de checo y el poder, especialmente fuera de Praga, chapurrearlo un poco, al menos, me acerca a las personas y me está ayudando muchísimo a entender la cultura, la idiosincrasia checa y desde dónde se piensa aquí, desde aquí, desde este contexto”.
Por último destacó la embajadora que, en lo que respecta a las relaciones bilaterales entre ambos países, se está viviendo un momento muy interesante, teniendo en cuenta, por ejemplo, que el año pasado han viajado 740.000 turistas checos a España, una cifra sorprendente si se considera la población total del país. En cuanto al futuro, destaca, tal como se mencionó también en los discursos, que un motor fundamental para seguir obteniendo logros es alimentar la curiosidad y la capacidad de asombro.
“Comparto con los estudiantes de hoy la curiosidad siempre, el buscar vínculos entre España y la República Checa, que hay más de los que a primera vista, por las diferencias en idioma y tal, pudiera parecer. Y Praga, además, es una ciudad donde todo el rato vas descubriendo algo. O sea, sí están los grandes monumentos de referencia, por supuesto, pero es una ciudad para perderse. Y, bueno, yo creo que es una ciudad donde todo el rato vas descubriendo algo, una ciudad para perderse constantemente. Y, además, esta luz en cada época del año es diferente, y me parece una maravilla, una maravilla”.
Cruzar el cementerio
El tercer premio fue para Klára Kundelová, una estudiante de la Universidad Masaryk de Brno por su original trabajo sobre la espiritualidad de algunos grupos indígenas de Brasil, bajo la tutoría del profesor Paride Bollettin quien trabaja con varias comunidades indígenas en Brasil y le ofreció el puntapié inicial de una idea que ella se encargó de transformar en un ensayo.
“Un día, en una conferencia durante mi primer año de estudio, él mencionó que, si teníamos interés en hacerlo, podíamos viajar a Brasil, así que yo fui a hablar de inmediato con él. A partir de ahí, comenzamos a prepararnos para el trabajo de campo: tuvimos clases privadas porque en nuestra institución no se enseña algo así. Aprendimos cómo hacer etnografía, estudiamos sobre Brasil y sobre los pueblos indígenas. Finalmente, el viaje se concretó y pasé dos meses en Brasil, donde estudié la espiritualidad de las comunidades indígenas y sus prácticas funerarias, que fueron el tema de mi trabajo”.
Aún entusiasmada por esa gran oportunidad que se le presentó, asegura Klára que desde siempre el tema que más le interesa es justamente el de las prácticas funerarias y la espiritualidad de las personas, por lo que haber podido realizar ese viaje significó para ella una especie de sueño cumplido, más allá de las dificultades y obstáculos que siempre aparecen en semejantes desafíos.
“Fue una experiencia intensa. Pasaron muchas cosas allí, porque es un mundo completamente diferente al que tenemos aquí. De repente, me sentí como si no supiera nada y tuviera que aprenderlo todo desde cero, porque la gente allí piensa de otra manera. Además, yo no me considero una persona muy espiritual, y siento que la República Checa tampoco lo es demasiado. Pero, de repente, cuando llegué allí, todo estaba tan conectado que cada elemento de la naturaleza parecía estar vivo y tener sus propios protectores espirituales”.
De todas esas vivencias que, tal como ella misma cuenta, la acompañarán quizás por siempre, asegura Klára que hubo un momento especialmente fuerte. Cuenta que en la aldea donde pasó la mayor cantidad de tiempo había un puente que la dividía en dos, y detrás un cementerio al que no podía accederse sin previa preparación espiritual.
“Yo no lo sabía y por error crucé el puente, lo que fue un gran problema. Me llamaron a la casa de oración, donde me explicaron que esto podía traer consecuencias fuera del cuerpo, ya que los espíritus podían querer castigarme. Poco después, empecé a sentirme enferma. Comencé a desmayarme y a tener episodios extraños, fue una situación completamente aterradora. Fui al hospital, pero no encontraron nada. Entonces acudí al líder espiritual de la aldea, quien me dijo que todo se debía a que había cruzado el puente sin preparación. Según él, los espíritus querían mi cuerpo cálido y por eso intentaban llevarme a su lado. Afortunadamente, todo terminó, pero fue mi primera experiencia con la espiritualidad, y fue realmente impactante”.
Siento que ahora percibo el mundo de una manera diferente, la experiencia me enseñó mucho y me hizo cuestionarme a mí misma y la forma en que veo el mundo”.
Klára Kundelová
Además de resultar merecedora de este gran reconocimiento académico y ofrecerle un tópico en el que seguramente seguirá profundizando en el futuro, asegura Klára que el tema que descubrió gracias a su profesor trasciende el plano académico ya que también generó en ella consecuencias en el plano personal.
“Siento que ahora percibo el mundo de una manera diferente. Esta experiencia me enseñó mucho y me hizo cuestionarme a mí misma y la forma en que veo el mundo. En antropología existe una teoría llamada ‘nosotros y los otros’, donde tendemos a percibirnos a nosotros mismos como los que saben lo correcto, mientras que los otros son aquellos que ven las cosas de manera diferente. Pero cuando estuve allí, de repente yo era "la otra", y todo lo percibía de manera distinta a como lo hacían ellos. Creo que ahora reflexiono más sobre el mundo en general y sobre cómo las personas lo perciben. Siento que me he vuelto más abierta de mente hacia los demás, quizás más que muchas personas de mi entorno“.
