La Amazonia Peruana a pie de calle

Otto Placht y Jana Horachová, foto: Ana Abril
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La ciudad de Praga recibe la esencia y el espíritu de Perú en una exposición situada en la Galería Chodník. Los artistas Otto Placht y Jana Horachová exponen una serie de pinturas, fotografías y artesanías originarias de las tribus amazónicas peruanas.

Otto Placht y Jana Horachová, foto: Ana Abril
Pinturas llenas de color, fotografías de paisajes exóticos y ponchos de alpaca son algunas de las cosas que podemos encontrar al pasar por la plaza de la Libertad (Námesti Svobody), en Praga. En este lugar se sitúa la Galería Chodník, donde Otto Placht y Jana Horachová presentan sus impresiones sobre la comunidad shipiba, un grupo étnico de la Amazonia Peruana. El artista plástico explica en que consiste la exposición.

“La exposición se orienta a la pintura y el dibujo, donde me inspiro en el diseño de la comunidad shipiba, diseño típico de la selva amazónica, de la selva peruana. No solo estamos exponiendo los cuadros sino también las artesanias auténticas de la zona por las cuales se puede admirar el diseño típico de los indígenas”.

Galería Chodník, foto: Ana Abril
La pintura de Otto se funde con el trabajo de Jana Horachová, consistente en una serie de fotografías que muestran los hábitos de las tribus amazónicas peruanas, así como el entorno donde viven.

En esta especial galería se puede vivir la atmósfera de la selva peruana las 24 horas del día. La intención de los artistas es que el ciudadano praguense pueda fundirse con la cultura peruana mientras pasea por la calle, tal y como explica Otto.

“Los cuadros están expuestos mayormente en el escaparate (skleñák) y la galería se llama Chodník, es decir, peatón en castellano, y yo he escogido algunas pinturas mías donde pinto los bailes típicos de los shipibos en variedades, como si caminasen junto al peatón de Praga”.

Galería Chodník, foto: Ana Abril
La exposición, además de acercar el arte peruano, también quiere concienciar sobre la destrucción del ecosistema, que según Otto es una catástrofe de la que todo el mundo es consciente pero contra la cual nadie actúa.

“Mayormente la selva se presenta como un gran problema ecológico y toda la gente lo ve como un problema permanente pero nunca lo tocan. El problema existe y la destrucción del ecosistema es muy rápida y muy drástica y hasta que no viajan para experimentarlo no se dan cuenta de la catástrofe que nos espera cuando algo así esta pasando”.

El artista también plantea cuestiones sobre los estereotipos que existen en relación a Sudamérica. La idea de la selva como el paraíso donde el progreso todavía no ha llegado se encuentra en el inconsciente de la mayoría de europeos, la selva es idealizada como un paraíso sin progreso. Otto, a través de sus pinturas, plantea que el progreso del mundo occidental es imposible sin los recursos que existen en lugares como la selva amazónica peruana.

“Durante los 20 años que he visitado la Amazonia, no sólo peruana, varias, puedo notar el avance de la destrucción y cada vez que nuevamente regreso veo que la realidad es cada vez peor a pesar que la gente piensa que el progreso es mejor para ellos. Eso es un tipo de blasfemia del progreso porque ellos rinden sus recursos a algo que no es durable”.

Foto: Ana Abril
Por su parte Jana Horachová, destaca por medio de sus fotografías, la admiración que siente por el modo de vida de las comunidades shipibas, muy diferente al día a día praguense. Según la artista, en esas tribus el estrés diario es olvidado y el ser humano se funde con la naturaleza. Para la fotógrafa, otro objetivo de la exposición es mostrar una forma de vida alternativa al frenético ritmo de vida que se vive en ciudades como Praga.

“La primera vez viajé a Yarinacocha directamente en el año 2000 y conocí solamente esta parte de alrededor de Yarinacocha y me encantó totalmente porque yo amo la naturaleza y las plantas y siempre quise conocer el lugar donde crece todo, uno puede escuchar como crece todo. Es todo muy vivo, me gusta el calor, la sociedad es abierta. Todo parece mas fácil y con más alegría”.

El pintor y la fotógrafa, ambos checos, viajaron a Perú por diferentes razones. Al ser preguntados por los motivos que los llevaron a la selva amazónica, Otto y Jana cuentan historias diferentes. Otto, por su parte, explica que se sentía atraído por las ceremonias sagradas de los pueblos indígenas.

“No oculto que mi inspiración para venir a la selva amazónica era los ritos típicos, las ceremonias sagradas de los chamanes tanto mestizos como indígenas, como los shipibos, y la medicina natural y la purga, la medicina sagrada, la ayahuasca”.

Por su parte, Jana cuenta como una exposición parisina la llevó a interesarse por la cultura latinoamericana.

Foto: Ana Abril
“En el año 2000 vi en Paris, cuando se abrieron las fronteras, una exposición que cambió mi vida. Era una exposición grande de obras precolombinas de Sur y Centroamérica y la instalación estaba perfecta y los artefactos, las obras estaban radiando y estaban tan especiales que quería conocer el lugar donde tenía raíz este arte”.

La fotógrafa y el pintor se encontraron en Perú, donde comenzaron a trabajar juntos en el proyecto que se está presentando en Praga. Jana cuenta cómo comparten su amor por las culturas amazónicas a través de su trabajo.

“Nosotros nos hemos encontrado antes de mi primera visita a la Amazonia y las primeras tres visitas las pasamos en sus casita de San Francisco en la comunidad shipiba donde él vivía antes con su familia shipiba y como decía me encanto esta vida. San Francisco estaba muy mágico y muy lindo y desde este tiempo nos conocemos y nos ha unido lo que sentimos con la selva que es algo que uno ya no puede olvidar”.

Sin duda, los dos artistas son unos apasionados por la vida en la selva. Sin embargo, como Otto explica, es más difícil vivir del arte en Perú e imposible en la selva amazónica, lo que provoca que los artistas tengan que viajar con cierta frecuencia a Europa para presentar sus trabajos.

“Para mí es un lugar donde yo me siento mejor y más inspirado y más conectado con la realidad, más que por aquí. Quiero estar por allí tanto como puedo pero claro que no se puede permanecer como pintor vendiendo pinturas en la selva, se tiene que viajar con la pintura a los lugares donde la gente lo aprecia y pueden comprarlo”.

Foto: Ana Abril
Al ser preguntado sobre la reacción que tendrán los checos al pasar por delante de la Galería, Otto se basa en experiencias anteriores para pronosticar la reacción de los praguenses. Según el artista, muchos se emocionan con la exposición y deciden viajar a Perú mientras que otros simplemente disfrutan del arte y después continúan con sus vidas.

“Para mí, yo estoy haciendo esto hace 20 años y puedo pensar que atrae la atención de la gente cierto tiempo. Pero el mundo cambia y hay tantas cosas alrededor y tantos problemas solo con los bosques tropicales en todas las partes del mundo, no solo en la Amazonia Peruana. El problema existe. La gente siempre temporalmente despierta su interés y despues hay gente que viaja por eso, que me comunican, se conectan conmigo y después yo busco guías para ellos en la selva. Pero mayormente la gente se emociona mucho, pero regresando a su vida cotidiana en el ambiente donde viven la preocupación borra los recuerdos o el entusiasmo. Esta es la realidad”.

Se podrá disfrutar de la exposición de Otto y Jana hasta el 14 de abril, permitiendo gozar de una pequeña parte de Perú en un rincón de Praga.

Autor: Ana Abril
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