El nuevo gobierno de Babiš aprueba su programa
El primer ministro explicó las prioridades del programa de gobierno pero, sobre todo, tuvo que dar explicaciones por todas las controversias provocadas por sus socios.
La nueva coalición formada por el movimiento ANO, Libertad y Democracia Directa (SPD) y los Automovilistas (Motoristé sobě), aprobó este lunes su programa de gobierno. La próxima semana pedirá el voto de confianza de la Cámara de Diputados, sabiendo que con la mayoría que disfrutan, se aprobará sin problema.
El primer ministro, Andrej Babiš, presentó lo que consideró las grandes prioridades a tratar cuanto antes.
“Las prioridades serían lo anunciado: energía, vivienda y, por supuesto, cuestiones europeas, como los permisos de emisiones, el ETS 2, y la migración. Por cierto que otros estados también han llegado ahora a la conclusión de que es necesario implementar una política de retorno. Debemos esforzarnos porque algunos países se conviertan en países seguros, como Siria y otros. Personalmente, me encargaré de gestionar y supervisar la digitalización, la inteligencia artificial, la prevención del cáncer y la salud mental”.
La declaración programática incluye también un compromiso de no subir impuestos, no adoptar medidas hacia la adopción del euro y reintroducir el registro electrónico de ventas, el EET, que ya impuso en el anterior gobierno de ANO y luego fue retirado por el siguiente gabinete de Fiala, y que fue en su día muy impopular entre comerciantes y autónomos a los que afectaba.
El programa también incluye la abolición del canon que paga cada hogar en Chequia para financiar los medios de comunicación públicos como son la Radio Checa y la Televisión Checa.
El documento cambia, además, la regulación de las organizaciones sin ánimo de lucro e incluye la promesa de convocar un referéndum nacional, pero excluye que este pueda afectar a la pertenencia de la República Checa a la UE y la OTAN, ya que la declaración programática describe a la República Checa como un Estado miembro soberano de ambas organizaciones. Sin embargo, según el documento, la UE no tiene derecho a imponer decisiones a los Estados miembros que interfieran con su soberanía interna.
El nuevo gabinete rechazó así en diciembre el pacto migratorio de la UE y se opuso al sistema de permisos de emisiones ETS 2.
La declaración también exige una revisión del Pacto Verde, lo que es seguramente la gran bandera del partido Automovilistas, muy interesado en el Ministerio de Medio Ambiente. “Correrá sangre verde”, avisó con tiempo el presidente de la formación, Petr Macinka, y lo primero que hizo al ser nombrado ministro, aunque fuera solo interino, fue cerrar el departamento de Protección del Medio Ambiente.
Al respecto, Babiš confirmó en la rueda de prensa que presentará finalmente al presidente Pavel la candidatura a ministro de Medio Ambiente del diputado de Automovilistas, Filip Turek, en la reunión que se celebrará el miércoles en el Castillo. No tardó el portavoz de presidencia, Filip Platoš, en reiterar la postura del presidente.
“La postura del presidente de la República sobre el nombramiento de Filip Turek como ministro de Medio Ambiente no ha cambiado. Ya anunció con anterioridad públicamente que no había cambiado tampoco después de la reunión que mantuvieron”.
Apagando el discurso incendiario de Año Nuevo de Okamura
La primera sesión del año del nuevo gobierno, en cualquier caso, no era solo esperada por la previsible aprobación de su programa, sino por todas las polémicas acumuladas desde las elecciones por los dos partidos que acompañan al movimiento ANO, y ver qué explicación daba Babiš de sus socios de coalición.
El nuevo presidente de la Cámara Baja Tomio Okamura, publicó un discurso de Año Nuevo en el que no escatimó calificativos para el gobierno de Ucrania, al que se refirió como “criminales ucranianos de la Junta de Zelenski”. Defendió Okamura que no hay que apoyar con armas a Ucrania en lo que dijo era una guerra innecesaria, sin mencionar que Rusia fue la que invadió Ucrania.
El discurso provocó una respuesta airada del embajador de Ucrania en la República Checa, Vasyl Zvárich, pero también del presidente del Parlamento ucraniano o del ministro de Relaciones Exteriores de Kiev.
El nuevo ministro de Exteriores checo, el automovilista Petr Macinka, arropó a su socio de coalición y criticó que el embajador no respondiera por los canales diplomáticos al uso, lo que también hizo Babiš, que en todo momento intentó echar balones fuera con las polémicas de sus socios.
“Eso es cosa del ministro de Asuntos Exteriores. Hoy se reunía con el embajador ucraniano, quien, digamos, ha violado los usos diplomáticos. No nos va a dar lecciones, ¿verdad? Él es diplomático. Si el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano dice algo así, él es un político, eso sí está bien. Pero eso lo gestiona el ministro de Relaciones Exteriores Macinka, y ya está. No tengo que ocuparme yo de ello”.
Las cosas del Ministerio de Relaciones Exteriores son asunto del ministro, pero Babiš quiso dejar bien claro que la política exterior es cosa suya.
“No haré comentarios sobre los socios de coalición. El responsable de la política exterior es el gobierno. A quien llamó Trump fue a mí. Netanyahu me llamó a mí. Hablé también con Zelenski. Me escribo con Macron. Me escribo con otros políticos. Ah, y represento a la República Checa en las reuniones de la Unión Europea”.
Y este mismo martes se reúne, de hecho, en París, junto a otros 34 representantes para debatir sobre las garantías de seguridad a Ucrania. Babiš acudé por primera vez a este tipo de reuniones.
