Los santos lingüistas Cirilo y Metodio
A los hermanos Constantino y Metodio de Tesalónica se les atribuye sentar las bases de la educación y la cultura cristiana en las tierras checas. El 5 de julio se celebra en Chequia su festividad, en la que se conmemora su llegada a la Gran Moravia en el 863.
Como misioneros cristianos, Constantino y Metodio llegaron a lo que entonces era la Gran Moravia desde Constantinopla (actual Estambul) en el año 863 con la misión de crear un sistema de escritura del que hasta entonces carecía la lengua eslava antigua de la que luego surgirían el checo, el polaco, el ruso o el serbio, por poner algunos ejemplos.
Llegaron al país por invitación del príncipe moravo Rastislav I, cuyo objetivo era limitar la influencia del Imperio franco oriental y asegurar la difusión del cristianismo en un idioma comprensible. Los dos hermanos fueron enviados por el emperador bizantino Miguel III a lo que hoy conocemos con la Gran Moravia, el primer estado eslavo de la historia.
Teniendo en cuenta sus habilidades lingüísticas, se supone que la madre de Constantino, que antes de su muerte en un monasterio romano adoptaría el nombre monacal de Cirilo, y Metodio, era de origen eslavo.
El glagolítico y el cirílico
Durante su misión en la Gran Moravia, los misioneros promovieron el uso del antiguo eslavo eclesiástico como lengua litúrgica, acercando así la doctrina cristiana al pueblo llano. Hasta entonces, el latín, desconocido para los eslavos, era el utilizado durante los servicios religiosos.
Constantino y Metodio crearon el glagolítico, la primera escritura eslava, para traducir la Biblia y otros textos religiosos.
El alfabeto cirílico, realizado posteriormente, igual que el glagolítico, se basó en la escritura griega, pero probablemente fue creada ya por los seguidores de Metodio en Bulgaria a finales del siglo IX. Los caracteres son más simples que los de la escritura glagolítica, por lo que se impuso.
Su misión les trajo muchos problemas y persecución, ya que según las autoridades religiosas de la época, la misa solo podía ser ofrecida en latín, griego o hebreo. Pero tras un viaje de los hermanos a Roma, el papa Adriano II finalmente bendijo el uso del antiguo eslavo en los servicios religiosos en el año 868.








