El Gobierno checo “entiende” el bombardeo a Irán. Babiš espera que Trump “lo haya pensado bien”
El ataque de Estados Unidos a Irán ha disparado la tensión al máximo en Oriente Próximo a la espera de qué pasos pueda adoptar el régimen de Teherán. En Praga, el presidente calla, el Gobierno se muestra comprensivo con Washington y el líder de la oposición se desmarca de su habitual apoyo a Trump.
Estados Unidos empleó su poderío armamentístico para destruir en un solo ataque Fordow, Natanz e Isfahán, tres instalaciones claves para el programa nuclear iraní en la noche del sábado al domingo. Según Washington –y según Tel Aviv–, la amenaza iraní sobre Israel era inminente y este ataque que comenzó el Gobierno de Netanyahu una semana antes por su cuenta, sería una medida preventiva de autodefensa. Estados Unidos actuó porque para destruir instalaciones nucleares como la de Fordow, situada en un profundo búnker subterráneo en una zona montañosa, solo el Pentágono dispone del armamento necesario.
Esta argumentación presentada por Donald Trump el domingo, fue completamente respaldada por el Gobierno checo, como expresó el ministro de Relaciones Exteriores, Jan Lipavský, a la Radio Checa.
“Entendemos las razones de seguridad que llevaron a Estados Unidos a tomar esta medida. El programa nuclear iraní supone desde hace tiempo una amenaza no sólo para Oriente Medio, sino también para Europa, incluida Chequia, con misiles balísticos que han llegado o podrían llegar a Europa y que Irán está desarrollando activamente”.
El primer ministro, Petr Fiala, en un post en X, defendió una postura similar, al igual que el resto de miembros de la coalición gubernamental que se pronunciaron en las horas posteriores al ataque, incluida la ministra de Defensa, Jana Černochová, que llegó al calificar el bombardeo como “una buena noticia”.
Todos ellos, sin embargo, coincidieron en pedir un fin dialogado de las hostilidades y una desescalada en el conflicto.
Lipavský mencionó también las reuniones de ministros de Asuntos Exteriores de la UE y la OTAN esta semana para intentar avanzar en la solución pacífica.
“Mantenemos un estrecho contacto con nuestros aliados de la Unión Europea y la OTAN, y, por supuesto, estamos dispuestos a apoyar los esfuerzos que conduzcan a una solución diplomática y al mantenimiento de la estabilidad en la región para que el conflicto no se agrave. Este lunes estoy en Bruselas en el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores, y desde el martes en la cumbre de la OTAN en La Haya, por lo que habrá muchas oportunidades para debatir”.
El silencio del presidente
Quien no se ha pronunciado hasta la fecha ha sido el presidente de la República Checa, Petr Pavel. Este sí que hizo una primera valoración cuando Israel comenzó los bombardeos hace algo más de una semana. Entonces dijo que, si la información de la que disponía Israel acerca de la amenaza del programa nuclear y balístico de Irán era correcta, podía comprender la respuesta de Tel Aviv, pero también destacó que, en cualquier caso, él no disponía de esas informaciones por lo que no podía emitir un juicio al respecto.
“Espero que el presidente Trump lo haya pensado bien”
Por su parte, el líder de la oposición, Andrej Babiš, que habitualmente no oculta sus simpatías por Donald Trump, sin embargo, en un debate este domingo en el canal de televisión CNN Prima NEWS, expresó su escepticismo ante el ataque y prudencia ante las consecuencias que pueda acarrear.
“Si este paso significase una escalada y ataques terroristas a nivel global, sería un error, así que esperemos que el presidente de Estados Unidos lo haya pensado bien y que esto dé paso a negociaciones diplomáticas, que haya paz y termine la guerra entre Israel e Irán, porque, por supuesto, Estados Unidos está ahora de facto junto con Israel contra Irán”.
En el mismo debate, Andrej Babiš, se desmarcó también de Trump y del propio Gobierno checo con su postura ante el incremento del gasto militar al 5% del PIB que exige el presidente estadounidense a los miembros de la OTAN.
“Cada país tiene un PIB diferente. Así que nada de 5%, es un sinsentido, acabaría con todo. Lo que nosotros queremos es invertir, queremos invertir en la central nuclear de Dukovany, queremos seguir construyendo autopistas, queremos el tren de alta velocidad”.
Precisamente el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se enfrentó en los pasados días a Trump con su anuncio que España no incrementaría tanto su gasto militar en detrimento de servicios sociales y el estado de bienestar y este fin de semana selló un pacto con la OTAN para “flexibilizar” esa subida.
A poco más de tres meses de las elecciones parlamentarias en Chequia, si Babiš llegase al Gobierno, podría aferrarse a la “excepción española” para rebajar el incremento del gasto militar.
Para entonces, habrá que revisar de nuevo cuál es la situación en Ucrania, y por supuesto, en Oriente Próximo, donde cada día parece que suceden eventos capaces de dar un giro absoluto a la situación. Trump ahora habla incluso de un cambio de régimen en Irán, casi cinco décadas después de la Revolución Islámica.
Según analistas, el cierre o no del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, por donde pasa la quinta parte del petróleo que se transporta en barco en todo el mundo y buena parte también del gas, puede ser lo que desemboque en un conflicto internacional aún mayor.








