David Cerný

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David Cerný, el artista plástico más conocido de la joven generación checa.

En noviembre del año 2000 David Cerný debía recibir el Premio al mejor artista menor de 35 años, pero el día de la entrega David se peleó con el director de la Galería Nacional, Milan Kní"ák. Éste expulsó al joven artista de la Galería y el presidente Václav Havel tuvo que entregar el premio a David Cerný en la acera.

David Cerný es el enfant terrible de las artes plásticas checas. Este joven, dotado de una extraordinaria invención, desafía y provoca. Por ejemplo, tras la Revolución de Terciopelo de 1989 pintó de rosa el tanque soviético que en el barrio capitalino de Smíchov había sido erigido en un pedestal como símbolo de la liberación de Checoslovaquia de la ocupación nazi por las tropas soviéticas.

Al joven David Cerný le parecía disparatado que un tanque simbolizase el fin de la Segunda Guerra Mundial y así pintó de rosa el monumento que consideraba absurdo. Su acto provocó un escándalo y la Embajada rusa cursó a las autoridades checas una protesta.

David Cerný, hijo de una restauradora de obras de arte y de un artista gráfico, nació sencillamente para provocar alboroto. A los cinco años lo expulsaron de la guardería por sus travesuras. Y cuando era colegial, David, inquieto, curioso e hiperactivo, por poco acaba en un correccional.

Los dibujos de David Cerný provocaban a su profesora ataques de histeria. Deseando librarse del alborotador, la maestra lo encerraba en su gabinete para que no distrajera a los demás alumnos.

No se puede entonces decir que David Cerný sobresaliese en el dibujo durante los años escolares.Sus notas de esta asignatura eran pésimas.

Ello no impidió a David tentar la suerte en una escuela de artes plásticas. El obstinado joven cursó la Escuela Superior de Artes Decorativas en Praga y siendo todavía estudiante, creó una escultura en laminado que le granjearía la fama internacional...

La escultura representaba un coche Trabant con dos pares de piernas. Con esta obra plástica exhibida en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga, David Cerný expresó genialmente el fenómeno que hizo caer el Muro de Berlín.

El coche Trabant, marca típica de la antigua RDA, dotado de cuatro piernas, simbolizaba el éxodo masivo de los alemanes orientales que en el otoño de 1989 votaron con los pies en contra del totalitarismo.

El trabant de David Cerný fue adquirido posteriormente por la Embajada alemana en Praga, que lo instaló en su jardín. La escultura de laminado que se ha desgastado con el tiempo, será ahora fundida en bronce y después regresará a la sede de la Embajada alemana en la capital checa. Con su peso de entre 2 y 3 toneladas será, al parecer, la escultura de bronce más pesada del territorio checo.

David Cerný suele instalar sus artefactos en medio del bullicio citadino. En Praga instaló gigantescas cabezas que "sustentaban" el Palacio de la Cultura...mientras que en Madrid exhibió revólveres de dimensiones descomunales.

David Cerný creó también diez bebés negros de gigantescas dimensiones - cada uno mide 3,5 por 2,6 metros- que escalaban la torre de televisión de Zizkov, en la capital checa. Uno de los bebés fue posteriormente instalado en el tejado de un rascacielos en Nueva York. Ahora los gigantescos bebés vuelven a la torre de televisión con sede en Praga.

David Cerný tiene en su haber una treintena de exposiciones en el extranjero, incluída una en la prestigiosa Sala Feldman, en Nueva York, ciudad donde el artista pasó dos años como becario.