La increíble osadía de ‘Mr. Nobody contra Putin’
Un documental checo-danés opta a un Oscar. Mr. Nobody contra Putin muestra como las escuelas rusas se volvieron en centros de adoctrinamiento y propaganda en cuanto comenzó la invasión a gran escala de Ucrania, hace ya casi cuatro años. El joven trabajador de la escuela de una pequeña ciudad remota de los Urales reunió una cantidad ingente de vídeos y entrevistas sobre estas actividades para los escolares antes de escapar del país. Pero no incumplió ninguna orden, su trabajo era exactamente ese: grabarlo todo. RPI habló con él, Pavel Talankin.
Desde aquel fatídico 24 de febrero de 2022, mientras el régimen de Putin volvía a normalizar en Europa las peores matanzas imaginables de civiles con el bombardeo de viviendas, hospitales o lugares en los que niños se protegían de los ataques, volvía a tejerse en el continente un nuevo Telón de Acero. Al otro lado, en Rusia, se recuperaba una propaganda de guerra ultranacionalista ya conocida de tiempos de la Unión Soviética pero que seguramente pocos esperaban que volviera con incluso más fuerza.
Pavel Talankin, el trabajador de una escuela de un pueblo minero remoto de los Urales, por cierto, “el más sucio del mundo”, como se repite en la cinta, tampoco lo esperaba, y mucho menos lo deseaba, como contó a RPI.
“Antes de que comenzara la guerra gran escala, durante un tiempo las tropas rusas estuvieron desplegadas en la frontera con Ucrania. Por entonces, yo no creía que fuera a haber ninguna guerra. Pensaba que eran maniobras, una especie de juego político, y que la situación se calmaría. Pero en aquellos días vi la película El fascismo ordinario, de Mijaíl Romm. Es un viejo documental soviético sobre cómo Hitler llegó al poder y lo que hacía para manipular a los alemanes. Todo empieza en las escuelas: con dibujos para niños, marchas escolares de estilo militar. Pasaron exactamente dos meses, y en nuestras escuelas comenzaron esas mismas lecciones de patriotismo, desfiles escolares y ejercicios de marcha. Era una copia exacta de lo que vi en la película sobre la Alemania de Hitler. Goebbels debe estar sentado en algún lugar, aplaudiendo entusiasmado y dándole a Putin una matrícula de honor. El estudiante superó al maestro”.
“Esto ya lo vivimos”
Nacido después del fin de la URSS, lo que empezó a ver Talankin le parecía inaudito.
“Los maestros que enseñaban en la escuela en los 80 o incluso antes, dicen: "Eso ya lo vivimos, pero no pasa nada, sobrevivimos, lo superamos con la edad". Dicen que esto siempre ha pasado. Bueno, yo no sé, no pasaba cuando yo era niño. Sí, teníamos un concurso de recitación el 9 de mayo para celebrar la victoria en la Segunda Guerra Mundial, pero eso era todo. Hoy, hablamos a los niños sobre la guerra de forma romántica, celebramos la lucha y el heroísmo. Cuando la gente empezó a hablar de nuestra película, periodistas de Al Jazeera llamaron al Ministerio de Educación para preguntar si sabían que estas cosas estaban sucediendo en las escuelas. Dijeron que, por supuesto, lo sabían y que el programa continuaría porque los niños más pequeños son más receptivos a este tipo de información”.
Porque todo empieza den los primerísimos cursos escolares. Y prescolares.
“Empieza en los jardines de infancia. También introdujeron la asignatura ‘Conversaciones importantes’. Es una propaganda relativamente suave. Primero, se les enseña a los niños que Rusia es nuestra patria y lo maravilloso que es vivir en ella. Y a los niños mayores ya les dicen que quieren arrebatarnos nuestro hermoso país y nuestra maravillosa vida para esclavizarnos”.
Países enemigos vs. países en los que no se puede beber agua del grifo
Los enemigos son muchos, cada vez más, explica Talankin.
“Hoy en día es difícil decir quién no es enemigo, porque casi todos lo son ya. En las escuelas rusas se utilizan distintos mapas como material didáctico. Uno se titula "Países donde se puede beber el agua del grifo". Otro es de países hostiles hacia la Federación Rusa. Quizás te sorprenda, pero ambos mapas son iguales; aparecen los mismos países en uno y otro color”.
La auténtica misión de Mr. Nobody
Todo esto empezaba a ser insoportable para Pavel Talankin, cuya misión desde que comenzó ese programa de propaganda a los niños en los colegios, era, curiosamente, grabarlo todo.
“Mi trabajo era filmarlo y documentarlo todo. No sé si alguien en las oficinas llegó a verlo, si lo revisaron. Supongo que la intención era que yo fuera el controlador que grababa todo para que los profesores supieran que no podían cometer errores. Una vez grabé deliberadamente solo el principio y el final de una clase, y la mayor parte de la grabación era solo nieve y pitidos, como si mi cámara no funcionara. Esperé a ver si alguien preguntaba, pero no recibí ninguna queja. Al parecer, nadie lo miraba”.
