“‘Los del Este’ tenían una cultura de corte y una tradición artística que ya quisieran para sí la mitad de las cortes occidentales”

La eslavista Susana Torres Prieto

La eslavista española Susana Torres Prieto presentó en el Congreso Internacional de Bohemística su investigación sobre la Alexandreida, el poema medieval que adaptó la figura de Alejandro Magno y que constituye nada menos que la primera obra poética extensa conservada en checo. En esta conversación, la investigadora reflexiona sobre cómo vivió el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania y reivindica el esplendor histórico de la corte de Bohemia, a menudo subestimado pese a su extraordinaria riqueza cultural.

Al Congreso | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Formado nada menos que por Aristóteles, pocos imaginarían que Alejandro Magno dejó también una huella profunda entre los checos. Sin embargo, la bohemista española Susana Torres Prieto acaba de presentar en el VII Congreso Internacional de Bohemística, celebrado entre el 29 de junio y el 3 de julio, los avances de su investigación sobre la Alexandreida, un poema épico del siglo XIII que adapta y reinterpreta fuentes latinas y alemanas sobre el conquistador. La obra tiene un mérito excepcional: es la primera creación literaria extensa escrita en checo que se conserva, custodiada hoy en la Biblioteca Nacional y en otras ciudades del país.

Academia de Ciencias Checas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Sí, y es una obra que se conserva de manera fragmentaria, tenemos varios fragmentos, no tenemos la obra entera, y luego tenemos muchas obras relacionadas con Alejandro Magno: el Secreta Secretum de Aristóteles, que está teóricamente dedicado también a Alejandro Magno, otra adaptación de la vida de Alejandro Magno de una novela griega bizantina. Alejandro Magno realmente es un personaje que en la historia de la bohemia medieval es muy importante como modelo. Y entonces yo estudio las transmisiones de Alejandro, no sólo en checo antiguo, sino en todas las lenguas eslavas, ese ha sido mi proyecto de investigación muchos años, y es a través de ese proyecto entro en contacto con la gente de aquí”.

Yo, Alejandro

Aclara Susana que esos fragmentos son ocho: hay uno de casi dos mil versos y otros que solo tienen decenas. Su trabajo se centra en analizar cómo varían esas adaptaciones, qué innovaciones introducen y en qué se acercan o se alejan de sus modelos originales. En cuanto a Alejandro Magno, Susana lo describe como una especie de rock star camaleónico de la Antigüedad: un héroe global que cada quién ha podido reclamar como musulmán, persa, cristiano o incluso protestante.

Susana Torres Prieto,  una gran defensora de la cultura checa  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Creo que el Alejandro de Bohemia, y eso es lo que intentaba yo presentar en el congreso, es un Alejandro muy preocupado por la huella que tiene que dejar todo caballero noble para la historia, por la fama y la necesidad de luchar junto a su rey, cosa que no tenemos en todos los Alejandros. Luego, es un Alejandro que claramente yo creo que está dando un mensaje de una nobleza que tiene que apoyar a la persona que gobierna, pero desconocemos a quién estaba dirigido, no lo sabemos, pero debía ser alguien preocupado por dejar una impronta en la historia que tenga cierto mérito. Y esas dos adiciones que hace este poeta anónimo a su propio Alejandro, yo creo que es donde lleva el mensaje implícito, de qué es lo que él quiere decir, para qué utiliza el Alejandro él. Por ejemplo, Flavio Josefo hace a Alejandro entrar en Jerusalén para intentar decir a los romanos de la época que Alejandro protegió al pueblo judío, y decirles que no podéis destruir Jerusalén y tomar Judea de esta manera como lo estáis haciendo, porque ya nos protegió Alejandro. Al final, Alejandro es el comodín de muchas literaturas en todo el mundo. En Bohemia, por ejemplo, se produce algo bastante significativo, que es una falsificación de una carta de Alejandro, en la que concede un privilegio a los checos, a Bohemia, para conquistar el mundo”.

Honor y gloria

Susana Torres Prieto exponiendo | Foto: Instituto de Literatura de la Academia de Ciencias Checas

Doctora en eslavas y única asistente de habla hispana al Congreso Internacional de Bohemística, Susana Torres Prieto terminó la carrera durante una estadía de tres años en Bratislava, etapa que recuerda, sin vueltas, como la más feliz de su vida; y vivió este regreso a una tierra muy querida para ella con absoluto entusiasmo.

““Para mí es un honor, que me inviten a la Academia de Ciencias de la República Checa es un honor, y además venía desde el aeropuerto pensando, bueno, si me llegan a decir, cuando estoy intentando terminar mi carrera en Bratislava, que... algún día vendría invitada por la Academia de Ciencias de la República Checa, te digo que no es posible, o sea, me parece un honor, que no sé si me he ganado, pero tengo amigos que valen muchísimo. Este es un Congreso conocido y, de hecho, ya estamos en la séptima edición y si bien yo expuse sobre literatura antigua, la mayoría de los paneles se dedicaron a la literatura moderna, traducciones y lingüística”.

