Andrej Kiska, de limpiar suelos en Estados Unidos a presidente de Eslovaquia
El expresidente de Eslovaquia Andrej Kiska ofreció una entrevista para Radio Praga Internacional durante su última visita a la capital checa en la que compartió su preocupación por el futuro de su país bajo el gobierno de Robert Fico, e incluso sobre un eventual acercamiento hacia las posturas del primer ministro húngaro Viktor Órban también en Chequia tras las elecciones parlamentarias de este año.
El presidente de Eslovaquia desde 2014 a 2019, Andrej Kiska, visitó recientemente la Universidad Anglo-Americana de Praga para ofrecer una charla sobre ‘Democracia y Deber Cívico”. Radio Praga Internacional aprovechó la ocasión para hablar con el también empresario y filántropo en el contexto de la deriva autoritaria que está tomando su país desde que retomó la presidencia del Gobierno Robert Fico.
Kiska alerta del rumbo que ha tomado Eslovaquia.
“Fico es un tipo muy duro y tenemos un gobierno con el que estamos muy descontentos. Por supuesto, primero está su influencia en la política internacional o las relaciones internacionales de Eslovaquia, en la UE. Luego, por supuesto, está la política interna. Desde la perspectiva de la política internacional, Fico está moviendo a Eslovaquia hacia Rusia y puedo decir que en contra de la UE. No es tan malo como Viktor Orbán, pero realmente se está moviendo en una dirección que a muchos eslovacos no les gusta. El problema es que en su interior realmente no cree en Rusia o en los valores rusos. El problema es que es muy populista. Eso significa que lo que dice y lo que hace es porque quiere ganar popularidad entre su electorado potencial. Y como ha perdido a la “gente normal” —aunque es difícil decir quién es normal, pero me refiero a quienes apoyan la democracia—, ha empezado a acercarse a la parte extremista de Eslovaquia. Por eso está haciendo lo que hace”.
Para describir a su rival político Fico, Kiska emplea un ejemplo.
“Si él estuviera aquí sentado ahora con nosotros, sería la persona más amistosa que jamás hayas visto. Te ofrecería servirte una bebida, sería realmente muy agradable. Muchas personas que lo conocieron por primera vez se sorprendieron. Conoció a banqueros y cuando estaba sentado con ellos les decía: ‘Escuchen, entiendo el papel de los bancos y todo lo que, como banqueros, deben tener en cuenta en nuestro país’. Pero en cuanto sale ante la prensa, dice: "Los banqueros son nuestros enemigos. Tenemos que sacarles el dinero", etcétera. Es como una esquizofrenia, digamos”.
“Fico y Orbán son casi lo mismo. Me preocupa Babiš”
La comparación de Fico con el primer ministro húngaro Viktor Orbán, está ahora en la cabeza de muchos. El expresidente eslovaco se extendió al respecto.
“Fico y Orbán son casi lo mismo. Orbán es peor. Pero cuando yo era presidente y Fico primer ministro, Fico no iba contra los medios, no estaba en contra de los medios libres como lo está hoy. Así que Fico aprendió mucho de Orbán y eso es un problema. Y me preocupa que Babiš pueda hacer lo mismo si mira a Orbán y a Fico como ejemplos para la República Checa”.
Kiska se refirió también al líder del movimiento ANO, Andrej Babiš, favorito para recuperar el gobierno tras las elecciones de este otoño en la República Checa.
“Me sorprende que, como exempresario, pueda ser tan populista. Creo que, por supuesto, a Fico y a Orbán les encantaría que ganara y formara una coalición. No sé cómo se estructurarán y cómo se comportarán. Creo que Fico hoy en día, en la UE, si hay una votación contra Rusia, está mucho menos aislado que Orbán. Fico siempre está un poco con la UE. Orbán está mucho más aislado. Y no sé si Babiš sería más como Fico —es decir, se mantendría con la UE— o más como Orbán, incluso votando en contra”.
“Trump no me gusta, pero en algunas cosas tiene razón”
Especialmente Hungría se ha convertido en un escollo para mantener la unidad de la Unión Europea en votaciones clave, especialmente en relación con las sanciones a Rusia o el apoyo a Ucrania. La Unión Europea en su conjunto tiene que hilar muy fino en estos casos para mantener sus principios y valores, dice Kiska, y utilizar su mejor herramienta.
