“Cuando estás trabajando con arcilla solo vives en el presente”

Una mexicana que descubrió en Praga su amor por la cerámica

En Praga, la mexicana Ana Hinojosa descubrió su lugar en el mundo y, sobre todo, un entorno perfecto para desplegar su pasión por la cerámica, una actividad con mucha tradición en Chequia que ella enseña a latinos y locales, convirtiéndola en un modo de ganarse la vida y, al mismo tiempo, en una vía de meditación.

Hace tres años y medio que la mexicana Ana Hinojosa disfruta de vivir en la ciudad de Praga. La idea surgió cuando, durante sus estudios de diseño industrial en México, hizo un intercambio en España y le gustó tanto la experiencia que, desde entonces, empezó a pensar en mudarse a Europa.

Producción en cerámica | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Entonces, desde ese momento, me puse como meta venir a vivir a Europa. Regresé a México a terminar mi carrera, empecé a trabajar como diseñadora gráfica por tres años y estaba buscando un lugar en donde hacer mi maestría. Tengo una base de datos de muchas universidades, másters y, haciendo un análisis comparativo, me encontré con UMPRUM, que es la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño en Praga, y pues, obviamente la República Checa es un poco más económica en relación con otros países de Europa como Francia y Alemania. Y decidí venir aquí porque ya había estado cuando visité a un amigo durante el intercambio. Entonces, apliqué”.

Aunque Ana había venido a Praga solo tres días en 2016, la ciudad le había dejado un muy buen sabor de boca. Llegó justo después del COVID, en 2021, para hacer en UMPRUM una maestría en inglés que, si bien es paga, pudo afrontar sin problemas gracias a una doble beca del gobierno checo y del mexicano.

En torno al torno

Aunque la maestría fue sobre diseño gráfico, pronto empezó a entrar en contacto con la cerámica gracias a un taller que hizo durante el receso, que, en comparación con el de México, le pareció muy largo, así que aprovechó ese tiempo para aprender el arte del uso del torno que, según cuenta, requiere ciertos conocimientos de física.

“El primer objeto de cerámica en la historia de la humanidad fue encontrado en la región de Moravia”.
Ana Hinojosa

“Porque tiene el centrifugado del material y, entonces, tú tienes que saber a qué velocidad tiene que rotar tu objeto para poder centrar la arcilla y, luego, para abrirlo y para subir la pared. Y si tú quieres hacer un objeto, un bowl, es diferente que si tú quieres hacer algo cerrado. Es un poquito más complejo”.

Como durante la maestría veía tantos contenidos de diseño gráfico y comunicación visual, cuenta que se cansó un poco del aspecto digital y ahí fue que sintió la necesidad de meterse más a fondo en el universo de la cerámica.

“Hice un análisis de cómo esas dos disciplinas se podían combinar y el resultado fue el diseño, el branding de un estudio de cerámica que estamos comenzando con una amiga. Fue plantear este proyecto y pues nos facilitó a mí y a mi amiga empezar porque pues con el diploma estaba forzada a terminar el proyecto y pues era lo que tenía que presentar en junio. Y creo que si no hubiera elegido ese tema, nunca lo hubiéramos hecho, fue el empujón”.

Tacto digital

El resultado de esa mezcla de mundos fue el surgimiento de unos pósters que hizo con arcilla para luego sacarles una foto. Es decir que, tal como ella misma explica, el trabajo final es una foto de la arcilla que parece hecha con computadora. La idea detrás de eso es poder percibir el sentido del tacto a través de lo digital.

Concurso de cerámica en un colegio checo  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Te da la sensación de que es digital, pero no lo es y el proceso fue muy largo y cuando tú lo ves parece que es algo tan sencillo. Entonces eso es lo que me gusta de la cerámica: tú ves algo así y parece que es fácil hacerlo. Pero tiene muchos pasos a seguir y es muy lenta”.

Agrega Ana que es muy importante esperar a que se seque la figura que se crea para, recién entonces, poder hacer un pulido. Luego hay que meterla al horno a determinada temperatura, después sacarla, agregarle esmalte y volver a llevar al horno a una temperatura aún más alta. Lo interesante es que ahora mismo están trabajando en aquella marca junto a su amiga colombiana, a quien la unió, precisamente, el amor por la cerámica.

