Iberian Waves: ritmos electrónicos y melodías tradicionales en Praga

Concierto de Abril

En el festival Iberian Waves, que volvió a Praga en el Palác Akropolis de Žižkov, numerosos artistas de la Península Ibérica llegaron al público checo con ritmos electrónicos, melodías tradicionales y un surtido bastante completo de las lenguas que se hablan en España y Portugal. RPI pudo hablar con algunos de los músicos participantes.

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La velada la inauguró Abril, un dúo gallego de música folk contemporáneo compuesto por Claudia Abril (voz y percusión) y Marina Carpente (violín). Las artistas, que se especializan en la reinterpretación de música tradicional gallega, revelaron parte de su ideología.

Abril | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

“Nosotras defendemos que para que la música tradicional siga viva y acorde al momento en el que nosotras nos toca vivir, debe ser adaptada también a un lenguaje que la gente entienda y use. No queremos tocar algo que se quede en el camino como algo histórico o música museística o de estudio. Buscamos un balance entre ambas cosas”, explica Claudia Abril, que destaca algunos de los procesos a los que se enfrentan a la hora de reinterpretar.

“A veces hay escrituras totalmente nuevas que hablan de sentimientos o de cosas que nos atraviesan más de manera individual pero luego también hay mucha gente que trabaja con la reinterpretación como eliminar coplas machistas, por ejemplo. Hay versos que no quieres decir porque, bueno, pues las cosas cambian y tú no quieres tener ese discurso, entonces, pues optas por otras. También hay mucha diferencia, si una melodía estaba en gallego originalmente, si se mantiene en gallego o si existe una versión en castellano ¿Cuál eliges?”

Paella para el evento | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

Más adelante en la velada, el público pudo escuchar también a Verde Prato, una artista vasca que fusiona la tradición musical de su tierra con una producción contemporánea minimalista, dónde el foco principal es la voz de la cantante.

“Tengo muchas influencias que se apoyan mucho en la electrónica, a veces muy minimalista, otras menos, pero que siempre está mezclándose con otros estilos y que se apoya sobre todo en la voz y en las cosas que exploro con la voz”, comenta Ana Arsuaga, la autora del proyecto Verde Prato, que canta predominantemente en euskera, una lengua que se estima que conocen aproximadamente 750.000 personas en el mundo, con tan solo 395.000 que tengan una competencia plena.

Verde Prato | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

“La decisión de cantar en euskera es medio natural, medio decidida. Sí que al escribir igual me sale más fácil a nivel lírico y poético en euskera. Pero también es verdad que te cierra muchas puertas, pero aun así me parece muy bonito. También, cuanta más diversidad haya en la música, y en todo, me parece mejor. Me resulta más bello también como espectadora, entonces quiero apostar por eso y por una lengua minoritaria y porque es mi lengua y mi cultura”.

La artista, que mezcla letras íntimas con elementos electrónicos para generar atmósferas hipnóticas, reflexionó también sobre el uso de nuevas herramientas en la música de hoy en día. Ante la cuestión de la inteligencia artificial, la vasca recuerda la recepción que tuvo la música electrónica en su momento.

“Cuando apareció la electrónica también hablaban fatal de ella, decían: ‘Bueno, ahora cualquiera puede hacer aquí unos beats y hacer música. Yo creo que esa parte en realidad es buena, y creo que es por eso que yo he podido hacer música, porque sola, sin la electrónica, era mucho más difícil generar algo con cierta complejidad, algo musical”.