El cielo de Valaquia brilla también en México, y con una santa barbuda
La ciudad mexicana de Zacatecas acogió el Festival Internacional República Checa - Zacatecas Capital, que marca el primer episodio de una cooperación más estrecha entre el país latinoamericano y la región checa de Zlín. En un programa cultural en el que no faltó ni la música ni el cine, llamó la atención la exposición El cielo de Valaquia sobre el arte sacro de esa región del sureste de Chequia, que pone de relieve tradiciones espirituales universales.
En el corazón de México, la ciudad de Zacatecas abrió sus puertas a la cultura checa, o más precisamente a la de Valaquia, una región etnográfica al este de Moravia. En el marco del Festival Internacional República Checa - Zacatecas Capital, el público mexicano pudo apreciar toda una serie de muestras artísticas. Por ejemplo, un concierto de la violinista checa Olga Arribas Quintana que, junto con el pianista mexicano David Dumat, interpretó música clásica checa.
"Creo que nuestras culturas tienen en común precisamente esa autenticidad de las obras y ese mensaje de fe a través del arte plástico, aunque cada una lo haga de forma ligeramente diferente. La hispánica adopta un naturalismo y la nuestra va por un camino un poco distinto. La autenticidad no es tan evidente a primera vista, pero está ahí". - comisaria de la exposición checa, Kamila Valoušková
Como parte del programa se incluyó la exposición El cielo de Valaquia, una muestra del arte sacro de esa región morava, que fue estrenada en octubre en el Palacio Kinský de Valašské Meziříčí y superó toda la distancia y el océano entre Chequia y México gracias a las fotografías expuestas en la Ciudadela del Arte en Zacatecas, antigua casa de la moneda en tiempos coloniales.
De acuerdo con una de las curadoras de la exposición original, Kamila Valoušková, se trata de un conjunto de obras de arte únicas que representan la vida espiritual de Valaquia.
“Se presentaron obras icónicas, como la Virgen de Valaquia, la Virgen del Santo Monte de Hostýn o la Virgen de Zašov, así como objetos pequeños relacionados con la devoción popular y que, en realidad, se pueden encontrar en casi todas las cabañas de Valaquia, como recuerdos de sitios de peregrinación e imágenes sagradas. No obstante, se expusieron también libros raros, biblias, que se conservaron durante generaciones en familias locales; algunas de ellas tienen incluso 500 años de antigüedad”.
Una santa barbuda
Además de las madonas mencionadas, entre las figuras notables se incluyeron, por ejemplo, una estatua de Juan Nepomuceno o una pintura de los hermanos lingüistas San Cirilo y San Metodio, patronos de Moravia. Cada fotografía presentada en México incluyó un breve comentario para proporcionar contexto y, en el marco checo-hispano, llamó la atención la figura de Santa Wilgefortis. Valoušková relata su fascinante historia.
“Al parecer, fue una joven noble portuguesa, proveniente de una familia distinguida, que se había convertido al cristianismo. Pero su padre le encontró un novio que no era cristiano, es decir, un novio pagano. Y Wilgefortis rezó a Dios para que hiciera lo posible y ella no tuviera que casarse con ese novio. Cuando se despertó a la mañana siguiente, descubrió que le había crecido una espesa barba. El novio no quería una novia barbuda, así que la boda no se celebró. No obstante, el padre de la santa se enfadó mucho y mandó crucificarla como castigo. Así terminó la historia”.
“La primera reacción fue tal que ni siquiera importaba que el arte fuera de la República Checa o de una región checa, o de Europa Central. Simplemente se trataba de arte sacro, en fotografías. Así que, digamos, incluso sin conocer el país o el contexto, lo que más impactó a la gente fue precisamente lo espiritual, el plano sacro". - Tomáš Hart, embajador checo en México
Otra obra que suele llamar la atención del público es la Virgen de Valaquia, una pintura que, en opinión de Valoušková, expresa la esencia de la cultura nacional. La escena, en la que además de la Virgen aparecen pastores, tiene una fuerza increíble, explica.
