Drones al rescate: la tecnología que salva a ciervos jóvenes en Chequia
Con el inicio de la siega, los prados se convierten en un terreno peligroso para los cervatillos y otros animales silvestres. Por eso, voluntarios checos han desarrollado una ingeniosa solución: drones térmicos que sobrevuelan los campos, detectando la presencia de crías ocultas en la hierba antes de que las segadoras entren en acción.
Voluntarios de toda la República Checa han unido fuerzas para proteger a los cervatillos, que a menudo son víctimas de las segadoras de los agricultores durante la primavera. Para lograr esto, los voluntarios recurren a la tecnología de los drones térmicos para monitorear los prados desde arriba. Por ejemplo, en la localidad de Sedlčany, en Bohemia Central, los drones despegan cada madrugada antes del amanecer y así comienza el rescate de los animales en el prado. El dron está equipado con una cámara termográfica que permite detectar a los cervatillos en la oscuridad. La Radio Checa habló con Jakub Chromý, uno de los voluntarios que pilotean los drones y se encargó de explicar el proceso.
“Aquí, en la localidad de Sedlčany, más precisamente en la región de Toulava, operan tres o cuatro drones. Estos logran encontrar aproximadamente de 40 a 80 cervatillos al día”.
Esta tecnología es elogiada no sólo por los agricultores, sino también por algunos guardabosques, como los del pueblo de Nechvalice, que planean conseguir un dron semejante el año siguiente. Jiří Doubrava de la Asociación Local de Guardabosques de Nechvalice subrayó que, con sus colegas de la localidad, hace ya 30 años que intenta proteger a los cervatillos.
“A lo largo de los años, hemos comprado todo tipo de equipos como, por ejemplo, luces intermitentes o bípers. Hemos probado muchas cosas, pero nada ha funcionado realmente. El año pasado, nos pusimos a trabajar con Jakub Chromý y comenzamos a utilizar drones para la preservación de los cervatillos. Nos dimos cuenta de que el éxito de este método es incomparable con cualquier otro que habíamos probado”.
El verdadero riesgo de que los cervatillos convivan con los agricultores cuando siegan sus prados o cosechan sus campos radica en el comportamiento y desarrollo único de estos animales. Al principio, ellos no huyen cuando se sienten amenazados, ya que los jóvenes cervatillos no emiten olor ninguno, lo que los hace imperceptibles para sus depredadores mientras permanezcan quietos. La madre a menudo aprovecha esta falta de olor para dejar a sus crías a salvo con el fin de salir a buscar comida.
A menudo, cuando los drones detectan a los cervatillos, los animales se transportan en una caja de madera a un lugar fuera de peligro. Sin embargo, en otras ocasiones, los voluntarios los dejan donde los hallaron.
“En este caso, no nos llevaremos el cervatillo, sino que lo dejaremos aquí y le pondremos una caja encima. Luego, construiremos una pequeña valla para que no pueda escaparse y acabar debajo de la segadora”.
Además, en el lugar se colocan postes altos que señalan a los conductores de tractor que un cervatillo se encuentra cerca. Asimismo, los voluntarios sacan un poco de hierba para cubrir la caja y así protegerla del sol.
Lamentablemente, alrededor de 60.000 animales en la República Checa mueren cada año a causa de las segadoras. Las buenas noticias son que varias asociaciones se encargan del rescate de cervatillos y otros animales mediantes drones térmicos. No obstante, el país todavía no cuenta con ningún programa de financiación gubernamental destinado a la resolución sistemática de este asunto.








