La República Checa no quiere atacar Iraq

Václav Havel y Jaroslav Tvrdík, Foto: CTK

A pesar de que la República Checa es miembro de la OTAN, la mayoría de los políticos checos mantiene una actitud reservada respecto al eventual ataque contra Iraq que está preparando Estados Unidos.

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Los políticos de la "Coalición" del Ejecutivo, integrada por socialdemócratas, democristianos y liberales, en general coinciden en que la República Checa no debería participar en el ataque contra el régimen de Saddám Husain, sin que lo apruebe el Comité de Seguridad de la ONU. El presidente de la Cámara de Diputados, Lubomír Zaorálek, señaló que es necesario que la acción militar en Iraq tenga la aprobación de la comunidad internacional.

"Por más imperfectas que sean quizás las instituciones internacionales, tenemos que tomarlas en serio, y las mismas tienen que desempeñar un papel necesario. No existen instituciones mejores, y éstas son suficientemente importantes."

El ministro de Defensa, Jaroslav Tvrdík, aseguró que el Ejército checo está dispuesto a cumplir con todos los deberes de las misiones militares en el exterior que sean aprobados por la representación política del país.

"El Gobierno y el Parlamento checos tienen que decidir sobre la participación de nuestros soldados en el eventual ataque, no obstante, creo que éstos hasta el presente no han adoptado ninguna decisión final."

Václav Havel y Jaroslav Tvrdík, Foto: CTK
Según señaló Jan Zahradil, vicepresidente del oposicionista Partido Cívico Democrático, esta formación apoyaría la intervención militar en Iraq aún sin que lo aprobase la Unión Europea.

Y el único partido parlamentario que renuncia en todo caso a participar en la operación que están preparando EE.UU., es el de los comunistas. Zuzka Rujbrová, vicepresidenta de los diputados del Partido Comunista, señaló que éstos se oponen a que los Estados Unidos desempeñen el papel de policía mundial.