Dolores de guerra

Convocada desde el comienzo de la invasión de Ucrania por parte de Rusia para hablar en medios de comunicación y aclarar distintas cuestiones, para Susana tiene un gusto realmente especial volver al territorio que la desvela en sus estudios, a tal punto que la llevó a abrir un proyecto nada menos que en una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Susana Torres Prieto junto a otros disertantes | Foto: Instituto de Literatura de la Academia de Ciencias Checas

“Mi proyecto en Harvard trata sobre la literatura y la cultura de la Rus de Kiev, es decir, el estado kievita anterior a la invasión mongola. Ese pasado está hoy en el centro del debate sobre la guerra, porque Putin intenta usarlo como justificación —o mejor dicho, como excusa— para la invasión. Cuando algunos advertían en 2021 que podía haber un ataque, yo estaba en Harvard y decía a todo el mundo: ‘no, no, esto no va a pasar, no se va a atrever’. Me equivoqué. Pensé que, después de Crimea, ahí se iba a detener. Cuando empezó el conflicto en febrero, muchos creímos que duraría apenas unas semanas. Llegué a tener refugiados de Kiev en mi casa que no quisieron quedarse porque estaban convencidos de que la guerra terminaría pronto: ‘no hace falta inscribir a los niños en el colegio, porque para el verano esto ya se acabó’”.

Lamentablemente, contra todos esos pronósticos, el conflicto bélico ya se ha extendido durante más tiempo que la Primera Guerra Mundial.

“A mí me parte el corazón, lógicamente. Porque yo tengo amigos en los dos bandos y ni qué decir tiene que las personas del mundo académico entre las que yo me muevo no están de acuerdo con las decisiones del gobierno de Rusia y por eso también están sufriendo, porque muchos de ellos han tenido que abandonar el país. Es probablemente la situación más angustiosa que he vivido en mi vida académica, sin lugar a dudas. Además, yo empecé ese proyecto en Harvard para intentar descolonizar la narrativa de Putin y reclamar para Ucrania ese legado del antiguo Estado de la Rus, que pertenece por igual a Rusia, a Ucrania y a Bielorrusia. Es un proyecto sobre la descolonización de la memoria histórica y ese proyecto se ha convertido ya en un proyecto de preservación del patrimonio porque nuestros colegas de la Facultad Económica de Kiev ya están evaluando todo el patrimonio perdido durante la guerra que, por supuesto, es mucho menos importante que las vidas que se han sesgado. Pero que al final yo nunca pensé que iba a tener un proyecto sobre sobre preservación del patrimonio. Y eso es lo que estamos haciendo ahora porque esto no acaba”.

Susana dice que le desgrada estar de moda por esos motivos y recuerda con mucha nostalgia que, apenas un año antes de la pandemia, participó junto a colegas ucranianos y rusos en un congreso en Varsovia; mientras que hoy tiene la triste certeza de que esa situación no se va a repetir más.

“Ellos no quieren estar en la misma sala donde hay un ruso, aunque el ruso o la rusa esté en contra, y yo entiendo que ellos no quieran estar...porque los están matando, están matando a sus amigos y a sus familias, y eso hay que entenderlo, no sería humana si no lo hiciera, porque efectivamente están sufriendo, los de un lado y los del otro y, sobre todo, los de un lado y eso hay que decirlo y hay que denunciarlo... el ataque a Ucrania está siendo tremendo, está siendo absolutamente inhumano”.

La caída del muro por radio

En cuanto a su carrera, cuenta Susana que decidió empezarla porque ya había estudiado inglés, un poco de francés y quería abordar algo completamente distinto. Entonces empezó a dudar entre árabe y ruso. Integrante de la primera promoción de Madrid en lenguas eslavas, Susana se define a sí misma como parte de una generación que creció con la caída del muro de Berlín y creyó que un mundo nuevo era posible.

“Lo que quizás la gente no logra entender es la centralidad que tuvo la corte de Bohemia en el panorama geopolítico medieval de Europa; y hay veces que creo que ni los mismos checos se lo creen”.
Susana Torres Prieto

“Y al final me decanté por las eslavas por eso, porque había caído el muro de Berlín y había todo un mundo por descubrir. Yo me acuerdo perfectamente del momento en el que cae el muro: íbamos la familia en el coche con mi padre conduciendo y enciende la radio, hablando de lo importante que sois la gente de la radio, íbamos de viaje, volviendo de la casa o algo así, entonces mi padre enciende Radio Nacional de España y escuchamos: ‘se acaba de abrir la entrada del muro de Berlín’. Y mi padre me acuerdo que para el coche y se echa a un lado y no es que se ponga a llorar, pero dice: ‘hostia, esto no pensé que lo fuéramos a ver’. Yo soy la niña que va en ese coche con mis hermanos, tengo 12 años y eso nos cambia la vida. O sea, fue un shock y dije ahí tiene que haber un mundo, detrás de eso qué habrá ¿no? Esa curiosidad me llamó mucho la atención”.

La especificidad checa

Aunque en realidad es eslavista, Susana estudió mucho el particular universo de los checos.

