El arado checo, un invento en disputa con Alemania

El arado de los primos Veverka, foto: Museo Nacional de Agricultura

Cuando en 1827 dos primos de la región de Pardubice fabricaron una novedosa herramienta de cultivo no hicieron ningún anuncio público. Luego de que un oficial alemán intentara apropiarse de la idea, un grupo de checos lograron que los inventores tuvieran un acaso tardío pero justo reconocimiento. 

Michal Hambálek,  foto: archivo personal

La historia detrás de cada invento dice mucho de la época en cuestión. Y así como en muchos casos hubo total certeza sobre la identidad de sus creadores, algunas invenciones fueron, en cierto momento, puestas en duda o incluso atribuidas a otras personas. Eso es lo que sucedió con el arado de vertedera, una herramienta que encierra, en sí misma, muchas anécdotas curiosas, tal como nos revela el historiador Michal Hambálek.

“La herramienta agrícola de la que hablamos es una especie de arado y se llama ruchadlo (arado de vertedera). Fue inventada y puesta a punto entre 1824 y 1827 por los primos Václav y František Veverka que vivían en la ciudad de Rybitví, cerca de Pardubice, en Bohemia”.

Michal Hambálek, quien además se desempeña como curador en el Museo de Bohemia Oriental de Pardubice, explica que mientras František era un laborioso y experimentado campesino, a su primo Václav también le interesaba la agricultura aunque se desempeñaba, sobre todo, como herrero, y ese es un detalle que va a tener mucha importancia en el desarrollo de este invento.

Estatua de los primos Veverka en Pardubice,  foto: Topi Pigula,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 4.0

“El granjero František deseaba convertir el duro trabajo del arado en algo más fácil y eficiente: básicamente combinó las características de dos herramientas de arado ya conocidas en la zona en una única pieza capaz de sumar sus ventajas. Y también transformó la reja de arado, que es el filo que corta la tierra. Ese es el momento en que se involucra su primo herrero en la invención. Václav pudo crear una novedosa reja de arado siguiendo las instrucciones de František”.

Como buen historiador, Hambálek recupera el contexto de la época: entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX tuvo lugar un período en que la población empezó a crecer muy rápido y, por ende, el desarrollo de los instrumentos de cultivo era algo indispensable para satisfacer la creciente demanda de alimentos. Entre esas innovaciones, Hambálek menciona la sistematización de un cultivo que antes era mucho más esporádico, el alojamiento de ganado en otras épocas del año además de invierno y nuevas cosechas como, por ejemplo, la de la papa.

“El arado de los primos Veverka fue parte de estas innovaciones. Gracias a la forma de su reja, se trata de una herramienta que resultó muy eficiente para estos cultivos que requerían un tratamiento de mayor profundidad. La reja de arado es cilíndrica y permite cortar, girar y desmenuzar la tierra. Además, no era difícil obtener ese filo: cualquier herrero podía hacerlo y luego el granjero solo debía aplicarlo a su propio arado”.

Fuente: Meyers Konversationslexikon,  Wikimedia Commons,  CC0

Sin embargo, los primos no llegaron a tener mucha fama ni reconocimiento, al menos no más allá de los límites de su pueblo natal. Hambálek afirma que los Veverka nunca anunciaron oficialmente su invención y, tal vez, ni siquiera les interesaba hacerlo. Lo cierto es que, como suele suceder en estos casos, no faltó quien intentara apropiarse de la idea.

“Es cierto que un oficial alemán copió la idea y la patentó como propia. Desde entonces, algunos checos intentaron demostrar que los creadores originales eran aquellos primos del pueblo de Rybitví”.

El arado de los primos Veverka,  foto: Museo Nacional de Agricultura

En algún punto la historia tiene un final feliz porque, tal como explica Hambálek, aquellos que decidieron hacer todo lo posible para probar la autoría de los primos Veverka lograron su objetivo, solo que el reconocimiento oficial llegó, tal vez, un poco tarde: después de la muerte de sus creadores.

La casa natal de los primos Veverka,  foto: Zdeněk Pražák,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 2.5

“La verdad es que la lucha por el reconocimiento de esta invención tuvo lugar en el siglo XIX, en el contexto de una importante disputa político cultural entre checos y alemanes. Por ejemplo, en 1883 hubo una gran manifestación en Pardubice en homenaje a los primos Veverka y, como corolario, también se les levantó un monumento”.

El monumento a los primos Veverka al que se refiere Hambálek aún sigue en pie. Ahora bien, ¿se sigue utilizando esta invención en la actualidad? ¿Y existe, más allá del monumento mencionado por Hambálek, alguna réplica de su creación?

El monumento dedicado a los primos Veverka en Rybitví,  foto: Josef Hron,  Wikimedia Commons,  CC0

"No, este arado de vertedera es una variante histórica dentro de las herramientas de arado y, hasta donde yo sé, en los museos checos hay dos piezas referidas a esta invención: una está en el Museo Nacional de Agricultura de Praga y la otra se encuentra en una de nuestras exposiciones en el Museo de Bohemia Oriental de Pardubice".

Antecesor insoslayable de las actuales máquinas de cultivo, gracias a esos dos museos hoy podemos descubrir perfectamente qué aspecto tenía este invento no muy conocido en el mundo, con el que los primos Veverka consolidaron su fama póstuma.

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