La criminalidad de los menores de edad aumenta

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En la República Checa aumenta cada año el número de crímenes cometidos por niños y menores de edad. Su captura es generalmente muy problemática y más aún su castigo. Además, los padres adoptan muy a menudo una postura muy ambivalente con respecto a la criminalidad de sus hijos.

Los niños roban, destruyen bienes ajenos y hasta cometen asesinatos. Así, por ejemplo, del número total de crímenes cometidos el año pasado en la región de Bohemia del Sur, la criminalidad de menores de edad fue del 15%. Y este año la situación no será nada mejor, sino más bien peor, asegura la policía local, advirtiendo también que la edad de los pequeños delincuentes sigue disminuyendo, a la vez que aumenta su profesionalismo y brutalidad. Entre los motivos predomina la adquisición de dinero para tragamonedas, discotecas y drogas, o simplemente para destacarse entre sus compañeros.

En la documentación policial figuran casos diferentes como el de dos chicos de seis y nueve años que en una empresa agrícola se dedicaban a romper los vidrios en los tractores, al igual que el de otros cinco chicos de quince años de edad que mejoraban su situación financiera por medio de robos de radios y otras cosas de valor de los automóviles estacionados.

Sin embargo, los niños no roban tan sólo en los almacenes y en las calles. En el último tiempo crecen de manera alarmante los robos en las escuelas. Los niños roban no sólo a sus compañeros, sino también a los profesores. Varios establecimientos han recurrido a instalar incluso en corredores y comedores cámaras televisivas, medida que por el momento ha sido bastante eficaz. Los psicólogos aseguran, no obstante, que se trata de una medida bastante cómoda que no tiene efecto educativo alguno y que los niños pronto aprenderán a engañarla. En primer lugar se muestra necesario poner énfasis en la educación, es decir, explicar y convencer a los niños de que robar es malo y evitarles el aburrimiento vinculado frecuentemente con la falta de tiempo por parte de los padres, subrayan los psicólogos.