Maltrato al menor

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"La Asociación Checa para la Protección de Menores" es una Organización No Gubernamental que en 1994 presentó el proyecto "La Línea Rosada" con el objetivo de aplicar en la República Checa el Convenio sobre los Derechos del Niño. Según afirma la doctora Eva Vanícková, promotora del proyecto, la principal actividad de esa ONG es velar por los menores maltratados y contribuir a la prevención de actos semejantes. La organización ha puesto a funcionar una línea telefónica a la que pueden llamar los niños amenazados o que hayan sufrido maltratos.

La doctora Vanícková sostiene que sobre todo los jóvenes entre 12 y 15 años son los que utilizan los servicios de la línea, pero no es extraño que llamen también niños en edad preescolar.

"La mitad de las llamadas está relacionada con maltratos psíquicos, los menores sufren indiferencia por parte de su familia o son sometidos a una serie de presiones psíquicas. Éstos jóvenes tienen después muchos problemas para entablar relaciones normales con su entorno. Las otras llamadas son de adolescentes abusados sexualmente o castigados físicamente".

La señora Vanícková advierte que uno de los problemas que enfrentar es que los niños víctimas de abusos sexuales o de crueles castigos físicos, muy a menudo son amenazados por sus padres con castigos peores en caso de que confiesen a alguien lo que les pasó. Los análisis revelan que el mayor número de castigos físicos se practica en las familias, donde los padres son alcohólicos o drogadictos, así como en las familias, afectadas por el desempleo de uno y de los dos cónyuges.

"Varias veces nos llamaron niños procedentes de esas familias, porque estaban heridos después de haber sido agredidos por sus padres. Una vez nos llamó un cirujano que atendió a un niño gravemente herido, porque sus padres lo habían lanzado violentamente contra una puerta de vidrio".

La doctora Vanícková advierte que lo paradójico y lo triste es que cuanto más agresivos son los padres, tanto más dependiente de ellos es su hijo.

"El niño culpa a sí mismo de que su padre le abuse sexualmente o que sus padres le peguen, pensando: Yo soy tan malo que mis padres tienen que pegarme, pero a pesar de que soy tan malo, mis padres me siguen amando y me dejan vivir con ellos".

Los expertos coinciden en que aproximadamente una tercera parte de los niños es víctima de algún tipo de maltrato: terror psíquico, violencia física o abuso sexual.

Mientras que los castigos físicos se registran, en el 90% de los casos, en las familias con problemas socioeconómicos, los abusos sexuales se registran en todas las familias, sin tomar en consideración su extracto social, ya que la aberración sexual depende muy a menudo de los problemas de la pareja como tal.

En cuánto a la violencia psíquica, la señora Vanícková subraya que sobre todo las personas con formación universitaria son las más perversas y aplican sutiles formas de terror psíquico.

¿Cuáles son las consecuencias de los malos tratos para el niño?

"El niño queda afectado para toda la vida. La violencia provoca en él un complejo de inferioridad que le acompañará siempre creándole problemas a la hora de entablar de relaciones normales con su entorno y en la vida profesional. Además, la insatisfacción en lo social puede originar dolores somáticos, tales como depresión, asma, alergias, hipertensión. Muchos adultos no logran superar sus experiencias traumáticas de la infancia y buscan refugio en el alcohol y en las drogas. Pero lo peor es que la violencia genera violencia, o sea, que muchas de las víctimas se convierten en malhechores."