La pandemia hunde el interés de los checos por estudiar idiomas

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El interés en los cursos de idiomas ha caído en varias decenas porcentuales en términos interanuales. Las clases presenciales permanecen prohibidas por las restricciones antiepidémicas y no todos logran adaptarse al aprendizaje a distancia.

Algunos centros de enseñanza de idiomas no iniciaron el segundo semestre de los cursos. De acuerdo con estimaciones de la Asociación de Escuelas de Idiomas, el interés de los checos por estudiar lenguas extranjeras ha caído en más del 40 %.

Las restricciones adoptadas por el Gobierno para prevenir la propagación del coronavirus han hecho imposibles las clases presenciales y han empujado a los maestros y alumnos a las aulas virtuales.

En consecuencia, muchos estudiantes han decidido interrumpir su aprendizaje, según afirma la maestra de inglés Martina Faitová.

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“La gente tiene miedo, se preocupa por su salud. El año pasado tenía muchos estudiantes, como 12 o 14. Con la llegada del coronavirus su número ha caído. Diría que ahora tengo un tercio de los estudiantes que tenía antes. Los clientes mayores no están interesados en el aprendizaje a distancia. Para ellos es ciencia ficción. Necesitan contacto personal, estar cara a cara”.

También la escuela de idiomas MKM de Brno ha registrado una caída drástica en el número de estudiantes. Su propietaria, Pavlína Megová, destaca que, en muchos casos, el problema es la conexión a internet o el equipamiento insuficiente de las empresas, que no cuentan con micrófonos o con los programas necesarios. Y a problemas similares se enfrentan también los hogares, explica.

“Impartimos clases por internet, pero con grandes dificultades. El internet no siempre funciona como debería. No todas las familias tienen suficientes habitaciones para que sus miembros puedan trabajar en línea. Y no todos cuentan con el equipamiento técnico adecuado”.

Las clases virtuales no son capaces de compensar las pérdidas sufridas. Por un lado está la fuga de estudiantes que aprenden por motivos propios y, por otro, el freno que han puesto a los cursos las empresas. Estas constituyen la fuente principal de ingresos para muchas escuelas de idiomas.

En algunos casos ha sido por falta de equipamiento y en otros porque las empresas buscan formas de ahorrar. Debido a la crisis actual, están recortando los beneficios sociales de los empleados y, para empezar, muchos cancelan el apoyo a la educación, continúa Megová.

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“La pérdida que más hemos sufrido es la de los clientes corporativos. De los grandes nombres siguen con el aprendizaje en línea principalmente las empresas de tecnologías de la información y la comunicación, las internacionales. En su caso registramos incluso un crecimiento del 5 %. Pero en cuanto a las demás empresas, la caída es de un 50 %”.

A Pavlína Megová, la crisis del coronavirus le ha ocasionado pérdidas de unos 230 000 euros. En la misma situación se encuentran también muchas otras escuelas y agencias de idiomas.

En vista de la falta de interés por parte de los clientes y la ausencia de una ayuda directa por parte del Estado, algunos centros han cerrado sus puertas de manera definitiva, según confirma la presidenta de la Asociación de Escuelas de Idiomas, Marcela Hergesselová.

“A comienzos de febrero debió haber iniciado el segundo semestre. Pero las escuelas nos comunican que no se inscriben nuevos clientes y los antiguos no quieren continuar. Principalmente las escuelas pequeñas y los lectores particulares ya no ven la manera de salir adelante”.

Los emprendedores del sector cuentan con el derecho de cobrar ayudas estatales, como contribuciones a la renta o primas de compensación. No obstante, el apoyo no es aprobado en todos los casos y la pandemia se prolonga. De acuerdo con el registro mercantil, unas dos mil personas ejercen este tipo de actividad en la República Checa.

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