Baťa, ese famoso desconocido
Quien también realizó un trabajo de campo similar fue la estudiante Vanesa Díaz de la Universidad Mendel de Brno. De padre español, realizó con la tutoría de Michal Zourek un ensayo sobre la influencia de la célebre fábrica de calzado checa Baťa en Chile; en concreto, en Peñaflor, una pequeña ciudad relativamente cerca de la capital Santiago de Chile, que Vanesa también tuvo la oportunidad de visitar como parte de su investigación.
“Además de Brasil, Baťa tuvo influencia en otros países latinoamericanos”.
Vanesa Díaz
“En general lo que se conoce mucho es que Baťa tuvo influencia en Brasil, donde hay varias ciudades, creo que tres o cuatro, relacionadas con él. Pero también tuvo mucha influencia en otros países latinoamericanos, como, por ejemplo, Chile. A esa ciudad llamada Peñaflor los fabricantes o trabajadores de Baťa llegaron en el año 1939, crearon una nueva fábrica de zapatos y, gracias a eso, la ciudad pudo crecer, gracias a esa nueva industria. Y lo que me interesó mucho es que los que viven ahí, en Peñaflor, tienen muy buenos recuerdos de la fábrica Baťa que ya no funciona y se cerró en el año 2012”.
Por supuesto, el hecho de que existan esos buenos recuerdos no significa, necesariamente, que todas esas personas estén al tanto de los verdaderos orígenes de esa emblemática fábrica de calzados que logró expandirse no solo por Brasil.
“Bueno, la gente ahí no sabe qué Baťa, la fábrica, proviene de la República Checa, todos piensan que Baťa es chileno o americano o canadiense, pero casi nadie sabe que es de la República Checa y que, por lo tanto, existe ese vínculo entre nuestro país y Chile u otros países latinoamericanos, y eso es muy interesante”.
Vanesa estuvo un mes en Chile, pero solo pasó un día en Peñaflor, donde, sin embargo, se hizo tiempo para visitar el exterior de la fábrica Baťa y hacer varias entrevistas, una de las cuales fue nada menos que con las hermanas Šopík, las hijas de uno de los trabajadores checos que llegaron a Chile en 1939.
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A ellas les está especialmente agradecida porque, según cuenta, resultaron fundamentales en su trabajo porque le brindaron mucha información sobre los inicios y el desarrollo de la empresa en aquel país. Aunque la experiencia del viaje en sí y la posterior investigación le pareció de por sí alucinante, asegura que el hecho de haberlo coronado con tan importante reconocimiento la colma de felicidad.
“Hasta llegar aquí no me había dado cuenta de la importancia de este premio, de esta competición. Y ver a todas estas personas tan importantes: embajadores, rectores, rectoras es algo impresionante”.
Lo que ellas querían
Por último, vamos a dejar ahora que sea Ludmila Slavicka, la estudiante de la Universidad Carolina de Praga que obtuvo nada menos que el primer premio quien nos cuente cuál fue el tema de su muy interesante investigación.
“Vale, pues yo abordé los ensayos de la argentina Victoria Ocampo y la escritora checoslovaca Františka Plamínková, se me ocurrió porque estoy redactando un trabajo final sobre el ensayo femenino en general. Así que yo tenía como una base para pensar: intentaba encontrar unos paralelismos que no sabía si iba a encontrar o no, porque son experiencias muy distintas, ¿no? Porque nosotros tenemos un país pequeñito en Europa y, luego, Argentina, que es súper diferente. Pero me sorprendió lo universal que es el tema. O sea, las dos tratan los mismos temas desde una perspectiva bastante parecida”.
Con la tutoría de Dora Polaková, esa investigación mayor en la que se encuentra trabajando Ludmila sobre el ensayo hispanoamericano femenino se centra, sobre todo, en la relación entre Victoria Ocampo y la escritora chilena Gabriela Mistral, la primera mujer iberoamericana en recibir el Premio Nobel de literatura en 1945. Sin embargo, en lo que respecta a Plamínková, de quien hace poco se conmemoró nada menos que el 150 aniversario de su nacimiento, Ludmila insiste en, que a pesar de que a priori las perspectivas parecían quizás muy distintas, enseguida se dio cuenta de que había mucho en común entre ellas.
“Lo más sorprendente es la estrategia que emplean, porque sí que escriben en general, pero luego uno de los ensayos es del 35 y el otro del 36 y ellas no se conocían. Pero la estrategia es tal que toman una historia anónima, individual, de una mujer cualquiera y luego ellas van elaborando sus ideas en torno a esto. Y van las dos desde lo concreto hacia lo abstracto”.
“Tanto Victoria Ocampo como Františka Plamínková toman una historia anónima, individual, de una mujer cualquiera y luego ellas van elaborando sus ideas en torno a eso”.
Ludmila Slavicka
También muy emocionada por el reconocimiento y todo lo que vivió durante la ceremonia, a diferencia de sus colegas, Ludmila aún no visitó Argentina, el país de Victoria Ocampo, aunque asegura que tiene muchas ganas de hacerlo. Mientras tanto, intenta disfrutar cada instante de un día que, seguramente, recuerde por mucho tiempo.
“Mucha emoción, sí, no me lo esperaba la verdad. Y también es como un regalo de despedida que no esperaba porque justo estoy terminando mis estudios, así que es esto es como un gran regalo para mí”.
La coincidencia entre Ludmila, ganadora del primer galardón, y la embajadora española a cargo del evento reafirma lo que este Premio Iberoamericano representa. Con treinta años de historia, sigue más vigente que nunca y se ha convertido en un verdadero regalo para los hispanistas checos. Ellos, con su dedicación y esfuerzo, han sabido construir este y otros magistrales puentes entre la cultura checa e hispana, enriqueciendo ambos mundos con su extraordinario trabajo.
