“El gran error de la RAE fue no haber admitido a Emilia Pardo Bazán”
Invitado por el Instituto Cervantes de Praga a un encuentro que puso en diálogo las obras de Emilia Pardo Bazán y Božena Němcová, el crítico Darío Villanueva repasa la vigencia de la autora gallega, sus puntos de contacto y contraste con la gran escritora checa y la singular historia del palacio que, tras su muerte, terminó en manos de Franco.
En el marco de una nueva edición de Diálogos con la historia, el Instituto Cervantes de Praga invitó al académico y exdirector de la Real Academia Española, Darío Villanueva, a participar en un encuentro organizado por el hispanista Pavel Marek, que contó también con la presencia de la historiadora Milena Lenderová. El objetivo fue poner el foco en la idea de emancipación en la vida y obra de Emilia Pardo Bazán y Božena Němcová, dos autoras fundamentales del siglo XIX, unidas por sorprendentes paralelismos, pero también con notables diferencias, empezando por la edad tan distinta con que fallecieron.
“Ambas escritoras fueron magníficas representantes de la condición femenina”.
Darío Villanueva
“Hubo un período en que fueron rigurosamente coetáneas, sin que hubiera, por supuesto, conexión entre ellas, pero luego, en lo que se refiere a su literatura, hay muchos elementos de coincidencia y de interés comparativo, incluyendo también, por supuesto, la actividad de afirmación de la condición femenina, de la que las dos fueron realmente magníficas representantes, cada una de ellas en su país”.
Pinta tu aldea y pintarás el mundo
En el plano literario Villanueva encuentra varios puntos de contacto entre ambas autoras.
“Hay un planteamiento realista, muy vinculado a la descripción, de las condiciones de la vida y de las relaciones también sentimentales, en Bohemia, por una parte; y, en el caso de Emilia Pardo Bazán, Galicia, aunque, en su caso, Galicia no fue el único escenario en que se desarrolló su obra, que es mucho más amplia que la de Němcová. Las dos coincidieron también en que cultivaron mucho el cuento, pero en lo que se refiere a novelas, Němcová tuvo tres novelas importantes, en cambio la trayectoria de Emilia Pardo Bazán fue mucho más amplia. Y sus novelas, una gran parte de ellas, se desarrollan en Galicia, la tierra de donde yo además provengo, pero también hay novelas de ambientación madrileña, e incluso de ambientación más cosmopolita”.
Ese cosmopolitismo lo tuvo también en su propia vida ya que Pardo Bazán desarrolló un fuerte vínculo con Francia y su literatura, al relacionarse, personalmente, con autores tan importantes como Víctor Hugo y Émile Zola. De hecho, publicó el ensayo La cuestión palpitante, donde aborda el tema del naturalismo, que luego llevaría a la práctica en su propia literatura. Por su parte, Božena Němcová trascendió a tal punto su época que se la suele considerar una de las más grandes autoras checas, aunque posiblemente no sea aún tan conocida en el plano universal.
“Yo sabía de su existencia porque mi cátedra, aunque ya he acabado mi período activo como profesor después de 53 años, pero mi cátedra era de literatura comparada, entonces yo procuraba tener información sobre las literaturas y Němcová era una referencia de la literatura checa que yo tenía en mente, pero no había llegado a leerla. A raíz de esta propuesta y de esta invitación, sí me aproximé más a ella, pero tuve un problema porque, según mis noticias, hay solo una traducción al español de ‘La abuela’, que además es del año 1925, y, como no la he podido conseguir, me he basado, entonces, en una traducción inglesa hecha además en el año 1892, de la que tengo un ejemplar, a través de la biblioteca de la Universidad de Cornell”.
La vigencia de Pardo Bazán
Hace apenas cinco años, el nombre de Bazán estuvo muy en boga ya que se cumplió el centenario de su muerte y, por lo tanto, se organizaron varios congresos tanto en Galicia como en Madrid, en los que ha intervenido el propio Villanueva al igual que su mujer, la profesora María Ermitas Penas Varela, quien también ha participado del encuentro en el Instituto Cervantes de Praga.