“Ni siquiera hace falta señalar que se trata de una obra importante, uno ve que los visitantes simplemente se detienen ante ella. Y es que irradia una gran paz y fuerza. Creo que nuestras culturas tienen en común precisamente esa autenticidad de las obras y ese mensaje de fe a través del arte plástico, aunque cada una lo haga de forma ligeramente diferente. La hispánica adopta un naturalismo y la nuestra va por un camino un poco distinto. La autenticidad no es tan evidente a primera vista, pero está ahí. El pastor es un pastor. No es un ser mítico, elegantemente vestido, que sostiene un cayado, sino simplemente un hombre que se pasa la vida afuera con sus ovejas”.
Unidos por la fe
Siguiendo esta línea de pensamiento, Valoušková afirma que esa devoción popular, o en general esa profundidad espiritual de la vida, es similar independientemente de la parte del mundo en la que uno se encuentre, aunque pueda manifestarse de manera diferente según la religión, por ejemplo.
El carácter universal del tema lo confirma también el embajador checo en México, Tomáš Hart, quien contribuyó significativamente a la celebración del festival de Zacatecas, intermediando una colaboración entre los líderes de la ciudad y los representantes de la región de Zlín.
El embajador explica que, tras recibir la oferta checa, en Zacatecas optaron precisamente por la muestra de arte sacro y una tradición cristiana compartida. Esta sintonía se manifestó asimismo durante la inauguración de la exposición, a cargo del propio embajador, quien relató su impresión a Radio Praga Internacional.
"La muestra nos ayuda a salir de lo que conocemos, a tener un poco más de conocimiento de lo que hay afuera, en Europa, específicamente en la República Checa. Es como una motivación espiritual de fe. Compartimos las mismas esencias, valores y principios de otras latitudes". - Pedro Cardona, encargado de Asuntos Internacionales del Ayuntamiento de Zacatecas
“La primera reacción fue tal que ni siquiera importaba que el arte fuera de la República Checa o de una región checa, o de Europa Central. Simplemente se trataba de arte sacro, en fotografías. Así que, digamos, incluso sin conocer el país o el contexto, lo que más impactó a la gente fue precisamente lo espiritual, el plano sacro. Un segundo aspecto que cautivó al público fue que una gran parte de los objetos expuestos provenían de familias pobres. No se trataba de artefactos dorados pertenecientes a un obispo o a una familia adinerada, sino de objetos humildes, de pueblos, que la gente se transmitía de generación en generación. En las fotografías todo lucía muy bien, muy digno. Y México es un poco similar desde esa perspectiva histórica, ya que la mayoría de la población era pobre y, por eso, valoran aún más los objetos religiosos que se han entregado de generación en generación”.
Como tercera razón por la cual la exposición fue bien recibida en Zacatecas, el embajador Tomáš Hart cita el plano místico de la muestra, una característica afín a la cultura mexicana.
“Una de las fotografías narra el milagro de Hostýn, gracias al cual los habitantes de la zona fueron salvados de los tártaros. Y ese toque místico se acerca mucho a la percepción y comprensión mexicanas de las cosas, porque, claro, México tiene, todos lo sabemos, el Día de los Muertos y todo eso. México está, digamos, muy conectado con lo místico o el misticismo, y eso también influyó en la primera reacción a la muestra”.
Conocer lo desconocido
Pedro Cardona, encargado de Asuntos Internacionales del Ayuntamiento de Zacatecas, coincide en que la muestra —visitada por casi 800 personas durante los seis días en los que se expuso en la Ciudadela del Arte— fue bien recibida por el público, también gracias a la experiencia espiritual compartida, además de otros rasgos comunes entre Valaquia y Zacatecas, como el paisaje montañoso. No obstante, agrega que su valor añadido radica precisamente en abrir horizontes hacia lo desconocido.
