“Me encanta que los checos sean tan organizados”

Karina Cabezas

Tras once años viviendo en la República Checa, la peruana Karina Cabezas se marcha en septiembre a España para continuar sus estudios de medicina. Como legado en Praga, deja una academia de idioma español fundada por ella y de la que se ocupará su hermano.

Karina Cabezas
Con una exagerada vitalidad y un don para estirar el tiempo, Karina Cabezas compagina sus estudios de medicina con las clases de español que imparte en su recién creada escuela Español Único. Llegó hace once años a Chequia con una beca desde Lima. Mientras que la medicina es su vocación, la enseñanza de idiomas surgió de manera inesperada.

“Ya hace cinco años atrás mucha gente me decía: ‘me gusta como explicas, tienes mucha paciencia…, ¿quieres enseñar español?’; y yo decía ‘no’. Pero, empecé a tener estudiantes privadas, solamente por amistad. Me encanta también la gramática y empecé a hablar el checo, por lo que a las personas checas era más fácil enseñarles. Comencé a tener clases privadas hace seis o siete años atrás, pero ahora ya me pagaban, por lo que era una responsabilidad mía también”, explica.

Mariánské Lázně, foto: CzechTourism
Karina vivió durante su primer año en Mariánské Lázně, donde estudio el idioma checo y preparó la prueba de admisión a la universidad. Reconoce que el checo después de tanto tiempo ya no supone un problema para ella, pero que fue muy complicado en un principio.

“Yo decía: ‘mama mándenme mi pasaje, hagan mi fiesta de bienvenida en Perú, en mayo estoy por allá, cuando no pase el examen de admisión’. Pero ingresé en la universidad y, cuando tuvimos la pausa en junio y julio, empezamos a hablar ya con la gente normal. En lo personal, fue difícil para mí porque yo andaba con todas las declinaciones en la cabeza, con todas las formas, femenino, masculino y neutro, pero no las hallaba…”

Mariánské Lázně
Los inicios fueron un poco más duros, pero nada que el tiempo no solucione. A su llegada a Mariánské Lázně, Karina reconoce que se quedó bastante impresionada.

“Llegué en septiembre y la mayoría de las personas llevaba una bufanda o un abrigo negro, gris, marrón y azul oscuro y no veía otros colores y eso me aterró bastante. Lo que también me sorprendió estando en Mariánské Lázně es que había mucha gente de edad. Yo no sabía que era un lugar de balnearios, y que hay mucha gente de Alemania que va para allá y yo me decía qué raro que no veo niños”, cuenta.

A pesar de su ajetreada agenda, Karina encuentra tiempo para estudiar otros idiomas que le apasionan como el italiano y el portugués. Hace dos años se marchó a California con la intención de aprender inglés. No fue tan fácil como ella pensaba.

Karina Cabezas
“Quería aprender inglés, pero todo el mundo habla en español y no había chance y al contrario todos querían hablar conmigo en español, y peor cuando le decía que enseñaba este idioma a los extranjeros aquí”.

Entre risas, comenta que en Praga tienes más oportunidad de hablar inglés que en California y es que parece predestinada a enseñar español, vaya donde vaya. Dispuesta a un nuevo cambio, en septiembre Karina se marcha a Alicante, en España, para acabar sus estudios de medicina.

Karina Cabezas
“Me encanta correr, desafortunadamente estos tres últimos meses no he podido y por el frío antes tampoco, pero espero darme un tiempo en el verano”

“Me arriesgué un poquito, pero todo salió bien: la convalidación, la universidad, los exámenes…, me animaron bastante personas aquí ya que ya terminaron medicina, desafortunadamente en la realidad por todo lo que se puede hablar acá de salud no está muy buena en Praga o República Checa. Todos los doctores de mi promoción me dijeron si tienes la oportunidad de ir a España, por qué no”.

Pero su academia no peligra, ya que todo queda en familia. Su hermano, además pedagogo, tiene previsto viajar a República Checa para hacerse cargo de la dirección. Un negocio que tiene perspectivas de extensión. Ya han establecido relaciones con escuelas de idiomas en Perú y se plantean la posibilidad de crear un centro en España. Su academia Español Único cuenta con profesores nativos, pero que hablan checo y esto, destaca Karina, es lo más importante.

“Eso es para los checos una bomba, ellos están interesados, pero por otro lado que venga un profesor que sea nativo y que sea pedagogo y que no sepa el checo es muy difícil, porque el checo es muy diferente, digamos, al inglés… Necesita una persona que entienda su idioma, que lo hable, que tiene contacto con esta cultura para que le pueda explicar”.

A través de su experiencia durante años, Karina puede decir con fundamento que el español no es un idioma complicado para los checos.

“Para los checos en general, el español es fácil, si me dicen que no, no les creo porque te apuesto que en un año lo hablan. Claro eso depende de cada persona, hay muchos estudiantes que están con la televisión, con la radio, revistas y tienen ese contacto, o tienen novia, un trabajo, un por qué…”, explica.

Karina Cabezas
Karina no descarta volver a Praga, después de una temporada en España. El funcionamiento de la capital checa es perfecto para una persona tan ocupada como ella.

“Con la gente checa me siento muy bien, entiendo la mentalidad, me encanta que siempre son organizados, a mí no sabes cuánto me facilita, creo que me volvería loca si no tuviera un programa, porque no me acordaría y ahora necesito esa agenda”.

De hecho, aunque para ella pasa desapercibido, admite que su carácter se ha vuelto un poco checo. Fue su hermano, que vivió durante dos meses con ella en Praga, el que señalo su transformación después de varias semanas de convivencia.

Alicante, foto: Zarkos, Creative Commons 3.0
“Él me cuenta desde su punto de vista que me aguantaba, me decía tú eres una persona muy estricta y quieres todo como tiene que ser, tienes un sistema, la hora es exacta, que los papeles tienen que estar así, que todo tiene que ser perfecto. Pero es que la gente aquí funciona de este modo. Uno se acostumbra a tener un régimen, un sistema, y peor que yo estudio medicina y estoy con este proyecto, últimamente, y mis cursos de español y mis clientes… tenía que programarme”.

Ilusionada ante un nuevo cambio, confiesa que está encantada con la idea de tener el mar tan cerca y que Alicante es una ciudad que le gusta mucho. En cualquier caso, por ahora, Karina no tiene en mente ningún sitio concreto para establecerse de manera permanente.

“A mí me encantan los Estados Unidos, California, Florida también me gustó, y en un futuro me gustaría trabajar allí, pero Praga es hermoso, es una ciudad mágica. No sé, de repente voy a España por dos o tres años y después vuelvo aquí. Todavía estoy decidiendo si a Praga o a los Estados Unidos”.

Sus diversos proyectos no le dejan ni un resquicio de tiempo libre. Al preguntarle por sus aficiones, Karina se queda casi sin palabras, pues reconoce que lleva más de tres meses sin tener tiempo propiamente para ella. Aunque, tras un instante de duda, lo tiene claro.

Praga
“Me encanta correr, desafortunadamente estos tres últimos meses no he podido y por el frío antes tampoco, pero espero darme un tiempo en el verano”.

Será durante esta estación cuando disfrute de sus últimos meses en Praga hasta que definitivamente se marche en septiembre. Probablemente, en un año, que es el tiempo que le falta para acabar sus estudios, Karina ya será doctora titulada. Eso sí, seguirá compaginando su pasión por la medicina con su faceta de empresaria.

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