La cuarta línea que tanto se hace desear: ¿qué sucede con la línea D del metro de Praga?
Con mucha expectativa, pero también algunas reservas y dudas, los praguenses siguen de cerca la construcción de su cuarta línea de metro después de más de 50 años de planeación. El ex teniente de alcalde de la ciudad de Praga, Adam Scheinherr aclaró a Radio Praga Internacional los puntos fundamentales del proyecto.
El sistema de transporte público de Praga, incluyendo el metro, es considerado uno de los mejores del mundo. Existen en la actualidad tres líneas de metro: la línea verde o A, la amarilla o B y la roja o C, las cuales, en el último tiempo, han entrado en distintos procesos de reparación. Y el motivo principal de esas refacciones es, en realidad, que se está construyendo una nueva línea: la línea azul o D. El ex teniente de alcalde de la ciudad de Praga, Adam Scheinherr, uno de los principales impulsores del proyecto, aclaró algunos interrogantes que genera la llegada de una nueva línea al metro de Praga.
Crónica de una línea anunciada
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la idea de crear una cuarta línea no es, en realidad, nueva. Scheinherr revela, en efecto, que las conversaciones sobre la necesidad de construir la línea D comenzaron allá por los ‘70, pero recién empezaron a tomar cauce en los ‘90 cuando se volvió parte concreta de la agenda capitalina.
Finalmente, entre 2018 y 2022 se obtuvieron los permisos necesarios para su creación, se llevó a cabo una inspección geológica, y la construcción de la cuarta línea inició oficialmente, tras cinco décadas de planeación.
Dicho esto, el propósito de la línea D es conectar la parte sur de la ciudad con el resto de la metrópolis, ya que, en la actualidad, quienes viven en esa zona solo tienen acceso a autobuses. La línea D del metro de Praga conectará Písnice con Náměstí Míru, donde se enlazará con la línea A. En el futuro, se planea una extensión hacia Náměstí Republiky, pero este tramo aún está en fase de estudio.
“Así que debería comenzar en la parte sur de la ciudad, donde están los pequeños distritos de Písnice y Libuš. También están los grandes complejos de viviendas Kamík, Lhotka, Krč. Debería ir en dirección al centro de la ciudad, cruzar la línea roja en la estación Pankrác, para que se pueda hacer el transbordo a la línea roja. Luego debería continuar hacia Náměstí Bratří Synků, después a Náměstí Míru, donde se puede hacer el cambio a la línea A. También debería continuar hasta la Estación Central de Tren y hasta Náměstí Republiky. Ese debería ser el final.”
No hay cuatro sin cinco
Construir una línea de metro tiene sus pros y contras. En estas áreas es normal que los precios aumenten entre el 30 y 40%, según Scheinherr. Pero también es indudable que mejora la calidad de vida de los habitantes del área al facilitarles la movilidad. No obstante, la línea D no es la única novedad en el sistema de transporte público checo ya que existen planes a futuro de construir una quinta línea, según comenta Scheinherr.
“Algo interesante a tener en cuenta: este no es el final. Cuando se termine la cuarta línea, deberíamos empezar también la construcción de la quinta. Ese es el gran futuro de Praga. Será la primera línea que, en lugar de atravesar el centro de la ciudad, la rodeará”.
El día D
El pasado 21 de abril se cumplieron tres años del inicio de la construcción de la línea D. Esta primera fase de construcción tiene lugar entre las estaciones Pankrác y Olbrachtova y se trata, en efecto, de la más complicada porque pasa por debajo de la línea C, que ha permanecido en funcionamiento. Tan solo ese tramo llevará unos ocho años, comenta Scheinherr.
“Ya llevamos un retraso de cinco años. Desafortunadamente, el gobierno no está impulsando lo suficiente este proyecto y no le presta la atención que merece. La fecha final de construcción está cada vez más lejana.”
Originalmente se esperaba que la línea estuviera lista para el 2031, pero en su informe más reciente la compañía de transporte aplazó la inaguración para el 2034. A pesar de los inconvenientes y retrasos, Scheinherr menciona que, en general, la sociedad ve con buenos ojos la creación de la línea D, aunque también existen algunas reservas y frustración. Aun así, Scheinherr opina que la espera valdrá la pena.
“Sin duda. No podemos congelar el desarrollo de Praga. Tenemos algo muy positivo en la ciudad: alrededor del 46 % de los habitantes de Praga usan el transporte público. Si miras a nivel mundial, estamos entre los primeros. Para mantener esto, realmente tenemos que invertir en nuestro sistema de transporte público. Tenemos que invertir especialmente en aquellas zonas donde vive mucha gente y donde, por ahora, no tienen más opción que los autobuses y sus propios coches.”
La línea D recorrerá algo más de 10 km y tendrá en total diez estaciones.








