El Señor de los Cielos: Štefan, el ave rapaz que protege el Castillo de la plaga de palomas
La capital checa padece, desde hace mucho, el exceso de palomas, cuyos excrementos destruyen los monumentos históricos. En el Castillo de Praga decidieron combatir esa invasión con la ayuda de un busardo que ya demostró su eficiencia en el aeropuerto.
Desde mediados del año 2008 rige en Praga un reglamento sobre higiene, que prohíbe alimentar a los animales en lugares públicos, incluyendo las palomas. Aunque muchas personas suelen considerarlas un atractivo extra en fotos y paisajes de la capital checa, al igual que ocurre en otras ciudades europeas, lo cierto es que sus excrementos dañan notablemente los monumentos históricos, las fachadas de los edificios y las aceras, además de que son transmisoras de infecciones, bacterias y alérgenos.
Es por todo eso que el exceso de palomas sigue siendo un dolor de cabeza en la capital checa, y en el Castillo de Praga decidieron aplicar la llamada protección biológica de monumentos y edificios, muy utilizada también en los aeropuertos. Para combatir la plaga de palomas utilizan la ayuda de un ave rapaz, en conreto un busardo, tal como confirmó a la Radio Checa el halconero Ladislav Hokr.
“Se trata de un busardo mixto, o de Harris. Se llama Štefan y tiene doce años. Antes había ayudado a proteger el aeropuerto de Praga, donde yo también he trabajado, y ahora colabora en el Castillo de Praga como protector biológico de esa área”.
Sin embargo, no son solo las palomas las que causan daños en el Castillo de Praga, según reconoció Pavel Pechač, director del Departamento de Administración de Inmuebles de la capital checa.
“En cuanto a las palomas, producen daños en los exteriores de los edificios y en las esculturas, además de que pueden transmitir diversas infecciones a los visitantes. Pero también hemos tenido que intervenir contra las martas que se metían bajo los techos de los inmuebles, en los Jardines Sur del Castillo de Praga apareció un mapache, y en el llamado Foso de los Ciervos tuvimos que capturar a un tejón. Para prevenir semejantes casos y espantar a esos animales del área, aplicamos extractos de repelentes biológicos”.
En lo que respecta a las palomas, el busardo Štefan lleva en una de sus patas un cascabel y un anillo de identificación y, en la otra, un emisor para que el halconero pueda monitorear todo el tiempo dónde se encuentra. Según Ladislav Hokr, su busardo siempre regresa con su amo luego de sus vuelos de patrulla.
“Esto se debe a un intenso entrenamiento al que son sometidas las aves rapaces. Es un proceso bastante exigente, todo debe hacerse con tranquilidad, a las aves rapaces no se les debe castigar en ningún caso. Lo importante es crear una relación de confianza con ellas, para que estén dispuestas a rehusar voluntariamente a su libertad y someterse a las órdenes del halconero”.
Lo esencial del entrenamiento del busardo Štefan fue enseñarle a perseguir a las palomas hasta las afueras del Castillo de Praga y recién ahí apresarlas, para que, muertas o heridas, no caigan entre los turistas. El aporte del busardo Štefan a la protección de los monumentos históricos del Castillo de Praga es seguido de muy cerca por las administraciones públicas de otros barrios de la capital checa que ya se relamen al observar la eficiencia de un guardián tan inusual.
Relacionado
-
Conozca las regiones de Chequia: Praga
Le llevamos por el centro histórico de Praga. Contemple los barrios de Malá Strana, el Castillo o el parque de Prokopské údolí a vista de pájaro.








