El Gobierno aprueba un nuevo plan antidrogas

Foto: Filip Jandourek

La lucha contra las drogas y el narcotráfico siguen siendo uno de los temas de mayor prioridad del Gobierno checo. Este jueves el Ejecutivo aprobó un nuevo plan antidroga para el período de 2013 a 2014, que implica modernos métodos de tratamiento de los drogadictos y de prevención.

Foto: Filip Jandourek
La política antidroga en la República Checa no ha dado los resultados deseados hasta el presente. Unas 40.000 personas consumen las llamadas drogas duras y los especialistas calculan que unos 110.000 adultos tienen alguna experiencia con los estupefacientes. Las llamadas drogas recreativas proliferan cada vez más entre los menores de edad checos, quienes consideran que no representan ningún peligro para su salud. Por ejemplo, según datos de un estudio europeo, más del 42% de los estudiantes checos de la enseñanza media reconocieron haber experimentado con la marihuana al menos una vez.

El nuevo plan de lucha contra los narcóticos, aprobado por el Ejecutivo este jueves, promueve una política integrada para combatir la drogadicción, según recalca Jindřich Vobořil, coordinador nacional antidroga.

”Consideramos que adoptar una ‘política integrada’ es sumamente importante. O sea, entrelazaremos la problemática de las drogas legales como el alcohol y el tabaco con los estupefacientes ilegales como la metanfetamina y otras. Y es que el consumo de drogas ya no es un tema de ciertos grupos de personas, sino que se ha extendido por toda la sociedad. Y lo peor es que incluye también a los menores entre 12 y 18 años. Los adolescentes de 16 años comienzan con los cigarrillos y bebidas alcohólicas en las discotecas y luego quieren probar algo nuevo, la marihuana por ejemplo y más tarde el pervitín, una mentanfetamina muy extendida en Chequia”.

Jindřich Vobořil,  foto: presentación ogficial,  Gobierno Checo

El plan antidroga promueve la aplicación de sanciones más duras a los comerciantes y propietarios de bares, discotecas y otros locales que vendan bebidas alcohólicas a los menores de edad.

Se insiste igualmente en un mayor aprovechamiento de la cura sustitutiva de los drogadictos. Se trata de la aplicación a esas personas de sustancias menos dañinas como la metadona, que reemplazarían la droga y a la vez permitirían una reducción gradual más eficaz de las dosis de esa sustancia. Este tipo de tratamiento ayuda a reducir las reacciones negativas y los bruscos cambios del estado psíquico del paciente.

Otra importante tarea del proyecto es conservar la red de establecimientos terapéuticos para personas con adiciones y dedicar atención constante a la prevención. Los especialistas advierten no obstante que, en vista de los recortes presupuestarios promovidos por el Gobierno en los últimos años, las ayudas financieras destinadas a estos fines se van reduciendo constantemente, lo que en este caso podría resultar contraproducente.