Jánský Vrch, pipas y un fantasma

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En esta edición de Radioviajes visitaremos el castillo de Jánský Vrch donde se encuentra la mayor colección de pipas de Europa.

Castillo de Jánský Vrch, foto: Miroslav Kobza
El palacio de Jánský vrch se encuentra en la ciudad de Javorník en Silesia a unos diez kilómetros de la frontera con Polonia - en una región bella y sin duda mágica.

Se trata de una región un tanto aislada del resto del país, por lo que no es un destino muy buscado por los turistas, pero quizá eso es precisamente parte de su encanto.

Para llegar a Javorník el tren trepa lentamente por las laderas de las montañas de Jeseníky, que circundan la ciudad, para después bajar rápidamente hasta una llanura que se abre hacia Polonia.

El nombre de la ciudad de Javorník es de origen eslavo, tomado del árbol javor - arce en español que en el pasado abundaba en la región de Silesia.

Los primeros habitantes se asentaron en la región ya en la Edad Prehistórica, tal como lo que demuestran abundantes yacimientos arqueológicos.

Las investigaciones demuestran que Javorník fue en el pasado una ciudad rica y próspera, testomonio de ellos son, por ejemplo, las dos iglesias de la ciudad - una gótica y otra construida en el estilo barroco.

Algunos historiadores sostienen que la ciudad empezó a decaer tras la expulsión de los sudetoalemanes, que en el pasado era la población mayoritaría.

Desde cualquier sitio de la ciudad se puede apreciar el emblemático palacio de Jánský vrch erguido sobre una roca - una verdadera joya de la región. Hasta al palacio nos conduce una larga y empinada escalinata de piedra, que a su vez nos ofrece bellas vistas a la ciudad.

Sobre los orígenes del palacio habló con nosotros su administradora Hana Korínková.

"El palacio, fue antiguamente un castillo, mencionado por primera vez en un documento del año 1307, no obstante, algunas fuentes literarias más antiguas sitúan su origen en la primera mitad del siglo XIII."

El castillo fue construido por la familia Svídnický en un lugar estratégico: exactamente en la frontera entre el reino de Bohemia y Polonia.

"La familia Svídnický, de origen polaco vendió el palacio al obispado de la ciudad polaca de Wroclaw en 1348."

Castillo de Jánský Vrch, foto: Pavel Kvapilík
Podemos decir que el palacio se encontraba en la "zona de choque" de dos estados, por lo que frecuentemente sufría los ataques de los ejércitos de los países vecinos. Durante las guerras se convertía en codiciado botín de guerra para las partes en conflicto.

El palacio se vió afectado tanto por los conflictos bélicos, como por los propios dueños. Resulta que con el fin de protegerlo decidieron derrumbar parte de las instalaciones para obstaculizar el acceso al mismo.

La mayoría de los obispos que residieron en Jánský vrch hicieron cambios en el palacio, dejaron su impronta personal en las instalaciones que habitaron. No obstante, uno en particular fue el que mayores cambios ejecutó, según explicara Hana Korínková, la administradora del palacio.

"El personaje que más influyó la vida del palacio fue el obispo Filip Gothard Schaffgotsch en la segunda mitad del siglo XVIII, la remodelación y el acabo final por él promovidos fueron espectaculares."

Schaffgotsch transformó el palacio renacentista en una cómoda residencia barroca, con una bella sala de espectáculos y de conciertos. Gracias al obispo Schaffgotsch la región de Javorník se convirtió en un importante centro cultural conocido en toda Europa.

A Jánský vrch acudían frecuentemente renombrados artistas checos, alemanes e italianos, entre ellos podenos citar al alemán Karl Ditters de Dittersdorf.

"Karl Ditters de Dittersdorf fue uno de los músicos más importantes de la época, fue además compositor, violinista y director de orquesta. En homenaje a su memoria celebramos siempre en septiembre un Festival Internacional de Música en Javorník."

Karl Ditters de Dittersdorf compuso en Jánský vrch más de cuarenta operetas y suele considerársele como "el padre" de este género musical en Alemania.

La popularidad de Jánský vrch fue tal que al lugar acudían cada vez más y más artistas de renombre continental. Por ejemplo, a mediados del siglo XIX el escritor Josef von Eichendorff, destacado representante del romanticismo alemán, se convirtió en un asiduo visitante del palacio Jánský vrch.

El palacio sirvió como residencia de los obispos de Wroclaw hasta el año 1945. En los años cincuenta del siglo pasado fue prestado al Estado checo y después de un acuerdo entre las iglesias católicas checa y polaca, Jánský vrch pasó a ser propiedad del Estado checo.

Los muebles y equipamiento de las salas del palacio son extraordinariamente bellos, representan fielmente el estilo de vida y buen gusto de los obispos y arzobispos de Wroclaw del siglo XIX.

No obstante, lo que más llama la atención de los visitantes es la mayor colección de pipas de Europa.

"En el palacio se puede apreciar una colección de 1200 pipas y utensilios para fumar. La grandiosa exposición se debe al coleccionista Emil Tománek que la adquirió para el palacio en 1968. La mayoría de las pipas son de los siglos XVIII, XIX y XX, siendo la más antigua del siglo XVI."

Entre los rasgos interesantes de la colección podemos mencionar que se trata de una muestra abierta, ya que continuamente aumenta el número de pipas y utensilios relacionados con las mismas.

En la exposición se pueden apreciar pipas procedentes de Europa, América, África y de varios países árabes, y realemente es muy difícil decidir cuál es la más bella, dijo la señora Hana Korínková.

"Todas las pipas son interesantes.Son de diversos materiales, el predominante es la "espuma de mar", un mineral de magnesita que debe su nombre al color blanco que recuerda la espuma del mar. Al absorber la nicotina y otras sustancias del tabaco, la pipa oscurece y adquiere hermosas tonalidades marrón."

Ah! Se nos olvida que antes de salir del palacio hay que cumplir un rito obligatorio: hay que despedirse de Tymling, el fantasma que acompaña a todos los grupos y personas que visitan el palacio.

"Se cuenta que Tymling fue un administrador del palacio que llevó una vida desenfrenada y que era muy cruel con sus empleados. Su maldad fue tal que al morir su alma no encontró descanso por lo que continúa deambulando por el palacio."

En Jánský vrch nadie duda de la existencia de Tymling, y se dice que el fantasma vigila permanente el palacio y que no descansará hasta que logre ver perdonados todos sus graves pecados.

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Autor: Helena Karlasová
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