La chispa navideña checa: las bengalas que iluminan las fiestas

En la República Checa, pocas cosas evocan el espíritu navideño como el brillo de una bengala. Esa pequeña varilla de luz, tan simple y mágica a la vez, ha acompañado generaciones de celebraciones familiares. Detrás de ese resplandor se esconde una historia larga y fascinante que va desde los alquimistas chinos hasta una fábrica checa que, siete décadas después de su fundación, sigue iluminando la Navidad.

De la pólvora al árbol de Navidad

Foto: Kristýna Maková,  Radio Prague International

La historia de las bengalas se remonta aproximadamente al siglo V, cuando en China se descubrió la pólvora y nacieron los primeros fuegos artificiales. Dos siglos más tarde, en Grecia, la fórmula del temido “fuego griego” —una sustancia incendiaria usada en batallas navales— derivó, de manera inesperada, en algo mucho más pacífico: las primeras bengalas.

En el siglo XIII, el filósofo e inventor inglés Roger Bacon experimentó con la pólvora, convencido de haber sido su descubridor, y en sus ensayos también creó bengalas. Sin embargo, hasta el siglo XVII, los destellos de la pirotecnia siguieron siendo privilegio de reyes y nobles.

Foto: Hanka Sedláček

El cambio llegó en 1605, con el famoso “Complot de la pólvora” en Inglaterra. Tras el fallido intento de Guy Fawkes de volar el Parlamento, el rey Jacobo I ordenó fabricar varillas chispeantes para celebrar la salvación de la monarquía. Desde entonces, cada 5 de noviembre los británicos conmemoran el suceso con fuegos y bengalas, una costumbre que pronto se extendió por Europa y América.

En las tierras checas, las bengalas aparecieron en el siglo XIX y se popularizaron en el XX, cuando empezaron a verse en los árboles de Navidad y en algunas películas de la Primera República. A mediados de ese siglo ya se habían convertido en un artículo indispensable de las fiestas invernales. Y es también durante esa época que se fundó Drutep, una empresa de cosméticos especializada en un producto bastante específico: las bengalas de formas y colores diferentes.

Foto: Hanka Sedláček

Drutep: setenta años de luz y color

Dana Adámková, gerente de la sucursal de Ústí nad Labem, describe el trabajo cotidiano con orgullo y detalle.

Foto: Hanka Sedláček

“Tenemos muchos pedidos hacia distintas ciudades de nuestro país, pero también Polonia, Alemania... Las empresas encargan nuestras bengalas como saludo de Año Nuevo. Luego, por ejemplo, tenemos salones de bodas que quieren algo específico —por decir, una novia no quería un corazón, sino un beso. El corazón lo tenemos como modelo estándar, claro, pero si la novia quiere una boda en tonos rosas, hay que hacerle los corazones rosados, no blancos. Y otra, por ejemplo, lo quiere en color crema, así que se tiñe. Todas las pinturas son de tipo nitro y vienen solo en tonos básicos, así que aquí nos entretenemos ajustando los matices: podemos por ejemplo buscar un verde eucalipto y no un verde cualquiera, y cosas así”.

Al colaborar estrechamente con empresas, bodas y todo tipo de eventos, Drutep ha sabido expandirse más allá del uso navideño de las bengalas, a pesar de que, como la misma Adámková afirma, las bengalas han formado parte de la navidad checa desde que ella tiene memoria.

Dana Adámková  (a la derecha) y Anaïs Raimbault | Foto: Hanka Sedláček

“No sabría decir cuándo empezaron a asociarse las bengalas con la Navidad en Chequia exactamente, pero si uno mira las películas antiguas, esas en blanco y negro, se ve claramente que en Navidad se colgaban bengalas en el árbol. Se ponían velas, sí, pero también se colocaban bengalas, aparecen incluso en dibujos animados antiguos. Nosotros también investigamos en el archivo de la Televisión Checa y esas películas eran, por ejemplo, de los años cincuenta, seguro. Así que quizá fue después de la guerra… no sé si ya antes, pero después de la guerra, sin duda, las bengalas ya estaban en los árboles de Navidad”.

Foto: Hanka Sedláček

Desde ese entonces las cosas han cambiado bastante, y aunque hoy en día las personas encuentran nuevos motivos por los que encender una bengala, también hay mucha más competición en este ámbito. Por ello, la trabajadora cuenta su filosofía frente a los gigantes de la producción en masa.