“Por lo que escuché y lo que recibimos en encuestas, la muestra nos ayuda a salir de lo que conocemos, a tener un poco más de conocimiento de lo que hay afuera, en Europa, específicamente en la República Checa. Es como una motivación espiritual de fe. Compartimos las mismas esencias, valores y principios de otras latitudes. Y, además, aprendimos de nuevos contenidos y nuevas temáticas que ustedes tienen, y representaciones que conforman este proyecto de espiritualidad. Entonces, para nosotros es un plus, un valor agregado, poner una muestra que da otra perspectiva y otra visión en esta espiritualidad en la que coincidimos con ustedes”.
El Festival Internacional República Checa - Zacatecas Capital supone un preludio a los grandes festejos que se celebrarán en la ciudad en 2026, ya que esta cumple 480 años de su fundación. Para marcar este momento histórico, se planea organizar muchos otros eventos, en los que se contará nuevamente con la participación de la República Checa, detalla Cardona.
“En este marco estamos interesados en ir fortaleciendo actividades de cooperación internacional con otros países, inclusive con la misma Embajada de la República Checa, de cara a 2026. La verdad es que nos fue muy bien con el Festival Internacional República Checa - Zacatecas Capital, fue muy enriquecedor, y haremos lo propio con otros países. En el verano de 2026 llevaremos a cabo el Festival Internacional de Ciudades Hermanas. Zacatecas tiene alrededor de 30 ciudades hermanas en el mundo y —si bien no tenemos una en la República Checa— confiamos en que, a partir de la Embajada, podamos contar con alguna expresión cultural, comercial o artística checa en el marco de este festival”.
El embajador checo en México, Tomáš Hart, confirma que los planes de cooperación checo-mexicanos son numerosos y variados, partiendo, entre otras características, de una tradición que comparten Zacatecas y Valaquia: además del cristianismo, mirar hacia el pasado, siendo Zacatecas, como fue, el escenario de gran parte de la Revolución mexicana.
Una de estas reflexiones históricas tendrá lugar el próximo 26 de enero en una escuela de enseñanza secundaria hebrea en Zacatecas, según detalla el embajador, donde se realizará un acto conmemorativo del Holocausto, aprovechando historias de judíos checos de la región de Zlín, mayores de 100 años, mediante un proyecto realizado por el fotógrafo Jindřich Buxbaum. La exposición se convertirá en itinerante y estará disponible también en otras escuelas de todo México, posiblemente acompañada por el testimonio del nieto de uno de los supervivientes de las atrocidades nazis, František Färber, o del propio Buxbaum.
Un interés mutuo
Más allá de las actividades mencionadas, otras organizaciones de la región de Zlín se están preparando para dejar su huella en México. De acuerdo con el embajador, la cooperación iniciada por la región de Zlín marca el comienzo de un acercamiento no solo cultural, sino en el futuro posiblemente también turístico y económico.
El sector turístico tiene un gran potencial, según afirma, como lo demuestran los vuelos chárter realizados el año pasado durante cuatro meses entre Praga y Puerto Vallarta, que cada semana trasladaron a 400 turistas checos a la costa pacífica mexicana.
Todo esto, en combinación con inversiones de empresas checas o la reciente apertura de dos fábricas checas en México, demuestra que los checos están interesados en México.
En este contexto, el embajador comparte una visión que supondría un intercambio cultural más bilateral.
“Estamos hablando de que, a lo mejor, podría celebrarse una gran exposición de monumentos de la cultura azteca algún día, en unos tres, cuatro, cinco años. México podría presentar una muestra, durante medio año, por ejemplo, en el Museo Nacional de Praga o en el Museo Náprstek. Una exposición de, digamos, importancia nacional, de México en Chequia. Estamos explorando la posibilidad, viendo desde ambos lados si seríamos capaces de realizarla”.
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El embajador afirma que todo lo mexicano es generalmente bien recibido en Chequia, incluida la gastronomía. No obstante, enfatiza que el interés es mutuo: de acuerdo con los últimos datos de los que dispone, México es el primer y, de momento, único país latinoamericano que ha recuperado las cifras anteriores al covid en cuanto al número de turistas que viajan a Chequia, superando a Colombia, Argentina o Brasil.










