El estadio del Baník Ostrava será el pariente checo del Santiago Bernabéu
Ostrava se prepara para dar un salto arquitectónico y urbano sin precedentes: el histórico estadio de Bazaly, hogar del Baník Ostrava, será completamente renovado para convertirse en un moderno icono de la ciudad. A cargo del proyecto estará el prestigioso estudio español L35 Arquitectos, responsable de la famosa remodelación del Santiago Bernabéu del Real Madrid, y cuya propuesta combina funcionalidad, diseño vanguardista y un fuerte vínculo con la historia y el carácter de la ciudad.
Ostrava se prepara para uno de los proyectos urbanos más ambiciosos de su historia reciente: la reconstrucción del icónico estadio de Bazaly, hogar del club de fútbol Baník Ostrava. A partir de 2029, la ciudad dará inicio a la construcción de la nueva infraestructura, que con una capacidad para 20.000 espectadores promete convertirse en el estadio de fútbol más moderno del país. Con un presupuesto cercano a los 100 millones de euros, está pensado no solo como un espacio deportivo, sino como un símbolo urbano capaz de proyectar la identidad industrial de Ostrava a escala europea.
A cargo del proyecto está el prestigioso estudio español L35 Arquitectos, con una amplia trayectoria internacional que garantiza que cada decisión arquitectónica, desde la fachada hasta la cubierta, esté orientada a fusionar funcionalidad y diseño, de forma que el estadio se convierta en referente no solo para la ciudad sino para el fútbol europeo moderno.
Motivos para un nuevo estadio
En primer lugar, el alcalde de Ostrava, Jan Dohnal, explica cómo nació la idea de un nuevo hogar para el Baník, que actualmente juega en el estadio multifuncional de Ostrava-Vítkovice, donde además de fútbol también hace atletismo.
“Hoy en día estamos desarrollando el atletismo a un nivel muy alto en la República Checa. Tenemos un gran nivel de infraestructuras: hay un estadio de calentamiento y una pista cubierta de atletismo. Tenemos grandes ambiciones en el atletismo y ya nos estamos encontrando, digamos, con límites de uso y capacidad. Además, el estadio también tiene sus limitaciones para las necesidades del fútbol. La capacidad ronda las 12.000 personas. Hoy en día ya no nos basta para el catering, el área VIP… Faltan instalaciones para el fútbol, para periodistas, skyboxes, por lo que el estadio ya no cumple los parámetros más exigentes del fútbol internacional”.
Ante este escenario, la ciudad de Ostrava empezó a plantearse seriamente la construcción de un nuevo estadio, explica el alcalde.
“Inicialmente consideramos levantarlo en Vítkovice, junto a la infraestructura existente. Sin embargo, poco a poco empezamos a volver a la idea de devolver al Baník a Slezská, a Bazaly, donde de forma icónica e histórica había funcionado originalmente. Empezamos a comprobar si eso era posible, porque en el pasado existía la opinión de que habría problemas técnicos. Así que empezamos a analizarlo: contratamos a varias empresas, pedimos asesoramiento, realizamos estudios geológicos, sondeos y perforaciones, y se demostró que trasladar el estadio allí sí era posible”.
Criterios para elegir un buen estadio
La decisión de construir un nuevo estadio en el antiguo Bazaly se tomó en la primavera de 2024. A continuación, la ciudad lanzó una convocatoria internacional y, pocos meses después, ya había un ganador. El estudio español L35 Arquitectos se impuso a sus competidores con el voto unánime del jurado. Antes de explicar por qué su propuesta era la más convincente, el alcalde detalló qué criterios eran fundamentales para un proyecto de esta envergadura.
“Cuando se construye un estadio, no se trata solo de que el estadio sea, dicho de forma simplificada, bonito, y con eso ya entramos también en la explicación de cómo llegamos al proyecto ganador. El estadio también tiene que ser funcional. Tiene que funcionar bien, digamos, la parte de la hospitalidad y la zona de negocio. Es decir, tiene que tener bien resueltas las zonas de comida, el catering, los restaurantes, los skyboxes. Todo aquello que le genera negocio al club y que, en el fondo, construye también su autosuficiencia económica”.
A estos aspectos se suman otros igualmente importantes, como la eficiencia energética o la capacidad de gestionar con fluidez la entrada y salida de hasta 20.000 espectadores, con accesos claros y distancias cortas. Todos estos criterios —no solo el estético— guiaron al jurado en su decisión final.