“Y ha sido editora en colecciones críticas, pero con mucho impacto, de varias obras de Emilia Pardo Bazán por separado, empezando por Los Pazos de Ulloa, que está, ni más ni menos, que en la colección de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española, que es una biblioteca canónica, donde la Real Academia Española lleva años intentando ofrecer 111 títulos con el canon de la literatura escrita en castellano, en español, no solo en España, sino también en América, desde el Cantar del Mio Cid hasta, precisamente, Los pazos de Ulloa, que es la última que editó Ermitas. Aparte de eso, yo, por ejemplo, en una colección que dirijo, Los Clásicos de la Biblioteca Castro, coedité, junto con un compañero especialista en Pardo Bazán, José Manuel González Herrán, doce volúmenes de su narrativa, con todas las novelas y con los cuentos, que son muchos”.
En definitiva, afirma Villanueva que Pardo Bazán ya ocupa un indiscutible lugar de clásico, que solo corresponde a un selecto grupo de autores y autoras que continúan siendo leídos, no por voluntad arqueológica, sino por la sencilla pero excepcional razón de que aún, en contextos y épocas tan distintas, tienen algo que decir.
“Emilia Pardo Bazán fue una abanderada del feminismo, una mujer que luchó por la defensa del reconocimiento del papel de la mujer y, en su literatura creativa, eso se percibe; pero, junto a ello, está su presencia pública. Ella fue una mujer que intervino en la vida pública española tanto en forma de conferencias, en periodismo, pertenencia a organizaciones de movilización feminista, muy vinculada a una filosofía muy extendida en la España de entonces que era el krausismo, que era una variante de filosofía alemana con una aplicación liberal en España, aunque ella, ideológica y políticamente, no se puede definir como una liberal. Ella venía, más bien, de raíces conservadoras, cristianas e incluso carlistas”.
El gran error de la RAE
Además, Emilia Pardo Bazán fue la primera mujer en ser nombrada catedrática en España y, tal como señala Villanueva, cuando ella ingresa en el Consejo de Instrucción Pública, en 1910, ese mismo año se publica un decreto que, por primera vez, reconoce a las mujeres la posibilidad de matricularse oficialmente en las universidades. Sin embargo, el episodio hoy más recordado en torno a su figura es el rechazo a su postulación como miembro de la Real Academia Española, bajo el curioso argumento de que los estatutos de la institución no contemplaban la incorporación de mujeres.
“Y este es otro aspecto destacado al que yo he prestado bastante atención, porque yo he sido director de la Real Academia Española y lo he dicho por activa y por pasiva: el gran error que la Academia Española cometió en el siglo XIX fue no haber admitido en su seno primero a Gertrudis Gómez de Avellaneda y, luego, a Emilia Pardo Bazán. Ese fracaso fue muy grave, creo yo, tanto es así que la primera mujer que ingresó en la Real Academia Española fue Carmen Conde en el año 1976. Es decir, que pasaron casi 80 años desde el frustrado intento de Emilia Pardo Bazán”.
Agrega Villanueva que, durante la época en que él fue director, entre los años 2015 y 2019, ingresaron media docena de mujeres y, en la actualidad, de un total de 46 académicos, 13 son mujeres.
Separadas por el dinero
En todo caso, y más allá de ese rechazo, dentro de las comparaciones entre ambas autoras, está claro que Pardo Bazán tuvo una mayor injerencia, en las instituciones oficiales y, sobre todo, una relación mucho más holgada con el dinero.
“Němcová tenía un talento extraordinario y tuvo, como Emilia Pardo Bazán, un matrimonio desafortunado, pero no contó con la plataforma propicia para un desarrollo semejante al de Emilia Pardo Bazán”.
