La equinoterapia ayuda a niños discapacitados

Photo: karakal, Creative Commons 3.0

La señora Jana tiene una hija de once años, Lucie, que nació con retraso mental. Sufre un retardo parcial psicomotriz. No domina todos los movimientos, especialmente la mecánica ligera, y es psíquicamente atrasada. También a Lucie, al igual que a otros niños discapacitados, le ayuda mucho la equinoterapia.

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¿Cómo se enteró de la equinoterapia?

"Nosotros frecuentamos un círculo de ayuda para niños discapacitados y uno de los círculos que ellos organizan es precisamente la equinoterapia".

¿Por qué ha optado por la equinoterapia y quién se la recomendó?

"Bueno, nosotros frecuentamos también otros tipos de terapia, por ejemplo la natación. Y esto es, digamos, otra forma de ampliar los servicios sobre el tratamiento que damos a nuestra hija, y nos la recomendaron precisamente allí, en el círculo Motýlek".

¿A dónde acude su hija para la equinoterapia?

"Nosotros vivimos prácticamente a las afueras de Praga y el centro de la equinoterapia está en una aldea muy próxima, a unos quince minutos en autobús. Acudimos una vez a la semana desde hace un año y medio, aproximadamente".

¿En qué consiste la equinoterapia?

"Los niños montan a caballo, dan una vuelta que dura aproximadamente quince minutos. La verdad que parece poco, pero a ellos les cansa y regresan cansaditos. Después tienen la posibilidad de acercarse a los caballos. A veces pueden limpiarlos, darles, por ejemplo, una manzana o un pan".


¿Le ha ayudado la equinoterapia a su hija?

"Bueno, debemos admitir que no se trata de una terapia milagrosa, que la niña en medio año se olvide de todos los trastornos que sufre y de repente esté sana. Esto no, pero le ha ayudado a ganar la confianza en sí misma, a perder el miedo a los animales. Hay que decir, por ejemplo, que la primera vez que llegamos, tuvo que ir una persona a cada lado del caballo porque ella se balanceaba de un lado por otro, parecía que iba a caerse. Ahora ya se sienta con seguridad en el caballo, se sienta bien derechita. Bueno, parece una dama montando".

¿Es decir que la primera vez que su hija montó a caballo tuvo miedo?

"Yo diría que no miedo, no como terror, pero sí cierto respeto, desconfianza, no estaba muy segura de sí misma".

¿Cuáles fueron sus primeras reacciones y cuáles son las reacciones actuales de su hija a la equinoterapia?

"Las primeras veces fue muy difícil prácticamente obligarla. Ella quería montarse pero al mismo tiempo sentía un cierto temor. Se acercaba al caballo con miedo, iba a acariciarlo pero retiraba la manita antes de tocarlo. Ahora ya se acerca a los caballos sin problemas, ayuda a cepillarlos. Al sentarse, ya sabe montarlo, sabe a qué lado poner la pierna. Realmente creo que en esto es una gran ayuda".

¿Entonces recomendaría la equinoterapia a otros padres cuyos hijos sufren lo mismo que su hija?

"Yo diría que se la podemos recomendar tanto a padres de niños discapacitados como a padres de niños sanos, porque incluso un niño sano tiene cierta flojera en la espalda y puede ganar cierta confianza en sí mismo y el cariño al animal. Yo creo que es una terapia muy recomendable para cualquiera".

Y ustedes, estimados oyentes, ¿tienen experiencia con la equinoterapia?