La mayor paella de la historia en Chequia

El cocinero gaditano Enrique García Tejada preparó paella para los afortunados 560 alumnos y profesores de un colegio de la localidad de Vsetín, en lo que seguramente es todo un récord para la República Checa.

Foto: AŠJ ČR

Los alumnos de la escuela pública Luh de Vsetín celebraron a lo grande una curiosa tradición introducida en los últimos años, que es el Día de la Cocina Española en los comedores escolares checos.

No era la primera vez que Enrique García Tejada, que con su empresa de catering El Romero se ha labrado una gran reputación con sus paellas en Chequia, colaboraba con la Asociación de Comedores Escolares de la República Checa y con la Embajada de España, que también apoyaba el evento, pero esta vez fue distinta a todas las demás, dice a Radio Praga Internacional.

Foto: AŠJ ČR

“Fue algo especial porque llegamos a un número de porciones que nunca se habían hecho, creemos, aquí en la República Checa y, por supuesto, yo tampoco las había hecho. Hicimos 560 porciones, tanto de gazpacho como de paella, pero también de turrón y de churros con chocolate, porque también había una pequeña merienda para los niños”.

El que sabe de paellas, sabe que no es fácil hacerla ni para unos cuantos amigos, por lo que casi 600 porciones son realmente palabras mayores, lo que confirma el propio Enrique.

El cocinero Enrique García Tejada | Foto: AŠJ ČR

“Fue todo un éxito. Evidentemente hubo un poquito de estrés durante el día porque no es fácil hacer ese número de porciones, ya sabemos cómo funciona la paella. No es algo que se pueda hacer por la mañana y que se quede ahí esperando a que lleguen los chicos, sino que hay que ir haciéndola durante todo el proceso del almuerzo. Así que fueron 4 o 5 horas muy intensas”.

El cocinero Enrique García Tejada | Foto: AŠJ ČR

Aceite de oliva virgen extra, azafrán, pimentón de La Vera de Extremadura…

Enrique está acostumbrado a los grandes eventos, tanto con su empresa como con la Asociación de Comedores Escolares o la Embajada de España, para la que prepara paellas o tapas en días señalados como la fiesta nacional del Día de la Hispanidad. Pero siempre se trataba de unos 300 o 350 comensales, esto era otro nivel.

Foto: AŠJ ČR

“Digamos que ha sido un buen desafío, porque había que tener todo muy bien organizado. Evidentemente, cuando hablamos de 560 porciones de paella, estamos hablando de que necesitamos 180 litros de caldo de pollo, que hicimos nosotros, claro está, con mucha verdura, pollo de calidad, aceite de oliva virgen extra, con azafrán, con pimentón de La Vera de Extremadura, intentando respetar todos los sabores y aromas de nuestra tierra y, por supuesto, haciéndolo de la forma más saludable y sin utilizar ningún tipo de colorante ni química, sino todo productos naturales, frescos y acordes a lo que tiene que ser la comida en un colegio. Porque, en mi opinión, los pequeños nunca deben recibir un plato de comida con productos químicos, aditivos, colorantes o cualquier otro tipo de producto que no sea saludable para su desarrollo”.

Foto: AŠJ ČR

Un gran desafío, pero con muy buena organización, dice Enrique, que agradece la indispensable colaboración del equipo de la cocina del colegio.

Foto: AŠJ ČR

“Se trataba de siete cocineras que estaban allí con nosotros. Y desde un par de días antes que empezamos la preparación, todo fue muy suave, en un ambiente muy agradable. Fueron muy cariñosos todos conmigo y fue de verdad una experiencia única que estamos deseando repetir, como así va a ser, porque del director del colegio quedó muy satisfecho también y nos propuso inmediatamente repetir, con otro menú y con otro planteamiento, quizás en otoño. Quedaron muy contentos todos, tanto profesores y los responsables del colegio como los propios protagonistas, que al fin y al cabo eran los pequeñajos”.

"No es fácil para los chicos checos entender una sopa fría"

Foto: AŠJ ČR

Porque la última palabra la tenían quienes la tenían, y estos, además, se enfrentaban a sabores para los que no estaban para nada acostumbrados y a unas edades en las que uno no está tan abierto a novedades o experimentos.

“Los chicos –hablamos de niños desde 5 hasta 12 o 13 años– no todos conocen la cocina española, evidentemente, y no todos saben lo que es la paella, algunos sí. Y, por supuesto, lo del gazpacho pues es ya un paso más, porque no es fácil para los chicos checos entender una sopa fría. Pero quedamos muy muy contentos porque a todos les gustó mucho. Incluso se me acercaban los chicos para pedirme si podían repetir, tanto paella como gazpacho, lo que para un cocinero es la mayor satisfacción que se puede obtener, ese tipo de alegría al descubrir cómo disfrutan con un sabor nuevo para ellos”.

Dado el éxito, dice Enrique que la voz se ha ido corriendo y que cada vez son más los colegios checos que se quieren apuntar a la paella. El cocinero está encantado con ello y, además, sabe que por parte de la Asociación de Comedores Escolares checos no les va a faltar apoyo para llevar a cabo estas iniciativas.

“La Asociación de Comedores Escolares de la República Checa llevan muchos años haciendo este tipo de eventos para escuelas. Aparte, se dedican a la formación de trabajadores en los comedores escolares y también a hacer seminarios educativos y consulta de expertos”.

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