Competencia global y desafíos locales

Foto: Hanka Sedláček

“China e India son, digamos, los mayores productores en masa, ellos fabrican bengalas de manera casi automática. No siguen ninguna normativa como nosotros. No tienen que llevar los residuos peligrosos a un vertedero especial, simplemente los tiran donde sea. Tampoco están obligados a pagar a la gente el salario mínimo ni cosas por el estilo. Así que, con las bengalas normales —las rectas— que vienen de China, nunca podremos competir en precio. Solo podemos competir en calidad. Pero con las bengalas con forma, ahí la diferencia de precio ya no es tan grande”.

Foto: Hanka Sedláček

Y es precisamente en esa especialización, en el cuidado, el diseño y la seguridad, donde Drutep ha encontrado su espacio. Cada varilla pasa por controles estrictos y se fabrica bajo normas europeas que garantizan la seguridad del producto y el tratamiento responsable de los residuos. La normativa, sin embargo, varía en cada país, y esa diversidad crea curiosidades y complicaciones a la vez.

¿Cargos penales por una bengala?

Foto ilustrativa: RonPorter,  Pixabay,  Pixabay License

“Las normas son muy diferentes en cada país. En Chequia puedes usar bengalas cuando quieras, las que quieras. Pero en Alemania, por ejemplo, las bengalas de la categoría F1, de máximo 30 cm de largo, se pueden usar todo el año, pero la categoría F2, que son las de más de 30 cm, solo se pueden usar tres días al año, alrededor de Nochevieja. Los alemanes, en principio, ni siquiera deberían importarlas: si alguien las compra aquí y las lleva en el coche, la Policía puede pararlos en la carretera y revisar el equipaje; si ven que llevan material de categoría F2, es lo mismo que transportar un arma de fuego o cualquier otra cosa prohibida”.

Foto ilustrativa: inspirediam12,  Pixabay,  Pixabay License

A pesar de las diferencias legales que marcan el uso de bengalas entre países —con regulaciones mucho más estrictas en lugares como Alemania que en la República Checa—, el vínculo emocional con estos objetos luminosos trasciende las normas. Para Adamková, más allá del aspecto técnico o normativo, las bengalas están ligadas a experiencias personales y familiares: evocan la emoción infantil de encender una luz brillante en la oscuridad, un gesto que, para ella, con el tiempo se ha vuelto rutinario.

Foto ilustrativa: richardgb,  Pixabay,  Pixabay License

“Yo, como ya tengo mis propios hijos, mientras los niños son pequeños, pues claro, existe ese entusiasmo: ‘¡Vamos a encender bengalas! ¡Hurra, bengalas!’, pero a medida que uno se hace mayor, eso va quedando un poco atrás, porque, claro, estás ahí con los niños cinco minutos sujetando la bengala y ya te aburres, pero ellos están encantados… y en fin, ¿qué no haríamos por ellos? Así que sí, de niños casi todos lo adoramos —o nos da miedo, o nos encanta—, y cuando somos mayores, pues ya no tanto. En nuestro caso, además, es nuestro pan de cada día, así que encender una bengala ya no tiene ese efecto especial. Es como si tuviéramos la Navidad todos los días. Todas las mañanas probamos la producción del día anterior, así que, literalmente, las encendemos cada día”.

La luz que no se apaga

Foto ilustrativa: Kristýna Maková,  Radio Prague International

En tiempos de producción masiva y consumo rápido, Drutep representa una pequeña chispa de autenticidad. Cada bengala hecha en su fábrica lleva consigo una parte de historia, de oficio y de esa alegría que se enciende, aunque solo sea por unos segundos, en las manos de quien la sostiene frente al arbolito.

Autores: Kristina Kellnerová , Anaïs Raimbault
palabras clave:
audio

Relacionado

  • Navidad Checa

    Radio Prague International les ofrece la selección de los artículos sobre la Navidad checa con el deseo de contribuir a la atmósfera festiva que reina en sus hogares. 

  • CZECH MADE - Inventos y marcas checas

    Puede que a muchas personas les cueste encontrar la República Checa en el mapa. Sin embargo, usan inventos checos a diario que entraron a formar parte de su cotidianeidad.