Leopoldo I de Habsburgo

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En esta oportunidad el elegido ha sido otro soberano de Bohemia.

El soberano de Bohemia Fernando III de Habsburgo falleció en 1657. El trono checo pasó al segundo de sus hijos, Leopoldo I, porque el primogénito -que ya había sido coronado rey de Bohemia como Fernando IV- falleció antes que su padre, en 1654, sin que pudiera llegar a asumir el gobierno de los países de la Corona Checa.

Se suele decir que Leopoldo no nació para el poder, sino para la música, que incluso componía. Fuera como fuese, lo cierto es que logró reunir en sus manos las coronas de Bohemia, Hungría y el Sacro Imperio Romano-Germánico.

Leopoldo I de Habsburgo fue un típico representante del absolutismo; durante su reinado avanzó tanto la centralización del poder en los territorios de Europa Central pertenecientes a los Habsburgo, que puede hablarse de una confederación en la cuenca del Danubio que logró hacerse con un lugar de gran importancia entre las potencias de la Europa de entonces. A ello contribuyeron la intransigente postura de Leopoldo en contra de la opositora nobleza húngara, y sus esfuerzos por mantener un colosal ejército.

Es que Leopoldo I de Habsburgo necesitaba de unas fuerzas armadas poderosas tanto para luchar contra sus rivales europeos, como para detener la expansión turca por el continente.

Los casi 50 años de gobierno de Leopoldo I de Habsburgo estuvieron marcados de guerras contra los turcos, contra los rebeldes húngaros, y hasta con Francia a causa de la sucesión del trono español, al que se sentía con derecho por ser hijo de María Ana de España.

En 1683 las huestes turcas sitiaron Viena, que fue defendida a sangre y fuego por el noble checo Kaspar Zdenek Kaplís de Sulevice. Aquella derrota de los turcos significó el inicio de su retirada a los Balcanes.


Las numerosas guerras y el mantenimiento de los ejércitos y de la ostentosa corte de Leopoldo I agotaron a la monarquía Habsburga, que terminó por padecer de una crisis financiera crónica. El gobierno vienés trató de solucionar la crisis con el aumento de los impuestos ya existentes y el establecimiento de nuevos, que afectaron en mayor medida a los países de la Corona Checa, sobre todo al territorio de Bohemia.

Con el incremento de la centralización del poder en detrimento de las oficinas checas, y la preferencia que se empezó a dar a los territorios austríacos, el Reino de Bohemia fue relegado al plano de provincia. Por otro lado, continuó el proceso de recatolización, la desnacionalización de la nobleza checa, la decadencia de la cultura espirirtual, y el recrudecimiento de las ya pésimas condiciones de vida y de trabajo de los siervos de la gleba.

A fines del siglo XVII empezaron a surgir las primeras manufacturas en los territorios de la Corona Checa, pero ni de lejos gozaron del apoyo del soberano, al igual que tampoco los siguientes esfuerzos por cambiar el rumbo de la política económica de la monarquía e implantar el mercantilismo.


Leopoldo era, tal como hemos dicho, el segundo de los hijos del emperador Fernando III de Habsburgo y María Ana de España. Fue educado por los jesuitas y originalmente se pensaba en él para el sacerdocio, pero al morir su hermano mayor en 1654, se convirtió en el príncipe heredero. Leopoldo I de Habsburgo fue elegido en 1655 rey de Hungría, en 1656 rey de Bohemia y, tras la muerte de su padre en 1657, asumió el gobierno de toda la monarquía Habsburga. Un año más tarde se convirtió en emperador romano-germánico.

Carecía de aptitudes para gobernar y más siguió que dirigió los acontecimientos de la época en su monarquía. Era indeciso y vacilante, pero trabajador, piadoso y sencillo.

Leopoldo I de Habsburgo amaba todas las manifestaciones del arte, sobre todo la música, y era un gran coleccionista de libros. No dominaba el idioma checo y el alemán lo hablaba bastante mal. El idioma que se hablaba en su corte era el italiano. Se casó tres veces y tuvo dos hijos y tres hijas. A su muerte, el gobierno lo asumió su primogenito José. Pero de éste le hablaremos en una de las próximas ediciones de este espacio.

Autor: Mónica Villegas Gallego
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