“Por supuesto, el arma más fuerte es el dinero. Porque tanto Hungría como Eslovaquia dependemos mucho del dinero de la Unión Europea. Recibimos mucho dinero. Pero, por supuesto, esto la UE tiene que hacerlo de manera muy correcta, no pueden simplemente decir: “Oh, no nos gusta tu opinión, así que cortamos los fondos de la UE”. Pero, ¿cuál es la regla básica? Tienen que hacer algo. Yo creo que el sistema de la UE tiene que cambiar, el sistema de toma de decisiones. No puede ser… Creo que no debería existir el derecho de veto en la UE, porque siempre se encontrará a alguien que esté un poco, digamos… llamémoslo ‘loco’. Eso podría pasar muy fácilmente ahora en Austria, podrían tener un primer ministro muy extraño. Pero, por suerte para ellos, formaron una coalición que no está tan mal. Pero podría suceder de forma relativamente fácil que en cualquier país de la UE que llegue al poder una persona extraña. Pero ese líder no puede detener el funcionamiento de la UE, de sus reglas básicas”.
Otra entidad que no está funcionando es el Grupo de Visegrado, que conforman Eslovaquia, Chequia, Hungría, y Polonia. El grupo, fundado en su día por Václav Havel, ha pasado por muchas etapas distintas. En la actualidad, las diferencias internas son tan grandes que su sola mención provoca incluso la risa de Kiska.
“Visegrado no está funcionando en este momento, porque está, por ejemplo, Polonia, que realmente lucha con mucha fuerza por Ucrania y siente una gran solidaridad con el pueblo ucraniano en su lucha contra la agresión rusa. Y luego está Orbán, que es absolutamente pro Rusia y está haciendo cosas absurdas. Así que Visegrado no está funcionando, pero la situación en todos nuestros países está cambiando. Nos movemos en forma de sinusoides. Yo no cancelaría totalmente Visegrado, solo lo mantendría. Visegrado se formó para proteger nuestros intereses. Porque nosotros, especialmente Eslovaquia, Chequia y Hungría, somos relativamente pequeños. Si nos unimos a Polonia, entonces somos más grandes. Y para tener una voz fuerte en la UE, tienes que representar a un grupo determinado de personas. Si no lo tienes, nadie te escucha. Por eso se formó Visegrado, para antes, por ejemplo, de una cumbre de la UE, sentarse juntos y luego hablar con una sola voz, pero, por supuesto, eso ahora no está pasando”.
Para terminar con las organizaciones no funcionales de la actualidad, en este momento de cambios globales, también menciona Kiska la ONU.
“Tampoco la Organización de las Naciones Unidas está funcionando como debería. Se formó para un propósito determinado y no lo está cumpliendo. Debería reorganizarse. A mí no me gusta Trump, pero tiene cierta razón en algunas cosas. Debería haber una profunda reconstrucción de la OTAN y la ONU. Las Naciones Unidas se crearon para mantener la paz, pero no funciona y ese es el problema”.
De limpiar suelos a presidir un país
Andrej Kiska nació en 1963 en la ciudad eslovaca de Poprad. Ingeniero de formación titulado en microelectrónica, en 1990, tras la vuelta a la democracia, decidió emigrar a Estados Unidos en busca de una mejor vida para su esposa e hijos. En el año y medio que vivió en Estados Unidos se dedicó al mantenimiento de una tienda de alimentos al lado de una gasolinera, donde cuenta que lo hacían trabajar más de 100 horas a la semana. Tras año y medio de trapear el suelo de la tienda, decidió tomar sus ahorros e invertirlos en una pequeña empresa americana que quebró tres semanas después de que Kiska regresará a Eslovaquia. Así resume con cierta ironía su trayectoria vital el propio expresidente.
“Fui limpiador de pisos en los Estados Unidos, luego fui gerente, filántropo y más tarde me convertí en presidente de la República de Eslovaquia”.
Kiska fundó una serie de compañías, entre las cuales destacaron Triangle y Quatro, dos empresas de servicios financieros que llegaron a estar entre las más exitosas de Eslovaquia. En 2005, vendió su parte de las sociedades para dedicarse a la caridad. Un año después fundó Good Angel, una organización sin fines de lucro que se dedica a asistir financieramente a las familias de pacientes con enfermedades potencialmente terminales. Kiska dice que la falta de acceso médico es lo que lo impulsó a la presidencia unos años después.
Nunca te rindas
Acerca del autoritarismo, curiosamente, dice Kiska que acaba de encontrar inspiración con el propio Dalái Lama.
“Lo más importante es nunca rendirse. Acabo de visitar al Dalái Lama en la India, y él está en el exilio desde hace 66 años. Hace 66 años tuvo que abandonar el Tíbet y vivir en la India. Los tibetanos están bajo una presión muy fuerte en el Tíbet. Y, ya sabes, vivir 66 años lejos de tu país, de tu hogar, es… Mucha gente tiene esa ilusión: ¿alguna vez habrá una oportunidad de cambiarlo? Y él siempre repite: ‘Nunca te rindas’. Y eso es lo que puedo decir: ‘Nunca te rindas’”.








