El gran regreso de Jiří Trnka, el rey de las marionetas que hacía mover hasta las piedras

Desde 1992, Praga no había contado con una exposición tan completa sobre el célebre animador e ilustrador checo Jiří Trnka como la recién inaugurada en la Villa Pellé. La muestra reúne marionetas, dibujos, esculturas, naturalezas muertas, retratos de amigos y autorretratos, en un esfuerzo por hacer justicia a este artista renacentista que dio vida al soldado Švejk y estuvo a punto de adaptar El Quijote y El Hobbit al cine.

Villa Pellé | Foto: Ruth Fraňková,  Radio Prague International

Una completísima exposición dedicada al gran animador e ilustrador checo Jiří Trnka se inauguró en la Villa Pellé de Praga. La muestra reúne obras conocidas al igual que piezas casi inéditas, desde marionetas de cine e ilustraciones de libros hasta pinturas y esculturas, mostrando toda la amplitud de su inconmensurable talento creativo.

Jiří Trnka - "La historia de una leyenda" | Foto:  Tomáš Rubín,  Villa Pellé

El objetivo de la exposición no es solo celebrar el legado de Trnka, sino también presentar su trabajo a las nuevas generaciones, incluso a los niños, tal como explicó a Radio Praga Internacional la curadora de la muestra Martina Vítková.

“Trnka era un hombre renacentista: combinaba una amplia gama de disciplinas y habilidades. Aprendió todo desde cero y nunca recibió nada regalado. Lo que logró como ilustrador enriqueció su trabajo cinematográfico, y lo mismo ocurrió con su conocimiento sobre las marionetas. Por eso, una exposición que solo mostrara sus ilustraciones nunca podría capturar toda la amplitud de su creatividad”.

Jiří Trnka en su taller | Foto:  Václav Chochola,  Archiv B&M Chochola

La exposición presenta, en efecto, una gran diversidad que intenta hacer justicia a la variedad de obras de Trnka: marionetas de cine y teatro, ilustraciones tempranas para distintos periódicos, esculturas, naturalezas muertas, retratos de amigos y autorretratos.

El jardín de los senderos que se bifurcan

Jan Trnka en la inauguración de la exposición | Foto: František Ortmann,  Villa Pellé

No deja de sorprender, al respecto, que Trnka dejara un legado artístico tan rico en solo 57 años de vida. De hecho, su hijo Jan, que tenía solo doce años al momento de su muerte, revela cómo el arte de su padre se convirtió en un verdadero puente para poder acceder a todo lo que esa enorme figura representa.

"Fue a través de su trabajo que descubrí su sentido del humor, sus principios artísticos, su perspectiva. Por supuesto, tengo algunos recuerdos de infancia con él, pero la relación se ha ido profundizando con el tiempo. Cuanto más me involucro con su obra, más la entiendo. Así que lo que me faltó en contacto personal, lo he compensado de esta forma”.

El jardín  (Zahrada) | Foto: archivo de la familia de Jiří Trnka

Entre algunos de esos recuerdos de infancia que menciona, uno de los más impactantes es el de cuando su padre lo involucró en el desarrollo de la historia de su célebre libro El jardín (Zahrada) que sigue la aventura de cinco niños al descubrir todo tipo de personajes fantásticos y que luego adaptó al cine, en 1974, otro gran animador checo: Břetislav Pojar.

“Me contó El Jardín como una historia y me usó como una especie de audiencia de prueba para ver cómo reaccionaba. Si me reía y lo disfrutaba, mantenía esa parte y luego la ilustraba. Pero si no me interesaba o no me parecía gracioso, no lo incluía en El Jardín. Así que conozco personajes que no están en el libro, como el Pulpo en la fuente. Ese no pasó la selección”.

Jiří Trnka, casi autor de El Quijote

Foto:  Tomáš Rubín,  Villa Pellé

Lo que sí pasó la prueba del gusto popular fue el talento de Trnka, cuya influencia se extiende a través de varias generaciones, gracias a películas propias y versiones animadas y muy originales de clásicos como El buen soldado Švejk de Jaroslav Hašek y Sueño de una noche de verano de Shakespeare. Pero lo que quizás no se sepa tanto es que el gran animador checo tuvo serias intenciones de abordar con su arte a un personaje tan clave del universo hispano como es Don Quijote de la Mancha, algo que sin embargo no pudo llegar a cabo debido a las restricciones políticas de la época, tal como aclara Martina Vítková.

“Ese fue un gran tema para Trnka, al igual que Shakespeare, pero en el caso de Don Quijote, se lo consideró demasiado formalista, demasiado global, poco checo y poco lírico. Se le criticó su enfoque formal, aunque si pensamos en esa obra, lo cierto es que está llena de contenido y lirismo. También planeaba hacer una película de El Hobbit, pero por diversas razones nunca se concretó. Hubiera sido fascinante tener una versión de El Hobbit de Trnka en los añose sesenta”.

Las manos mágicas

El subtítulo de la exposición, "La historia de una leyenda", refleja no solo el alcance de su obra, sino también la esencia de quién fue Trnka, tal como explica Vítková.

Foto:  Tomáš Rubín,  Villa Pellé

“Es una personalidad compleja que se formó durante su juventud, cuando no tenía muchas riquezas porque provenía más bien de una familia humilde. Aprendió a improvisar, a ganarse la vida y a desarrollar una gran determinación. Su personalidad no fue moldeada por la presión, el dinero ni los artículos que sobre él se escribieron. Se convirtió en quien fue gracias a su concentración, esfuerzo, perseverancia, talento y arte. Creo que esto también lo convierte en una leyenda, por supuesto, junto con su prematura muerte”.

Foto:  Tomáš Rubín,  Villa Pellé

La exposición, que estará abierta hasta el 31 de agosto, cuenta con un variado programa de actividades en Villa Pellé: visitas guiadas, debates con los hijos de Trnka, talleres creativos y seminarios escolares centrados en sus técnicas de ilustración y animación. Mientras tanto, el cine Ponrepo ofrece una retrospectiva con algunos de sus clásicos restaurados, como El año checo (Špalíček), una animación que retrata el paso de las estaciones en una aldea campesina a través de sus festividades, y Viejas leyendas checas (Staré pověsti české). También se están proyectando obras menos conocidas, como su último filme, La Mano (Ruka), una sutil crítica al régimen comunista, censurada durante dos décadas, que refleja magistralmente su singular talento.

Foto:  Tomáš Rubín,  Villa Pellé

“Era una personalidad que no nace a menudo, tal vez solo una vez cada cien años. Se lo suele comparar con Zátopek. Personas como Picasso o Brigitte Bardot sabían de él; todos reconocían que Trnka era un genio y que estaba introduciendo una nueva profesión en el mundo: la de creador de sueños”.

Aunque Jiří Trnka falleció el 30 de diciembre de 1969 en Praga, su legado sigue iluminando los sueños de varias generaciones de checos y admiradores de todo el mundo, que, al cruzarse con cualquiera de sus obras, descubren de inmediato la magia de un visionario, alguien capaz de hacer hablar y mover hasta las piedras.

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