“Tengo curiosidad por saber qué se va a discutir allí y cómo se discutirá, si se va a hablar de algo en concreto o si no será solo para hacernos una foto y dar algunos discursos sin llegar a nada. Está claro que sin el presidente Trump, será difícil resolver el asunto de Ucrania. Por eso necesitamos ver si Marco Rubio u otros representantes de Estados Unidos estarán allí. Yo, por supuesto, asistiré para ver qué sensaciones me llevo”.
En la rueda de prensa fue preguntado Babiš precisamente por otro de los puntos del vídeo de Año Nuevo de Okamura, en el que dijo que “confiaba en que Chequia se bajara del tren de la UE que lleva a la Tercera Guerra Mundial” y en el que dijo que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, era una “trastornada”. ¿Cómo explicará Babiš a von der Leyen que Okamura, el tercer máximo representante de la República Checa como presidente de la Cámara Baja, se refiriera así a ella?
“No creo que Ursula sepa quién es. Así que no tendré que explicarle nada”.
Praga se aleja de Kiev
En el ámbito diplomático, esa postura del SPD contra el apoyo militar a Ucrania, por supuesto, tiene peso también en el acuerdo de Gobierno, que quiere centrarse en restablecer las relaciones en el Grupo de Visegrado (V4), que incluye a la República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría. Pero esa tendencia no solo depende del SPD, ya que ANO y Automovilistas pertenecen al grupo Patriotas por Europa en el que están el húngaro Viktor Orbán, el eslovaco Robert Fico, o los partidos de Salvini en Italia, Le Pen en Francia o Vox en España.
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Lo que no está claro es qué pasará con la iniciativa internacional de munición para Ucrania que inició el pasado gobierno checo de Fiala. SPD, que controla el Ministerio de Defensa, quiere acabar con él, pero el presidente de la República, Petr Pavel, está entre quienes alertan que un paso atrás ahora privaría de grandes oportunidades para empresas checas en la reconstrucción de Ucrania.
Babiš dice que lo tiene que estudiar, pero que lo que importa es que no le cueste nada al contribuyente checo.
“La iniciativa de munición es una cuestión a la que, y en ese aspecto coincido con el señor Okamura, no destinaremos fondos de nuestro presupuesto estatal. Pero la iniciativa de munición se refiere a que nuestras empresas suministren municiones, principalmente del calibre 155 mm, gracias a fondos de otros estados. Y, por supuesto, también lideraré algunas negociaciones al respecto. En resumen, solo nos importa que, cuando, por desgracia, haya una guerra, nadie robe a los ucranianos con el precio de las municiones y que nadie se enriquezca descaradamente con ella, cuando Ucrania, por supuesto, lo que necesita principalmente es dinero”.
Otra vez Vrbětice: Fiala (SPD) niega la responsabilidad rusa en contra de lo que mantienen Babiš y el BIS
Otro de los revuelos levantados en los últimos días por el SPD, en este caso por el vicepresidente de la formación, Radim Fiala, es el cuestionamiento de que Rusia estuvo detrás de las explosiones en 2014 de un almacén de munición en Vrbětice que mató a dos ciudadanos checos. Fiala reitera que nunca se llegó a demostrar, a pesar de que los servicios secretos checos (BIS) así lo aseguran y presentaron pruebas.
De nuevo, Babiš, que era precisamente el primer ministro que anunció esa responsabilidad rusa en 2021, iniciando una gran crisis diplomática con Moscú, no quiso contradecir a sus socios de coalición, pero apuntó al Kremlin cuando fue repreguntado sobre quién llevó a cabo los atentados.
“Por supuesto, Rusia estaba detrás, según nos informaron el Fiscal General, el Jefe de la Policía, de la inteligencia, etc. Y en base a eso, expulsamos, no sé cuántos, a 80 diplomáticos o no sé cuántos eran. y en el caso de Serguéi Skripal también expulsamos, no sé, a tres diplomáticos. Así que es muy curioso, la anterior coalición de cinco partidos no hizo nada contra Rusia aquí, pero con nosotros nos convertimos en el segundo mayor enemigo de Rusia entonces, y esto son hechos claros”.
En aquel momento, Babiš se opuso a la postura defendida por el presidente de entonces, Miloš Zeman, que también dudaba de los servicios secretos checos, con quienes mantenía una larga disputa.
La cuestión es, ¿por qué Babiš, que logró los mejores resultados históricos de un partido checo en democracia, deja tanto a espacio a sus socios de gobierno, incluso para contradecirle? ¿Por qué los dos partidos menos votados de la Cámara Baja tienen tantos ministerios y tan importantes y no paran de acaparar la atención con sus movimientos y declaraciones por polémicas que sean?
Lo que muchos aventuran es que Andrej Babiš necesita que sus socios primero voten en contra de retirarle la inmunidad parlamentaria para no poder ser entregado a la justicia, en la que tiene causas pendientes, una situación en la que también está Okamura. Y entonces, a partir de esa votación en febrero, veremos a otro Babiš.
Sin embargo, Jindřich Šídlo, comentarista de Seznam Zprávy, explicó en la Radio Checa que podría no ser exactamente así.
“Doy esa explicación para muchas de las medidas adoptadas por Babiš y el movimiento ANO desde las elecciones, incluida la elección de Tomio Okamura como presidente de la Cámara Baja. La cuestión es si no nos estamos equivocando al pensar que las cosas cambiarán drásticamente tras el voto de confianza y la votación sobre su inmunidad. En un mundo ideal, ese sería el caso. Pero Andrej Babiš está en el gobierno por cuatro años —y me gustaría subrayar que son 'solo' cuatro años, ya no es una inmunidad vitalicia como pasaba antes en la Cámara de Diputados checa hasta 2013—. Así que ya veremos cómo Andrej Babiš afronta la difícil situación en la que se encuentra”.









