A 80 años de la muerte de Josef Čapek, pintor e ilustrador icónico checo que inventó la palabra robot
Josef Čapek, ilustrador y pintor referente del movimiento cubista checo, falleció hace 80 años en un campo de concentración nazi, poco antes del fin de la guerra. A pesar de su trágico final, dejó un importante legado cultural que sigue influyendo a las generaciones actuales. Además, según palabras de su famoso hermano Karel, es el inventor de la palabra robot.
A pesar de que su camino al éxito no fue sencillo, la vida tanto profesional como privada del pintor checo Josef Čapek ha sido verdaderamente luminosa, apenas opacada por un final que ha quedado en el misterio. Si bien no sabe con exactitud cuándo ni dónde ocurrió su muerte, se estipula que vivió sus últimos momentos durante la semana del 13 de abril de 1945, en algún campo de concentración administrado por los nazis, por lo que se conmemoran este año y mes 80 años de su fallecimiento.
Un inicio poco alentador
Nacido el 23 de marzo de 1887 en el pueblo de Hronov, sus inicios en el arte no fueron nada prometedores. En su formación inicial, el pequeño Čapek recibió palabras desalentadoras por parte de sus maestros, que le desaconsejaban seguir el camino del arte, según ellos, por su supuesta falta de talento.
En el contexto de aquella época, Čapek fue capaz de finalizar una formación en tejido manual, gracias a la que consiguió un trabajo como obrero en la fábrica FM Oberländer, en Uppka. Esta experiencia resultaría decisiva para su carrera, ya que luego de dos años de duros trabajos manuales, le comunicó a sus padres que se dedicaría al dibujo y a la pintura. La alternativa a este camino, según sus palabras, era el suicido.
Una vez decidido, el futuro artista decidió probar su suerte en la Academia de Arte, Arquitectura y Diseño de Praga, donde, afortunadamente, su vida comenzó a cambiar, y no solo desde el punto de vista profesional, ya que fue allí donde conoció a su futura esposa, Jarmila Pospíšilová.
Ya graduado, el pintor se convirtió rápidamente en un referente del movimiento cubista checo, uno de los más importantes en la tradición artística checa. Según contó a RPI Alice Němcová, curadora de la colección de arte y modernismo de la Galería Nacional de Praga, sus valores no coincidían con las ideas rígidas de algunos de sus colegas, lo que lo llevó a tomar un camino independiente.
“Josef Čapek representa una variante específica del cubismo checo. Era miembro de un grupo de artistas visuales cuyo programa solo se centraba en el cubismo. La personalidad dominante de este grupo era Emil Filla, quien quería que se siguiera enfáticamente el estilo de Picasso y Braque. Josef Čapek, por su lado, representaba el polo opuesto del grupo, razón que finalmente lo llevó a abandonarlo. En el período de entreguerras, se formó el grupo Tvrdošíjní (los obstinados). Čapek era su principal representante y deseaba continuar con la vanguardia comenzada en la preguerra. La corriente del cubismo de Čapek está inspirada en el cubismo francés, pero cada artista la modifica a su manera. Su versión es mucho más colorida y decorativa. Vemos que la superficie de la imagen admite consistentemente la bidimensionalidad, tenemos la geometrización de elementos, fragmentos de palabras, es más colorido; es una versión humanizada del cubismo”.
Ícono del cubismo
Las pinturas cubistas de Čapek se convertirían en una referencia del arte cubista más innovador y pasarían a integrar algunas de las piezas más valoradas por coleccionistas. Ejemplo de ello es el cuadro El baño de los pies, subastado en unos 300 mil euros en 2006. De la misma época es otro de sus célebres lienzos, Mister Myself, un autorretrato en el que cambió por completo las reglas, por entonces imperantes, del cubismo, según explica Němcová.
“Reconocemos sus labios carnosos, anteojos redondos y al artista en traje. Él no está aquí con una paleta y un pincel. Es un hombre moderno fumando un cigarrillo, con la mano izquierda en el bolsillo en postura informal. Está rodeado de fragmentos de palabras como ‘marcos’ o ‘lienzo’, y también podemos ver la palabra ‘lienzo’ en la firma de JČ en la esquina. También aparece la palabra ‘colores’, que se divide para crear la palabra ‘bar’. Todo esto da a la imagen un sentido mucho más ligero”.
Dos hermanos, dos estrellas
A pesar de que la figura de Josef Čapek ya era, por aquellos años, suficientemente destacada, revisar su historia sin hacer alusión a la de su hermano resultaría imposible.
