La colección nacional de vicios: una enciclopedia de los malos hábitos de los checos

'Como mientras leo un libro'.

La Colección nacional de vicios (Národní sbírka zlozvyků), una insólita enciclopedia de los malos hábitos de los checos, ha sido nominada al Premio Magnesia Litera. Su autora, Kateřina Šedá, reflexiona en conversación con la Radio Checa sobre el largo proceso de recopilación, las dificultades de promover la confesión y el inesperado giro de un proyecto que fue originalmente concebido como un tributo al científico Johann Gregor Mendel. 

Kateřina Šedá | Foto: Tomáš Vodňanský,  Český rozhlas

La artista contemporánea checa Kateřina Šedá ha convertido lo cotidiano en materia de estudio colectivo. Su obra más reciente, la Colección nacional de vicios, (Národní sbírka zlozvyků), nació como una iniciativa para acercar al público la figura de Johann Gregor Mendel, considerado el padre de la genética. Un propósito serio que terminó adquiriendo una dimensión propia, acercándose a lo cómico con confesiones de una amplia escala demográfica. Los inicios del proceso los describe, para la Radio Checa, la propia autora.

Del experimento científico al retrato social

“El libro surgió por iniciativa de la organización sin ánimo de lucro Juntos (Společně) durante la celebración del aniversario de Johann Gregor Mendel, el fundador de la genética. Durante cinco años estuve recopilando y clasificando malos hábitos en categorías que luego no funcionaron en absoluto en el libro. Y aunque hoy en día nadie lo relacione con eso, lo cierto es que en el origen del libro estaba la intención de difundir a este científico y genetista. Por suerte o por desgracia, terminó expandiéndose tanto que hoy nadie lo asocia con él”.

Foto: Presentación oficial de La Colección nacional de vicios

La publicación, de mil páginas, ha sido nominada a los premios literarios checos Magnesia Litera en la categoría de iniciativa editorial. Más allá de su extensión, lo que la distingue es su enfoque: no recoge aquello de lo que las personas se sienten orgullosas, sino lo que tienden a ocultar. Por ello, el proceso no fue sencillo, afirma Šedá.

“La recopilación de los malos hábitos en sí fue exigente. Lo más complicado fue encontrar la manera de hacerlo: cómo lograr que la gente confesara algo y cómo clasificar los malos hábitos, tanto durante la recopilación como luego en el libro”.

Kateřina Šedá  (en medio) | Foto: archivo de Kateřina Šedá

Este problema iba mano en mano con la viabilidad del proyecto, y muchos temían que la escritora no sería capaz de recopilar más de un par de malos hábitos, en lo cual no habría demasiado interés. Por suerte, Šedá no se dio por vencida y comprendió rápidamente que si quería que la gente confesara vicios jugosos, debía saber preguntar.

¿Cómo hacer a las personas confesar sus vicios?

Foto: Presentación oficial de La Colección nacional de vicios

“Primero tenía que averiguar si tenía potencial como proyecto de recopilación. Mucha gente me desanimaba diciendo que bajo la palabra ‘mal hábito’ la gente imagina como máximo diez cosas. Luego se vio que no es algo que la gente quiera compartir fácilmente. Así que tuve que abordarlo preguntando primero: ‘¿De qué mal hábito estás más orgulloso?’ Los adultos se quedaban completamente paralizados con esa pregunta, pero los niños eran capaces de escribir análisis familiares elaborados y casi psicológicos. Ahí me di cuenta de que tenía potencial. Primero fue mi propio mal hábito. Luego se vio que la gente tenía necesidad de reportar los hábitos de otros; prefieren delatar a confesar”.

En el ámbito de delatar a otros, la escritora menciona un par de esos malos hábitos que generan el gran mosaico de historias que refleja tanto la intimidad individual como patrones sociales.