Darío Villanueva
“Sí, porque además también hay que tener que Němcová pertenecía a una familia modesta y su padre era realmente el siervo de un gran señor, ella tenía un talento extraordinario, fue autodidacta, extraordinariamente inteligente y tuvo, como Emilia Pardo Bazán, un matrimonio desafortunado. Pero ella no tuvo la plataforma, el escenario propicio para un desarrollo semejante al que Emilia Pardo Bazán sí que consiguió. Las dos admiraban extraordinariamente a su padre, las dos se sintieron muy protegidas y muy orientadas y educadas positivamente por sus respectivos padres”.
Explica Villanueva que, mientras Božena Němcová sufrió sistemáticos problemas con su matrimonio, aunque en España no existía en ese entonces el divorcio, Emilia Pardo Bazán pudo apartarse sin demasiados inconvenientes de su marido, lo cual es otro indicio de su independencia.
La polémica del palacio
Otro punto que destaca Villanueva es que la familia de Pardo Bazán contaba con una buena fortuna que ella supo aprovechar, pero que a la vez no despilfarró, entre otras razones, porque ganaba bien con la venta de sus libros, a tal punto que pudo pasar temporadas completas en Vichy y París, algo muy alejado de la situación siempre apremiante de Božena Němcová.
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“Ella construyó, además, en una granja de la familia, en un predio de la familia en Galicia, un sitio privilegiado al lado de la ría de la Coruña, en Meirás, construyó allí una casa magnífica, extraordinaria, imitando un poco lo que había sido la casa de Charles Dickens en Inglaterra y la de Víctor Hugo y ahora hay polémica con él porque resulta que ese palacio acabó en poder de la familia de Francisco Franco y fue la residencia de verano de Franco hasta su muerte y luego la heredó su familia, pero ahora ha habido un pleito para demostrar que esa fue una falsa adquisición y, de hecho, han perdido la titularidad que ahora es propiedad del Estado; y ella lo que hizo allí fue un auténtico palacio literario en donde además estaba su biblioteca, el sitio donde ella escribía e incluso ella programó que ese fuera el lugar de su entierro”.
De hecho, cuenta María Ermitas Penas Varela, editora también del Epistolario de Emilia Pardo Bazán a Benito Pérez Galdós que, en una de las cartas que le escribe, ella expresa su deseo de ser enterrada en ese lugar junto a su padre, algo que habla, a su vez, de la importancia que tuvo en su vida aquella relación clandestina.
“Nadie supo nada de esto y, en el año 1971, en un Congreso Internacional de Hispanistas en Salamanca, Carmen Bravo‑Villasante llevó las cartas que están en la Real Academia Española demostrando que había una relación amorosa entre ellos, pero no todo está claro: sería muy interesante tener también las misivas de Galdós para entender, por ejemplo, si querían llegar a formalizar. Lo que estaba claro, por parte de Pardo Bazán, es que no era un pasatiempo, era una relación muy seria para ella; creo que fue el gran amor de su vida y la formalización no había manera de hacerla: no había divorcio; entonces, ¿qué iban a hacer? Pues, ya digo: fue una relación muy oculta que nunca la supo nadie”.
En la cima de la literatura española
En todo caso, Darío Villanueva considera que el conjunto de la obra de Emilia Pardo Bazán, así como su intensa actividad periodística, sus intervenciones feministas y su talento para polemizar en los salones madrileños, la convierten, en su opinión, en la escritora más importante de la historia literaria española.
“La única escritora a la que pondría en su proximidad es Sor Juana Inés de la Cruz, la escritora mexicana, estamos hablando del siglo XVII; una mujer que se recluye voluntariamente en un convento para poder escribir con toda libertad, pero eso sí: tiene una gran influencia en la literatura de la época y escribe una gran poesía y también polemiza: es la primera mujer que polemiza a favor de la reivindicación femenina en nuestra cultura”.