Karel Čapek, hermano menor del dibujante, llegaría a ser incluso más famoso, gracias a sus obras literarias, algunas de ellas, ilustradas por Josef. Aunque ambos luchaban por hacerse su camino en el mundo del arte, nunca compitieron entre ellos. Muy por el contrario, colaboraron juntos y potenciaron sus talentos.
Al margen de sus actividades profesionales, los hermanos incluso compraron una casa juntos. La vivienda se encuentra ubicada en el barrio de Vinohrady y fue adquirida en 2010 por el ayuntamiento de Praga 10, con el objetivo de volverse accesible al público.
Según Němcová, la carrera de los hermanos ejerció una fuerte atracción para el público, que veía en la genialidad de la dupla un fenómeno único.
“Entraron en la escena literaria bajo la marca ‘Hermanos Čapek’. Esto también estaba relacionado con el hecho de que ambos estaban interesados en las artes visuales. Junto con Karel Čapek, con quien escribía sobre exposiciones, viajó a París, donde compartieron intereses y opiniones sobre el arte, ya que eran muy similares, tenían una gran conexión. Su relación era esencial. Después de esta experiencia, Josef Čapek complementó las obras que escribieron juntos con diseños escenográficos. Aquí se puede ver el resultado de esa cooperación. A pesar de que antes no habían creado juntos como dupla artística, desde 1926 vivían en la misma casa, compartían opiniones sobre política, cooperaban con periódicos, hasta coincidían en opiniones sobre jardinería... Lo mismo sucedía con cuestiones de arte, era otro de los temas sobre los que podían discutir”.
La colaboración de estos geniales hermanos llegó, probablemente, a su cenit cuando en 1921 se estrenó la obra de teatro R. U. R., escrita por Karel Čapek. En esta pieza se acuñó por primera vez la palabra “robot”, que pasaría del idioma checo al resto de las lenguas del mundo. A pesar de que Karel escribió el texto y Josef se dedicó a ilustrarlo, según ha trascendido, fue el pintor quien tuvo la idea de utilizar esta palabra por primera vez y recomendarla a su hermano.
Sus trabajos como ilustrador no solo se limitaron a adornar las piezas compuestas por Karel. Josef es también autor del célebre libro para niños Los Cuentos sobre Pejsek y Kočička (El Perro y el Gato). La obra fue escrita e ilustrada por el pintor, que inicialmente había realizado este trabajo para entretener a su hija Alenka. Pero las historias contadas en aquellas páginas terminaron cobrando vida propia y llegaron a sobrepasar las fronteras del país, para publicarse en idiomas como árabe o japonés, entre muchos otros.
Desafortunadamente, las últimas páginas de la vida del pintor no serían dignas de su figura. Con el ascenso del nazismo tocando a las puertas de su nación, el artista no dudó en levantar su pluma y su pincel en contra del movimiento autoritario que amenazaba la libertad de su país, al mismo tiempo que su vida y la de millones de compatriotas.
Un final anticipado
Cuando los alemanes finalmente tomaron control de los territorios checos en marzo de 1939, Čapek fue rápidamente capturado. El artista viviría sus últimos días en campos de concentración.
Según explica Němcová, el contexto no aniquiló el instinto de Čapek por plasmar la realidad a través de su talento.
“Josef Čapek era una persona democrática. Sus actitudes fuertemente antifascistas lo llevaron a ser arrestado por la Gestapo en 1938 y enviado sucesivamente a varios campos de concentración. En 1945 fue finalmente mandado a Bergen-Belsen, donde murió. Durante el tiempo que pasó en los campos de concentración, se unió a un grupo de pintores internados allí, que eran obligados a crear pinturas para los oficiales de las SS y sus familias, además de paisajes, naturalezas muertas, y también árboles genealógicos que resaltaban a su origen germánico. Al mismo tiempo, a veces dibujaba pequeños diseños en cartas a amigos y familiares o en trozos de papel capturaba dibujos de lo que sucedía en el campo de concentración, a veces incluso escenas que representaban la vida cotidiana, juegos de niños, escenas de madres e hijos. Incluso se las arregló para pintar allí algunas de sus propias pinturas, que luego fueron sacadas a escondidas del campo de concentración. Las obras fueron puestas a buen recaudo y hace unos años se llevó a cabo una exposición que trazó el destino del último cuadro de Josef Čapek”.
A raíz de estos hechos, se desconoce la fecha y lugar de muerte concretos del ilustrador, por lo que apenas se ha podido realizar una tumba simbólica en su honor, ubicada en el cementerio de Vyšehrad, en Praga. A pesar de los intentos del nazismo por borrar la figura del pintor, su recuerdo es acompañado por un gran cariño por parte de los checos y de la comunidad artística internacional.
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