Chequia es invitada a la Junta de la Paz de Trump
Praga estudia qué decisión tomar. ¿Aceptar la invitación como gobiernos más próximos ideológicamente al de Andrej Babiš como, por ejemplo, el de Hungría? ¿O rechazarla como ya han hecho otros países europeos como Francia o España?
Donald Trump sigue recabando apoyos para su Junta de la Paz, una iniciativa que comenzó siendo un grupo para establecer condiciones de paz en la Franja de Gaza en septiembre del año pasado, y que al final se está convirtiendo en otra cosa.
Según Trump, la ONU nunca le ayudó, dijo, y la Junta de la Paz podría remplazarla. Francia, uno de los países que han rechazado participar, precisamente mostró su preocupación por intentar usurpar el papel de la ONU. El presidente de Estados Unidos reaccionó entonces amenazando con establecer un 200% de aranceles a los vinos y champán franceses.
Además, Trump estableció que la membresía permanente se compra por mil millones de dólares, algo que por ejemplo, Canadá descartó hacer, y en consecuencia, le fue retirada la invitación.
Praga recibió finalmente su invitación este jueves, según anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores, que señaló que se disponía a preparar su postura para presentarla al gobierno. El presidente de la República Checa, Petr Pavel, respondió con cautela a la invitación.
“Sin duda, será interesante evaluar la invitación, qué propósito tendrá dicho consejo, bajo qué condiciones, con qué facultades y según qué normas, y entonces ya podremos discutir sobre ello. De momento, es difícil decirlo porque en realidad no sabemos prácticamente nada al respecto”.
Este lunes, esto es, antes de recibir la invitación, el ministro de Relaciones Exteriores, Petr Macinka, consideró la suma a pagar por la membresía permanente como impensable para las posibilidades checas.
Por su parte, el primer ministro, Andrej Babiš, señaló este jueves la división que existe entre otros estados al respecto, en particular los europeos.
“Algunos Estados miembros no quieren participar, otros dicen que sí, que deberían estar allí, así que definitivamente discutiremos esto en el Consejo Europeo, supongo, en la reunión del 12 de febrero”.
Efectivamente, países como Gran Bretaña, Alemania, Francia, España, Suecia o Italia ya han anunciado que no participarán, aparte de la mencionada Canadá, a la que incluso se le retiró la invitación.
Sí han anunciado su intención de entrar Estados como Argentina, Bielorrusia, Hungría, Israel o Arabia Saudí.
La Rusia de Putin también está invitada, lo que provoca nuevos rechazos a lo que califican analistas como la creación de un club de pago alrededor de Trump.
Davos, Groenlandia y un mercadillo árabe
La Junta de la Paz ha sido formalmente fundada por Trump precisamente este jueves en el foro internacional de Davos, en Suiza. Según la agencia Reuters, el primer presidente del organismo sería de forma vitalicia el propio Trump, y es precisamente él quien decide a qué países se invita.
El primer ministro, Andrej Babiš, sí dijo de la Junta de la Paz de Trump que tiene que servir exclusivamente para Gaza, pero en la invitación que leyó hecha a Croacia, no encontró ese punto. Dijo Babiš que no se puede convertir la organización en una competencia de la ONU y no puede ser dirigida por un solo Estado, y que todos deberían tener igualdad de condiciones. Babiš se refirió también al particular estilo de negociación de Trump citando a otro mandatario europeo.
“Siempre dice algo, incluso con bastante agresividad, y luego cambia de opinión y negocia. Lo hemos vivido varias veces, incluso cuando quiso imponer un 50% más de aranceles a Canadá y México, usa esta táctica”.
Al respecto, dijo también el presidente Petr Pavel, que es como un “mercadillo árabe”, en el que, “propone un precio ridículamente alto para llegar a un punto intermedio que ni siquiera esperaba alcanzar al principio, pero, sin embargo, la otra parte se queda contenta por el buen precio que ha obtenido”.
Algo así es lo que puede haber pasado con Groenlandia, que de amenazar con tomarla por la fuerza, se ha pasado a un acuerdo con Dinamarca y la OTAN, a lo que también se refirió Andrej Babiš desde Davos.
“Esperemos que la situación se haya calmado. Estados Unidos ha dejado claro que el territorio de Groenlandia no es un problema en absoluto. La cuestión es, en realidad, proteger conjuntamente este espacio dentro de la OTAN”.
En cuanto a la delegación checa en el foro de Davos encabezada por el primer ministro, el asesor gubernamental para la seguridad nacional, Hynek Kmoníček, habló para la Radio Checa.
“Allí no se cierran acuerdos entre Estados, pero sí se inician y preparan muchos. Hubo un total de 16 negociaciones, lo cual es mucho para un día y medio y una noche. Pero con el presidente serbio, Aleksandar Vučić, decidimos participar en la pequeña Expo que Serbia está organizando. También se está preparando una visita a Azerbaiyán con el presidente Ilham Aliyev, un importante socio para el suministro de materias primas energéticas. También hubo una conversación bastante sustancial con el canciller alemán, Friedrich Merz. Creo que este Davos fue, digamos, técnica y diplomáticamente más productivo que los anteriores. Y, por supuesto, mostró un poco cuáles son las posibilidades en las negociaciones con EE. UU. a día de hoy, hacía dónde puede ir y hacia dónde no. El mundo ha cambiado. Tendremos que no solo observar todo esto, sino también actuar en consecuencia”.








