Hace 115 años se inauguró en Jindrichuv Hradec la primera iluminación eléctrica callejera de Austria-Hungría

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Hace 115 años se inauguró en la ciudad de Jindrichuv Hradec, en Bohemia del Sur, la primera iluminación eléctrica permanente de las calles no sólo en Bohemia sino en todo el imperio austro-húngaro. Las farolas eran abastecidas con electricidad generada por el dínamo de la fábrica de cerveza palaciega, perteneciente a los nobles Cernín de Chudenice.

La iluminación eléctrica de las calles de Jindrichuv Hradec, inaugurada el 14 de marzo de 1887 a las 7 de la tarde, se debía al ingeniero electrotécnico checo, Frantisek Krizík. Sus intentos de sustituir la iluminación con farolas de aceite o gas por electricidad habían empezado ya a principios de los años 80 del siglo 19. En junio de 1881 instaló un par de las lámparas de arco que había inventado, en un patio del Castillo de Praga. Las lámparas elécricas se destinaban para alumbrar el recinto con ocasión de la visita del príncipe heredero Rodolfo de Habsburgo a Praga, pero éste prohibió en último momento la iluminación solemne alegando:"No quiero ser molestado ni por la iluminación ni por las personas."Afortunadamente, al ensayarse la iluminación, los praguenses pudieron disfrutar de ella durante algunos días. La primera iluminación eléctrica permanente fue instalada en Praga en los interiores: en una librería en la Plaza de Venceslao y en una relojería en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga.Sin embargo, en este aspecto le había arrancado la primacía la ciudad de Pilsen, metrópoli de Bohemia Occidental: Y es que en agosto de 1881 Krizík iluminó con electricidad el escenario del teatro de Pilsen y la novedad causó tanto revuelo que los espectadores acudían al teatro no para ver un drama de Shakespeare sino para disfrutar de la iluminación eléctrica. Hace 115 años, el 14 de marzo de 1887, fue estrenada en Jindrichuv Hradec la iluminación eléctrica permanente de las calles.En junio del mismo año fue estrenado el alumbrado eléctrico público en la cercana ciudad de Písek. Sus dos plazas empezaron a ser iluminadas con cuatro lámparas de arco de Frantisek Krizík, alimentadas con electricidad generada con ayuda de un locomóvil, instalado en el barracón de los bomberos. Los vecinos de Písek estaban tan contentos con la luz eléctrica de manera que al año siguiente los ediles tuvieron que instalar en el molino municipal una central hidroeléctrica permanente. Ello permitió utilizar para el alumbrado de las calles 60 bombillas y 20 lámparas de arco. Jindrichuv Hradec y Písek, dos ciudades provincianas, se adelantaron por lo tanto a Praga en lo que se refiere a la iluminación pública. Tan sólo a finales de febrero de 1883 el ingeniero Krizík instaló a título experimental siete de sus lámparas de arco en la Plaza de Ciudad Vieja de Praga. Las lámparas iluminaron la histórica plaza durante 15 días, admiradas por los praguenses, pero una comisión del ayuntamiento acabó por ordenar su desmantelamiento alegando tratarse de un proyecto demasiado costoso para las arcas municipales. De esta manera, las primeras farolas eléctricas permanentes no se encendieron en la capital checa hasta otoño de 1888. Más exactamente, ello ocurrió en Karlín que hoy en día forma parte de Praga, pero en aquel entonces era una localidad independiente. Un año después empezó a funcionar en Zizkov, que tampoco pertenecía todavía a Praga, la primera central eléctrica pública en Bohemia y la segunda en el imperio austro- húngaro. Alimentaba 29 lámparas de arco Krizík en recintos cerrados y 110 bombillas Siemens en las calles. Praga empezó a convertirse paulatinamente en una ciudad "vestida de luz", como la denominaría más tarde el Premio Nobel de Literatura, Jaroslav Seifert.