Jan Kristofori- popular pintor, ilustrador y trotamundos

Jan Kristofori - INVENTURA

Sus cuadros se encuentran repartidos por galerías de arte de un sinnúmero de países y enriquecen también varias colecciones privadas. Las obras del pintor, ilustrador, artista gráfico y escultor checo, Jan Kristofori, tienen una sugestiva expresión, un dramático ambiente y una forma original en la que se entrelazan las técnicas de la pintura y la escultura.

El nombre de Jan Kristofori comenzó a imponerse en los círculos artísticos checos hace unos diez años, a pesar de que en el exterior, especialmente en Noruega, Austria y Suiza, el artista gozaba ya entonces de amplia popularidad. Ello se debe a ciertos capítulos de la vida del artista cuyo nombre fue silenciado durante el régimen comunista en este país.

Jan Kristofori nació en 1931 en Rutenia, región que entonces formaba parte del territorio checoslovaco. Su familia vivió algún tiempo en Hungría para radicarse posteriormente en Praga. Desde pequeño a Jan le gustaba dibujar y escuchar música, aficiones que le fueron inculcadas por su tío. El amor por la pintura llevó a Kristofori a la Academia de Artes de Praga.

De la academia, no obstante, fue expulsado por haber ilustrado octavillas contra la política del oficialismo. Era en los años cincuenta, cuando en Checoslovaquia tenían lugar los tristemente célebres procesos judiciales "contra los enemigos políticos".

Jan Kristofori fue condenado a diez años de prisión. En la cárcel permaneció siete años, siendo obligado a trabajar en las minas de uranio de Jáchymov y Príbram. Los dibujos de Kristofori de ese período fueron editados en 1993 en una antología bajo la denominación "Dibujos clandestinos".

En 1958 el artista fue puesto en libertad. Los años sesenta se caracterizaron por mayores libertades y una atmósfera más relajada en la sociedad, lo que le permitió a Jan Kristofori desarrollar su talento y participar activamente en la vida artística del país. En ese período ofreció varias exposiciones de sus cuadros, experimentó en el arte escultórico, ilustró libros y participó en la decoración del pabellón checo en la exposición mundial de 1967 en Montreal.

La ocupación de Checoslovaquia por las tropas soviéticas en 1968 y el llamado "período de normalización" que le siguió y que se caracterizó por la limitación de las libertades políticas y cívicas, predestinaron el futuro de Kristofori. El artista condenó la ocupación recurriendo a dibujos de sátira política, por lo cual pendía sobre él la amenaza de una nueva condena.

Ante tal perspectiva, Jan Kristofori decidió emigrar, radicándose en Noruega. Entre sus primeras creaciones en el exilio figuró un ciclo de cuadros sobre los derechos humanos, considerado por los expertos una de las mejores obras del artista. En Suiza, Jan Kristofori ayudó a crear la primera galería de arte checo en el exilio. Su fama fue creciendo y sus trabajos llegaron a ser altamente apreciados en varios países del mundo.

Al producirse los cambios democráticos en Checoslovaquia, Jan Kristofori retornó después de veinte años a su Patria. Su obra era más conocida por aquel entonces en el exterior, pero Kristofori pronto convenció también a los checos de sus altas cualidades artísticas.

Durante el último decenio, Jan Kristofori presentó varias exposiciones en la República Checa y en el exterior, colaboró con la Televisión e ilustró un sinnúmero de libros y varios manuales escolares. En 1997 Kristofori abrió en Praga un taller artístico, llamado VOX HUMANA, en el que organizaba encuentros y charlas con representantes de la vida cultural checa. Su taller apoyaba también a jóvenes artistas.

Jan Kristofori fue una persona alegre y llena de optimismo. Incluso sus sátiras políticas son gratas y llenas de picantería fina. A sus amigos solía contarles historias que se caracterizaban por un humor muy especial. En una de sus últimas entrevistas para la prensa checa, a principios del año 2004, se refirió a un interesante negocio suyo. Contaba cómo logró cambiar uno de sus cuadros por una tumba vacante situada en el céntrico cementerio de Praga-Vinohrady. Le pareció una buena broma.

Pero nadie podía predecir lo que el destino le depararía. En marzo del presente año, a la edad de 72 años, Jan Kristofori falleció en Praga a causa de una seria enfermedad. Sus funerales en Praga-Vinohrady fueron un homenaje a un gran artista y a una excelente persona.