'La cocinera de nuestra escuela nos mete los pechos en la comida'. | Foto: Shutterstock

“Mi abuela usa tanto la expresión ‘como si’ (jako) que nadie sabe si la anécdota que cuenta en verdad ocurrió. Otro vicio: mi amiga tiene en su timbre el nombre de un chico con el que quiere salir desde hace un año. Y otro más: la cocinera de nuestra escuela nos mete los pechos en la comida”.

Dentro de ese mosaico, la diversidad de los testimonios era un elemento clave. Por ello, la autora relata cómo, en ocasiones, prohibía a alumnos de primaria a escribir lo primero que se les ocurriera, y los animaba, en su lugar, a buscar esos malos hábitos un poco más en lo profundo.

Buscando vicios originales

Foto: Presentación oficial de La Colección nacional de vicios

“No hago estadísticas, no puedo responder cuáles son, por ejemplo, los hábitos laborales más comunes ni cuántas personas se muerden las uñas… Al contrario, durante la recopilación motivé a la gente a que no mencione los hábitos más conocidos. Intenté crear una ‘tabla mendeliana’ de malos hábitos y necesitaba el mayor espectro posible para después, eventualmente, hacer estadísticas. En las escuelas primarias incluso lo prohibía. Les decía: por favor, no escriban ‘morderse las uñas’, y si quieren escribirlo, deben tener una variante especial. Por ejemplo, había un chico que puede morderse las uñas de ambos pies en distintas formas. Eso sí lo acepté. Pero lo demás no lo quiero. La gente tiende a escribir lo primero que se le ocurre, no lo que realmente considera un mal hábito. Mi tarea fue llevarlos a reflexionar, no a repetir clichés”.

'Siempre llego demasiado pronto'. | Foto: archivo deKateřina Šedá

Como suele suceder con los procesos artísticos, el resultado refleja el proceso, y en este caso la diversidad y amplitud de las confesiones es testimonio no solo del ingenio de su autora, sino también de la diversidad de los cuestionados, que abarca desde niños en edad preescolar hasta pacientes en cuidados de larga duración, aportando al proyecto una dimensión transversal.

“Por supuesto, siempre depende de quién reporta el hábito. Trabajamos con un amplio espectro que va desde niños de guardería que aún no saben escribir, y entonces escribo yo, hasta pacientes en cuidados de larga estancia. Lo que buscaba era un motivo relacionado con la genética que todos experimentáramos a diario y que afectara a toda la sociedad, y lo encontré precisamente en los malos hábitos”.

Reconocer lo imperfecto para conectar

De esta forma, Šedá fue capaz de encontrar un elemento que, aunque pueda contener cierto aire negativo, es inherentemente humano y, por lo tanto, puede servir como punto de conexión entre los individuos. Algo que, según la escritora, necesitamos como sociedad ahora más que nunca.

Foto: Presentación oficial de La Colección nacional de vicios

“Me encanta que cada persona sea diferente; trabajo con eso desde la infancia, aceptando que también existen personas desagradables. Tenemos que aprender a convivir con ello. Pero siento que eso es lo más importante que debemos cultivar. Por eso me molesta que, en las escuelas, todo se haga de forma uniforme; me parece que eso nos moldea negativamente. La enseñanza debería funcionar más como en la Academia de Bellas Artes de Praga: el profesor detecta el talento y lo cultiva, ayudándolo a crecer. Y eso no ocurre mucho. Eso es lo que más me gusta de las personas”.

Foto: Presentación oficial de La Colección nacional de vicios

En un mundo dominado por la autoimagen y la exhibición de virtudes, la propuesta de Šedá plantea un giro inesperado: reconocer lo imperfecto como punto de encuentro. Según su planteamiento, los malos hábitos, lejos de separar, son un lenguaje muy eficiente a la hora de acercar a desconocidos.

Autores: Jan Pokorný , Lucie Výborná , Kristina Kellnerová | Fuente: iROZHLAS.cz
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