“El estadio nos convenció, sobre todo, por su arquitectura. Al estar ubicado en una ladera sobre la ciudad, se trata además de un dominante visual muy interesante dentro del paisaje urbano. Así que, por supuesto, nos gustó la arquitectura, pero como el jurado estaba compuesto, digamos, por cinco arquitectos y por cuatro personas que procedían en parte del ayuntamiento y en parte del club de fútbol, no éramos del todo expertos en el funcionamiento interno de un estadio. Por eso, contratamos a especialistas del extranjero, que evaluaron precisamente lo que mencionaba: la funcionalidad en sí. Y el estadio del estudio ganador, L35 Arquitectos, fue también el mejor en este aspecto. Así que realmente consiguieron combinar ambas cosas, y eso evidentemente tiene que ver con que ya cuentan con una serie de realizaciones exitosas a sus espaldas y con que han aprendido mucho a lo largo del tiempo”.
Entre los proyectos anteriores de L35 Arquitectos se encuentran la famosa remodelación del estadio Santiago Bernabéu, donde juega el Real Madrid, la estación de trenes Roma Termini o el estadio Simón Bolívar de Caracas, obras de gran escala en grandes capitales del mundo.
En el caso de Ostrava, el contexto es muy distinto: una ciudad de menos de 300.000 habitantes, con una fuerte identidad industrial y una historia muy marcada. Por ello, preguntamos a los arquitectos cuál fue su enfoque hacia la ciudad a la hora de desarrollar su propuesta.
Guillermo Guso, arquitecto principal a cargo del proyecto, reconoce que no conocía Ostrava antes de la convocatoria, pero que la ciudad le sorprendió desde su primera visita.
Descubriendo Ostrava
“Pues la verdad es que es una ciudad que nos sorprendió porque siendo la tercera ciudad más grande de República Checa, y no dejan de ser unos 280.000 habitantes, es una ciudad muy tranquila. Es también una ciudad muy dispersa. El centro es relativamente pequeño, y en general tiene una escala bastante plana. Después, en todo el perímetro de la ciudad, tienes estas fábricas, y todo lo que es el antiguo tejido industrial que destaca por encima de la ciudad”.
El estadio como símbolo urbano
En este contexto, los arquitectos vieron en el nuevo estadio una gran oportunidad: no solo para dotar al Baník de una infraestructura acorde a sus necesidades, sino también de crear un nuevo símbolo urbano. Su ubicación en una ladera cercana al centro permitirá que el estadio sea visible desde muchos puntos de la ciudad y se convierta en un nuevo dominante urbano.
Para elaborar la propuesta, el equipo de L35 visitó Ostrava antes de presentar el proyecto y, desde entonces, ha seguido profundizando en el conocimiento de la región y de su gente. Algunas características clave, como el carácter fuerte y orgulloso de la población local, se hicieron evidentes desde el principio.
“Ese carácter fuerte de Ostrava fue un elemento clave durante el concurso. Saber que la ciudad se siente orgullosa de su pasado minero —del que surge también el club Baník— y de esa identidad ligada al esfuerzo, influyó directamente en el proyecto. Esa fuerza incluso se refleja en el propio logotipo de la ciudad, con sus tres signos de exclamación. A la hora de diseñar el estadio y presentarlo al concurso, ese conocimiento nos llevó a decantarnos por una propuesta más contundente y rotunda, una imagen que quizá en otras circunstancias nos habría generado más dudas y nos hubiera dado más miedo. Sin embargo, aquí entendimos que tenía sentido asumir ese riesgo, porque intuíamos que la gente de Ostrava lo valoraría y lo haría suyo. Por eso nos dijimos: "Vamos a por todas”, y presentamos un diseño con un carácter realmente rotundo”.
Elementos clave: la fachada
Esa imagen potente se traduce, entre otras cosas, en una fachada muy reconocible. Con una retícula hexagonal que podría recordar a un velo o una máscara, se trata de un elemento que va mucho más allá de lo puramente visual.
