El Sparta de Praga sueña con un estadio de 35.000 asientos valorado en 240 millones de euros
Mientras el Nuevo Bazaly avanza en Ostrava, la capital checa también impulsa otra de las grandes obras vinculadas al fútbol: el nuevo estadio del Sparta de Praga, con una inversión que rondará los 240 millones de euros.
Hace semanas conocíamos los detalles acerca del Nuevo Bazaly, el futuro y ambicioso estadio llamado a convertirse en el recinto más moderno del país en Ostrava. El nuevo hogar del Baník Ostrava, a cargo del estudio español L35 Arquitectos, con un aforo estimado de unos 20.000 espectadores y un presupuesto superior a los 100 millones de euros, se perfila así como un nuevo símbolo urbano en la capital silesia, con capacidad para acoger también competiciones internacionales y grandes eventos más allá del fútbol.
Este, sin embargo, no es el único gran proyecto en ciernes dentro de Chequia, ya que precisamente en la capital praguense ya se aceleran y van cobrando forma los planes para uno de los mayores proyectos deportivos y urbanísticos de las próximas décadas. Y es que en la colina de Strahov, en el lugar que hoy ocupa el deteriorado estadio multifuncional Evžen Rošický, se levantará, si se cumplen las previsiones, un nuevo recinto moderno con capacidad para 35.000 espectadores, destinado a ser el nuevo hogar del Sparta de Praga y, de forma regular, acoger también los encuentros de la selección nacional.
Así lo mencionó Petr Palička, director de la división inmobiliaria de EPH, en una reciente entrevista en la que también aportó algunos detalles más acerca del que será el nuevo gran estadio de la capital praguense."Sin duda, tendrá las comodidades habituales, como restaurantes, refrigerios, una tienda de Sparta y probablemente un museo del club. Casi todo esto está relacionado con el fútbol, pero también estamos debatiendo qué habrá allí fuera del ámbito futbolístico. También debemos tener en cuenta que la colina de Strahov, sin duda, experimentará algunas mejoras en los próximos años. El estadio debe poder adaptarse a las nuevas exigencias"
“Estamos avanzando en el tema de los estadios. El mundo del deporte es pequeño y la información de que alguien planea algo importante se difunde rápidamente”, explicó, afirmando además que son ya varios los estudios que han expresado su interés en dicho proyecto.
En este sentido, los contratos firmados contemplan que el permiso de construcción debería estar listo hacia 2030 y que el estadio tendría que completarse en 2035. Sin embargo, en los círculos internos se desliza el deseo de acortar los plazos y acercar la inauguración al 2031, un objetivo tan ambicioso como, para algunos, poco realista. El propio Palička admitió que la voluntad es acelerar, aunque evitó promesas tajantes, pues la tramitación administrativa será compleja, incluso si formalmente se trata de una gran reconstrucción del emplazamiento actual. Además, también la propia obra plantea interrogantes.
"Hablé con varios expertos, y cuando dije que dos años y medio serían suficientes, tenían grandes dudas. Por otro lado, el O2 Arena actual se construyó en 16 meses", confiesa Palička, quien precisamente participó a principios de siglo en la construcción del célebre O2 Arena de Praga, un proyecto del que confesó sentirse orgulloso, aunque reconoce que los estándares, la tecnología y las exigencias han cambiado de forma radical.
Si bien la cuenta regresiva ya está en marcha, todavía quedan infinidad de detalles y flecos por cerrar antes de que los arquitectos reciban el encargo formal o el nuevo estadio comience realmente a materializarse. Ahora, sin ir más lejos, un equipo de expertos trabajará en determinar toda una serie de requisitos y especificaciones para el recinto: desde las necesidades del Sparta hasta los criterios de la UEFA, pasando por las demandas de la Federación Checa (FAČR) y las expectativas del distrito de Praga 6, además de los inevitables límites presupuestarios.
Acerca de este punto, Palička afirmó que se puede construir un estadio de alto nivel con una inversión de entre unos 205 millones y 246 millones de euros, aunque todavía es pronto para saber cómo sería exactamente este.
"Sin duda, tendrá las comodidades habituales, como restaurantes, refrigerios, una tienda de Sparta y probablemente un museo del club. Casi todo esto está relacionado con el fútbol, pero también estamos debatiendo qué habrá allí fuera del ámbito futbolístico. También debemos tener en cuenta que la colina de Strahov, sin duda, experimentará algunas mejoras en los próximos años. El estadio debe poder adaptarse a las nuevas exigencias", señaló Palička.
Otro de los puntos a debatir está vinculado al nivel tecnológico del inmueble. Sobre la mesa aparecen soluciones de última generación, que permitirían una mayor versatilidad del espacio, como un sistema de césped retráctil ya presente en algunos estadios top dentro del continente, aunque todas ellas incrementan notablemente el presupuesto. La prioridad, en cualquier caso, es clara: evitar que el estadio nazca viejo, y que este cuente con una infraestructura preparada para responder a las demandas del fútbol europeo durante décadas.
Con años de trabajo todavía por delante, Strahov, un lugar cargado de memoria y simbolismo deportivo, se prepara para escribir otro capítulo completamente distinto de su historia.









