Metoděj Jílek, la nueva esperanza olímpica del patinaje de velocidad
Con solo 19 años, el campeón de la Copa del Mundo en distancias largas emerge como uno de los principales aspirantes de Chequia a ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán, en plena transición generacional tras la era de Martina Sáblíková.
Durante más de una década, el patinaje de velocidad checo estuvo estrechamente ligado a una figura legendaria: Martina Sáblíková. La múltiple campeona olímpica y plusmarquista mundial conquistó siete medallas olímpicas, tres de ellas de oro, y marcó toda una era en este deporte. Ahora, mientras se prepara para disputar los que serán sus últimos Juegos Olímpicos, el protagonismo empieza a desplazarse hacia la nueva generación, con Metoděj Jílek en el centro de la escena.
El patinador de 19 años confirmó sus aspiraciones olímpicas el pasado fin de semana al adjudicarse el título de la Copa del Mundo en distancias largas, un logro histórico que lo convierte en el primer hombre checo en alcanzar esta meta. Los puntos decisivos llegaron gracias a una medalla de plata en los 5000 metros, prueba en la que solo fue superado por el noruego Sander Eitrem. Su marca de 6 minutos y 1,98 segundos estableció un nuevo récord nacional, mientras que el tiempo del vencedor pasó a la historia como la carrera de cinco kilómetros más rápida jamás disputada.
Con este resultado, Jílek se unió a Martina Sáblíková como el segundo patinador checo, sin distinción de género, que gana la Copa del Mundo en distancias largas. Pese a este salto cualitativo en su carrera, el joven deportista mantiene una actitud prudente, como podemos apreciar de una entrevista con la Radio Checa tras su victoria más importante hasta la fecha.
“El objetivo principal siempre fue y sigue siendo los Juegos Olímpicos. Todo esto es un poco un producto secundario. Por supuesto estoy contento, pero no era el objetivo principal. Es otro hito que puedo tachar de la lista: algo que se podía ganar y lo gané, así que estoy definitivamente feliz”.
El camino de Metoděj a los campeonatos de élite comenzó pronto, aunque lejos del hielo. Respecto a sus inicios, Jílek revela que empezó con el patinaje en línea y solo más tarde dio el salto al patinaje de velocidad sobre hielo.
“Ocurrió bastante por casualidad. Practicaba patinaje en línea desde los cinco años y un día mis padres y yo fuimos a patinar a la pista de Běchovice. Allí conocimos a un entrenador que me invitó a unirme a un club de patinaje de velocidad. Fue realmente una coincidencia y, desde entonces, no he dejado de patinar. No me enfrenté al hielo hasta alrededor de los catorce años. Empecé en pistas de hockey con patines de hockey, luego pasé a patines de short track. Cuando tuve más tiempo y era un poco mayor, fui a Alemania y Polonia, donde podía patinar en pista larga”.
La decisión de centrarse plenamente en el patinaje de velocidad sobre hielo esta temporada estuvo directamente vinculada a su objetivo olímpico.
“Esa es una de las principales razones por las que me pasé definitivamente al patinaje sobre hielo. De lo contrario, me habría conformado con el patinaje en línea, si fuera un deporte olímpico. Todo atleta quiere llegar a los Juegos Olímpicos y quizá incluso ganarlos. Así que esta era la única opción”.
Detrás de su rápido ascenso se encuentra no solo su talento y determinación, sino también un sólido entorno de apoyo. En 2025 se incorporó a un grupo internacional de entrenamiento con patinadores de ocho países, dirigido por el entrenador neozelandés Kalon Dobbin. Jílek subraya, además, el papel clave de su familia.
“Mis padres me llevaron al deporte desde el principio. Sin ellos no estaría aquí. Me apoyan todo el tiempo, y eso es enorme. Ellos, junto con el entrenador que me descubrió, merecen el mayor reconocimiento”.
La madre de Metoděj, Pavlína Jílková, asegura sentirse inmensamente orgullosa, y aún un poco abrumada, por lo que está logrando su hijo.
“Siempre que Metoděj se fija un objetivo, lo cumple. Al principio no me lo creía, pero ahora sí. Todo lo que me di
ce ahora pienso que va a ser increíble”.
Ambos padres viajarán con su hijo a Italia para los Juegos Olímpicos. Su padre, Ondřej Jílek, admite que las emociones ya están a flor de piel.
“Tenemos muchísimas ganas. Va a ser muy estresante. Es un reto enorme y un acontecimiento gigantesco. Todavía no asimilo del todo lo que ha logrado Metoděj. ¡Chapeau! Estoy increíblemente orgulloso de él”.
Junto a Martina Sáblíková, el equipo checo de patinaje de velocidad también contará con Nikola Zdráhalová, quien recientemente celebró el mayor éxito de su carrera al ganar la plata en los 1500 metros y el oro en los 1000 metros en los Campeonatos de Europa celebrados en Polonia.