“Para mí, sin duda, uno de los elementos clave es la fachada, todo el sistema envolvente del estadio. Se trata de una estructura compleja que más allá de remitir a un velo o una máscara, tiene también varias funciones. La fachada es también la estructura que soporta la cubierta y gran parte del edificio. Además, tiene espeso“Para mí, sin duda, uno de los elementos clave es la fachada, todo el sistema envolvente del estadio. Se trata de una estructura compleja que más allá de remitir a un velo o una máscara, tiene también varias funciones. La fachada es también la estructura que soporta la cubierta y gran parte del edificio. Además, tiene espesor y alberga las escaleras que conducen a los espectadores hasta sus asientos. Es, por tanto, un espacio en sí mismo, muy vinculado a la herencia industrial de Ostrava. El diseño se inspira en ella de manera bastante literal, con una estructura expuesta y formas contundentes que remiten a cierto brutalismo y a una lógica funcional. Cuando el visitante vea la imagen exterior —esa retícula hexagonal— podrá ver las escaleras y esos caminos que se comunican, es decir, elementos funcionales que en muchos estadios suelen quedar ocultos”.r y alberga las escaleras que conducen a los espectadores hasta sus asientos. Es, por tanto, un espacio en sí mismo, muy vinculado a la herencia industrial de Ostrava. El diseño se inspira en ella de manera bastante literal, con una estructura expuesta y formas contundentes que remiten a cierto brutalismo y a una lógica funcional. Cuando el visitante vea la imagen exterior —esa retícula hexagonal— podrá ver las escaleras y esos caminos que se comunican, es decir, elementos funcionales que en muchos estadios suelen quedar ocultos”.
Elementos clave: Materialidad e historia
Junto a la fachada, otro aspecto esencial del proyecto es la materialidad del edificio, estrechamente vinculada al pasado industrial de Ostrava, como explica el arquitecto y director ejecutivo del estudio, Tristán López-Chicheri.
“La materialidad del estadio remite directamente a las minas de basalto sobre las que se asienta y al pasado industrial que caracteriza a Ostrava. Estos dos elementos han sido fundamentales a la hora de definir el carácter del estadio. Luego a esos dos elementos se les da una forma arquitectónica que, además, incorpora una serie de características que dan lugar a su imagen final”.
Y con toda esa imagen fuerte y contundente que tendrá el estadio desde el exterior, la sensación al entrar será algo distinta, dada la forma de la cubierta, que aunque no tendrá la función de cerrarse por completo, está pensada para proteger a los visitantes de la lluvia o nieve que pueda darse en las condiciones climáticas locales, afirma López-Chicheri.
“El estadio se organiza a partir de una base sólida y un cuerpo metálico parcialmente translúcido, que permite el paso de la luz y la visión a través de él. Sobre este conjunto se dispone una cubierta ligera y luminosa. De este modo, al acceder al interior, el estadio se percibe como un espacio claro y abierto: la cubierta translúcida deja pasar la luz natural, un recurso especialmente valioso en un entorno con cielos frecuentemente nublados”.
Un espacio abierto y accesible para la ciudad
Con todos los elementos que reflejan la historia y el carácter de la ciudad que incorpora el estadio, la experiencia de un equipo de prestigio y las decisiones tomadas paso a paso, el proyecto tiene, en palabras de López-Chicheri, un “camino de éxito seguro”. Por su parte, el alcalde Jan Dohnal coincide en esta visión y subraya el papel que el estadio desempeñará más allá del deporte.
“El estadio será un excelente centro de operaciones para un club de fútbol con una tradición muy fuerte. El Baník Ostrava es hoy en día, probablemente la marca más grande de la región de Moravia-Silesia. Pero, no menos importante es que estamos creando también un centro vivo que dinamizará toda la zona, porque concebimos el estadio como un espacio abierto al público de forma permanente, incluso cuando no se esté jugando al fútbol. En realidad, estamos construyendo un nuevo destino turístico dentro de la ciudad. Queremos que haya recorridos guiados para el público, para que la gente pueda venir a visitarlo cuando no haya partidos. Queremos tener un restaurante con vistas a la ciudad, donde cualquiera pueda ir a comer un domingo o celebrar una reunión informal por la tarde. Tendremos también un museo del Baník. Así que el estadio será realmente, como estamos acostumbrados a ver en las grandes capitales del mundo: un espacio siempre abierto, siempre accesible, y estoy convencido de que, gracias a la fuerza de la marca Bazaly y Baník, se convertirá en un gran atractivo turístico para Ostrava”.










