Bronce para terminar unas Olimpiadas con cinco medallas para Chequia
La República Checa concluyó en el puesto 16 del medallero en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina, con un total de cinco medallas: dos oros, dos platas y un bronce. Y más importante, una nueva generación de deportistas checos emerge con mucha fuerza.
Milán y Cortina 2026 ya es historia, el relevo lo han tomado los Alpes Franceses, que serán los anfitriones de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030.
Es hora de hacer balance. La República Checa terminó en el casillero 16 del medallero, con cinco preseas en total, dos oros, dos platas y un bronce, repartidas entre un hombre, Metoděj Jílek, que ganó oro y plata en el patinaje de velocidad. Y tres mujeres. La snowboardista Zuzana Maděrová, oro en el slalom. La también snowboardista Eva Adamczyková, plata en el snowboard cross. Y finalmente el sábado, la última medalla checa, color del bronce, para la biatleta Tereza Voborníková, que terminó tercera en la prueba femenina de biatlón de salida en masa (12.5 km). Se trata de una medalla muy significativa: la primera para el biatlón checo en ocho años.
La deportista de 25 años falló solo un disparo en la primera ronda de tiro y salió liderando la última serie, aunque fue superada en la vuelta final por las francesas Océane Michelon (oro) y Julia Simon (plata).
Y ni siquiera la feroz nevada que caía el sábado pudo arruinar su ánimo, muy feliz con el bronce, como Tereza Voborníková le cuenta eufórica y emocionada a la Radio Checa.
“Creo que voy a llorar mucho, ya he llorado mucho. Esto es increíble, es muy emotivo para mí, estoy viviendo los momentos más hermosos de mi carrera deportiva y probablemente de toda mi vida. Es simplemente maravilloso. Y claro, me habría gustado otro clima, menos nieve, y así poder tener fotos con la medalla al sol, pero en este momento nada puede arruinarme la felicidad, ni siquiera el clima”.
El biatlón es una carrera de resistencia y puntería y no ayudó mucho la feroz nevada que caía sobre la pista, que la iba haciendo más pesada, aunque con mucho esfuerzo Voborníková pudo sobreponerse a la adversidad.
“Cuanto más nevaba, más se atascaba la pista. Era muy difícil avanzar en solitario, pero me dije a mí misma que tenía unos esquís estupendos y que tenía que arreglármelas. Y estoy muy contenta de haber conseguido una medalla, aunque no sea de oro. Para mí, sea cual sea la medalla, esto es absolutamente genial”.
Nueva generación
Un bronce que fue el broche de oro de una participación checa más que positiva en Milán y Cortina. En términos generales, se trata del tercer mejor resultado checo en unos Juegos de Invierno, solo superado por Sochi 2014 y PyeongChang 2018.
Para Martin Doktor, dos veces campeón olímpico en canoa y ahora director deportivo del Comité Olímpico Checo, a la hora del balance, las sensaciones que ha dejado Milán y Cortina son excelentes.
No se trata solo de más medallas, en comparación a Pekín 2022, sino que mejores puestos en general, de deportistas jóvenes, en su mayoría representantes de una nueva generación, que pugnan por tomar el relevo y ganar en protagonismo. Así lo dijo en una entrevista con la Radio Checa.
“El total de medallas, cinco, está bien. No me importa mucho la clasificación por países; me interesa más nuestro total, eso es más importante para nosotros, a un nivel interno, para poder sacar conclusiones. También tengo en cuenta que, al comparar los Juegos de Pekín con Milán-Cortina, son diferentes, y no solo en cuanto a medallas, sino también en cuanto a los puestos fuera del podio, entre los ocho mejores. No tengo el detalle, pero por las primeras cifras parece que sí. Se trata de una nueva generación que llega con fuerza. Tenemos gente diferente que gana protagonismo y tenemos que acostumbrarnos, así son las cosas en el deporte”.
En ese sentido, Martin Doktor destaca la importancia que tiene para los deportistas juveniles que compitan con sus pares europeos e internacionales, para que se fogueen y vayan ganando experiencia y así puedan brillar cuando les toque participar en unas Olimpiadas.
“Eso es totalmente cierto, los jóvenes ganan terreno. Estoy muy contento, porque lo vemos no solo en las medallas, sino también en los resultados generales, como decía. Hay varios deportistas jóvenes que quedaron justo por debajo del podio o entre los ocho mejores. Eso es fundamental, que tengamos otros atletas jóvenes en esos puestos, porque significa que vienen con muchas ganas. Y si nos fijamos en las competiciones juveniles, una nueva generación está compitiendo y creciendo allí. La clave es aprovecharlo de tal manera que tengan las condiciones para mejorar y que les permita llegar a los Juegos Olímpicos y, quizás, triunfar allí”.
Este año, Noruega volvió a encabezar el medallero final, es la tercera vez consecutiva que Noruega termina en primer lugar, con una distancia bastante holgada respecto al segundo lugar, que fue para Estados Unidos.
Y como nota curiosa, Brasil ganó su primer oro y la primera medalla para un país de Latinoamérica en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Lucas Pinheiro se impuso en el eslalon gigante de esquí alpino. Una medalla de oro con ritmo de samba, muy celebrada en toda Latinoamérica.








