Funcionarios de Migración británicos volverán a controlar a los pasajeros checos en el aeropuerto de Praga

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El gobierno checo acaba de aprobar que funcionarios de Migración británicos reanuden en el aeropuerto internacional de Praga los controles de los pasajeros checos que viajen al Reino Unido. Los británicos alegan que desde que el 9 del corriente fueran suspendidas las entrevistas a los viajeros checos, ha vuelto a aumentar el número de ciudadanos de este país que solicitan asilo en Gran Bretaña, habiendo alcanzado hasta la noche del martes la cifra de 60. En su mayoría se trata de checos de la etnia gitana.

Milos Zeman
El primer ministro Milos Zeman ha destacado que el gobierno checo tenía sólo dos posibilidades: aceptar los controles o dejar que Gran Bretaña volviera establecer los visados para los ciudadanos checos. Según Milos Zeman, hay tres razones para refutar la alternativa de la reintroducción de la obligatoriedad de visados para los checos:

"La obligatoriedad de visado atañe a todos los ciudadanos.Ello significa que afectaría a unas 300 mil personas que viajan cada año de la República Checa a Gran Bretaña, mientras que por los controles previos sólo no pasan decenas, o como máximo, centenas de personas. Segundo, el visado cuesta bastante dinero. Y tercero, al ser denegado el otorgamiento del visado, no existe la posibilidad de recurso, a diferencia de los controles previos donde la decisión puede ser revisada", afirmó el primer ministro checo Milos Zeman.

Según el jefe del gobierno checo, los análisis han demostrado que los controles no suponen una discriminación racial. Además, existe el peligro de que también otros países de la Unión Europea puedan exigir visados a los ciudadanos checos. La reanudación de los controles en el aeropuerto internacional de Praga es para el gobierno checo un mal menor.

La medida, que se propone poner coto al creciente número de solicitudes de asilo presentadas en Gran Bretaña por gitanos checos, vuelve dos semanas después de ser suspendidos estos controles bajo la presión de la opinión pública. En sus tres semanas de duración, los funcionarios de Migración británicos denegaron en el aeropuerto internacional de Praga a 120 ciudadanos checos, en su mayoría de etnia gitana, la posibilidad de viajar al Reino Unido.