Pero Talankin sí veía todo lo que sucedía, y como no le gustaba, llegó a presentar su renuncia en la escuela. Pero entonces surgió la posibilidad de realizar un documental con todo ello, por supuesto, fuera de Rusia, gracias al director estadounidense afincado en Copenhague David Borenstein. Así empezó a convertirse Talankin en Mr. Nobody. Este valiente y comprometido donnadie siguió grabándolo todo, pero ya con otra motivación muy distinta: no para que quedara registrado para los inspectores escolares rusos, sino para que en el extranjero pudiéramos hacernos una idea mucho más precisa de lo que se quiere decir cuando se habla de la propaganda en Rusia.
“Recuerdo una de aquellas clases en la que la maestra le dijo a los niños que todos nosotros –rusos, ucranianos y bielorrusos– somos naciones hermanas, tenemos los mismos cuentos, las mismas canciones. Pero que Ucrania había caído en manos del neonazismo y el fascismo, y ahora teníamos que liberarla. En ese momento me dije que ese material era un testimonio que no me debía pertenecer solo a mí ni al ministerio”.
“La película no podía estrenarse mientras yo estuviera en Rusia”
También entendió Talankin que lanzar este documental significaba incuestionablemente abandonar Rusia, por mucho que le encante su país, como bien explica en el documental.
“En Rusia, la situación se volvía cada vez más tensa. Se aprobaron nuevas leyes, se prohibió decir nada negativo sobre el ejército ruso y muchas otras reglas por el estilo. Fue cuando me llamó el productor danés y me dijo que la película no podía estrenarse mientras yo estuviera en Rusia”.
Entre desfiles de estilo militar de estudiantes, el culto a la bandera, discursos patrióticos encendidos y niños cantando a coro canciones propagandísticas, en Mr. Nobody contra Putin se ve también como, según avanza la guerra, antiguos alumnos se marchan al frente, como adolescentes y profesores ya no se sienten cómodos hablando con Talankin, y mucho menos siendo grabados si quieren decir algo en contra de Putin. Pero también empiezan a llegar los cadáveres del frente, entre ellos, los de hermanos, padres y amigos de los estudiantes.
Se ven y se entienden muchas cosas gracias a la grabación en primera persona de Talankin, pero solo lo que da tiempo en 90 minutos, dice. Fuera de la cinta se quedó muchísimo más.
“Hablé mucho con David, el director, sobre ello. ¿Por qué no sale esto o lo otro en la película? Yo quería que salieran varias cosas en concreto. Pero me decía que si incluía todo lo que yo quería, la película duraría diez horas o se convertiría en una serie. Por ejemplo, la forma en que obligan a los profesores a recaudar dinero y a comprar cosas para los soldados se quedó fuera de la película. La escuela recibió una lista específica de lo que había que comprar. Todos tenían que dar al menos mil rublos (unos 11 euros). Yo me negué, y también otra profesora se negó, diciendo que su marido se lo había prohibido”.
¿Y qué pasó después de que consiguiera salir del país Talankin con todo ese material grabado durante años? ¿Qué pasó en su escuela cuando se supo que se había ido de Rusia?
“Por lo que sé, agentes del FSB fueron a la escuela y prohibieron a la gente hablar conmigo o mantener cualquier contacto. Pero aún tengo contacto con algunas personas, aunque muy esporádicamente”.
“Los estadounidenses dicen que van camino de lo mismo”
Mr. Nobody contra Putin fue estrenado hace ya un año en el famoso festival de cine independiente de Sundance, en Estados Unidos, en la última edición que se celebró en vida de su fundador, el actor Robert Redford. Allí ya logró el Premio Especial del Jurado y ahora opta a un Oscar como mejor documental. Se puede decir, por tanto, que ha cumplido su principal objetivo.
“La película está hecha para que los extranjeros puedan comprender fácilmente la realidad en Rusia. Claro que solo ven la punta del iceberg de lo todo lo que ocurre. En realidad, la situación es más grave aún. El documental está hecho para que las situaciones que se muestran parezcan cómicas al principio, pero poco a poco dejas de reírte. Las personas reaccionan de forma diferente en cada país. En Estados Unidos, dicen que poco a poco también se están aproximando a lo que se muestra en la película. En la República Checa, dicen: «Todo esto lo sabemos, a nosotros también nos pasó»”.
Y hay muchas huellas checas en la película. Entre ellas, incluso una importante de la Radio Checa, ya que el Coro Infantil de la Radio Checa grabó cuatro de las canciones que aparecen en este documental en el que efectivamente, la sátira y la burla van dejando espacio poco a poco a un drama tan actual como increíble para quien no esté ahora en Rusia.