“Siendo una de las lenguas centrales eslavas y estando relacionada mucho más con el polaco y con el eslovaco, el checo es verdad que tiene unas claras influencias del alemán sobre todo en temas de vocabulario. El checo resuelve una serie de problemas fonéticos de una manera particular que es muy particular suya que son esas cosas que a los extranjeros les cuesta tanto pronunciar: que la R y la L, que son dos líquidas, puedan ser centro de sílaba. Eso es una particularidad fonética. En la parte histórica, el checo es una lengua que recibe influencias del latín y del alemán. Chequia ha estado siempre sometida a una pujanza por parte de Occidente, sobre todo por parte del imperio germánico con el que yo creo que ha desarrollado, a lo largo de la historia, una especie de relación de amor y odio; y eso es lo que los colegas estuvieron intentando revisitar un poco aquí. Porque lo que hace el pacto de Varsovia y la llegada de los soviéticos fue un poco ocultar toda esa parte de la historia checa que la llevó a ser realmente el corazón de Europa, es decir, lo que quizás la gente de fuera de la República Checa no logra entender es la centralidad que tuvo la corte de Bohemia en el panorama geopolítico medieval de Europa. Bohemia es central, sobre todo cuando llega la Casa de Luxemburgo”.

Presentación de Susana Torres Prieto durante el Congreso | Foto: Instituto de Literatura de la Academia de Ciencias Checas

También recuerda Susana que los Habsburgo eran, al fin y al cabo, los primos de quienes heredarían la cuestión de América por lo que la corte de Praga ha sabido estar, en sus propias palabras, en una especie de Champions League geopolítica.

“Muchas veces me da una tremenda rabia que ha habido generaciones en Europa Occidental que, debido a la situación que estos países han sufrido durante décadas merced a Stalin, los han mirado siempre un poco por encima del hombro: ‘los del Este’. Y ‘los del Este’ tenían una cultura de corte y una tradición manuscrita, cultural, literaria y artística y musical que ya la quisieran para ellos la mitad de las cortes occidentales”.

Los dos mejores sitios de Praga

En ese sentido, reconoce Susana que cada vez que regresa a Praga intenta visitar siempre dos sitios muy concretos de la ciudad.

Galería del Congreso Internacional de Bohemística | Foto: Instituto de Literatura de la Academia de Ciencias Checas

“Y ya sé que son dos topicazos que te mueres, pero te los voy a decir: uno es y me acuerdo perfectamente como si fuera ayer porque yo era una chavalina en el año 95 cuando vine por primera vez... el cementerio judío de Praga. Se me saltaron las lágrimas según entré, o sea, si no te remueve eso ¿de que estás hecho, sabiendo además la historia del pueblo judío y la persecución los progroms en fin todo lo que ha llegado hasta nuestros días? El cementerio judío de Praga me parece un sitio donde hay que ir a buscarse, en el sentido de 'párate un momento ahí y piensa para qué estás aquí' porque ellos también estuvieron aquí. Eso es fundamental y, además, el pueblo judío que tiene una manera muy particular de entender la posteridad te tendría que hacer pensar. Y el segundo sitio que a mí me encanta y no puedo evitar que me encante es el reloj astronómico porque la gente lo que a veces no se da cuenta cuando se para y ve las figuritas pasar es que atrás de eso hay una obra de ingeniería increíble, es de una sofisticación mecánica para el momento en el que se construye casi inigualable, hay que pensar qué país y corte puede construir eso; es que, insisto, cuando ellos están haciendo esto aquí, nosotros estamos poniendo piedras con una aguja mirando al sol. Que la gente que se para delante de ese reloj se dé cuenta de que eso es fruto de una cultura avanzadísima a su tiempo con un nivel de sofisticación en la maquinaria que va detrás de ese reloj que no existía en Europa”.

El reloj astronómico de Praga | Foto: Camille Montagnon,  Radio Prague International

La perra que entendía eslovaco

“Que la gente que se para delante del reloj astronómico entienda que eso es fruto de una civilización avanzadísima a su tiempo que no existía en el resto de Europa”.
Susana Torres Prieto

Susana Torres Prieto vive y trabaja en Madrid, aunque cada tanto viaja también a Harvard. Sin embargo reconoce que con bastante frecuencia se le pasa por la cabeza la idea de venirse a vivir a Praga, y, de hecho, aun no lo descarta. Mientras tanto, gracias a su participación en el Congreso Internacional de Bohemistica, Susana pudo refrescar algo de checo, aunque en verdad lo que aprendió en su momento fue eslovaco; y, de hecho, cuenta orgullosa que cuando vivía allí, sus amigos locales le decían que hablaba eslovaco como una local. No obstante, lamenta haber confirmado que el conocimiento de las lenguas suele evaporarse al dejar de practicarlas.

“Heredé una perra en Bratislava, mi primera perra que se llamaba Kitty fue una perra con la que yo hablaba en eslovaco, porque la habían entrenado en ese idioma y me hacía mucha gracia porque, al pasearla por Madrid o por España, le daba las órdenes en eslovaco y la gente me miraba y me decía: ‘¿pero en qué le habla?’”