Pasión por la cerámica | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Todo esto está escrito en mi tesis, de hecho: encontramos este amor por la arcilla; en lo personal, lo que me gusta es que cuando estás trabajando con arcilla, tus dos manos están completamente enlodadas y tienes que estar en el momento presente y acabar lo que empezaste porque si no el material se seca y no lo puedes posponer, hay que hacerlo en ese momento y todo lo demás no importa. Entonces, yo utilizaba la cerámica como meditación. Casi siempre que estaba estresada, iba a UMPRUM al estudio de cerámica, hacía algo y me relajaba. Con mi amiga es un poco diferente: a ella le gusta más el material, que es tan flexible, tan plástico, todo lo que tú puedes hacer con arcilla, con lodo. Entonces, ahí combinamos nuestras personalidades y lo que queremos crear es un estudio que esté enfocado en los sentidos, en el presente”.

Cómo crear algo de la nada

Con el tiempo ese mismo amor por la cerámica la llevó también a dar una serie de talleres en un estudio artístico de Letná, en Praga 7, cuya dueña es checa pero habla perfecto español.

Concurso de objetos de cerámica en un colegio checo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Es muy, muy linda y ella me dio la oportunidad de dar talleres ahí, me dijo, te cobramos algo simbólico, y tú puedes traer a tu gente, si quieres puedes hacerlos en español, porque a ella le encanta todo lo de Latinoamérica, ella está como enamorada, entonces me dijo: ‘ay, me encantaría que trajeras comunidad latina al estudio’ porque el objetivo de ese estudio es crear comunidad.

Con esos talleres que duran dos horas y en los que ella va acompañando, paso a paso, el proceso de producción, ella cumple el objetivo de transmitir su pasión por distintas técnicas como la del pinchado que, tal como cuenta, es asombrosa porque te permite crear un objeto casi de la nada; y a la vez vencer su timidez, algo que, por otro lado, es más fácil de lograr entre latinos, como le pasó una vez con un grupo de estudiantes argentinas y peruanas.

“Fue muy gracioso porque cuando ellas llegaron yo creí que eran amigas, y les dije: ‘ay, no sabía que eran amigas’ y me dicen: ‘no, nos acabamos de conocer’, y yo: ‘guau’ porque hace mucho no veía ese tipo de contacto y se me olvidó. Mi amiga es colombiana y tengo otra amiga peruana, pero no estoy tan en contacto con latinos en comunidad”.

El nacimiento de Venus

Ana Hinojosa con sus creaciones | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En este momento, Ana está puliendo detalles para poder dar clases de cerámica una vez por semana y su idea es incluir también en los cursos a los checos que están aprendiendo español. De hecho, cuenta que le impactó mucho el interés de los checos en la técnica de la cerámica, y en especial en la porcelana.

“La porcelana es como la arcilla más fina, no tiene contaminación, ninguna impureza, y por eso es totalmente blanca, mientras que la arcilla, el barro, tiene un poquito más de rocas o contaminación y no es blanca, es como color crema. Entonces, República Checa se conoce mucho por la porcelana blanca y lo curioso es que es mucho más difícil de trabajar porque es más blanda y es más fácil que tu objeto colapse porque no le puedes poner tanta agua porque puede colapsar. Entonces, hay que saber más sobre la técnica y hay tacitas hechas por una compañía que lleva en República Checa desde el siglo XVIII. Y un dato curioso que aprendí estudiando para el examen estatal es que el primer objeto de cerámica en la historia de la humanidad fue encontrado en la región de Moravia.”

En efecto, la Venus de Dolní Věstonice permanece en el museo de Moravia en Brno, aunque no expuesta al público debido a su extrema fragilidad. Se trata de una figura muy pequeña de apenas once centímetros pero, a la vez, muy valiosa ya que tiene una antigüedad de casi 30 mil años, lo que demuestra que la cerámica, ya en ese entonces, era algo importante en la humanidad y, en concreto, en tierras bohemias.

“Y esa pieza no tenía una función, era algo más bien ritualístico. Entonces, eso nos lleva a pensar que la humanidad usaba desde antes la cerámica como medio de expresión más que como algo funcional. Y lo que más me llama la atención en República Checa y, sobre todo, en UMPRUN es que ellos saben, obviamente, sobre la técnica de la cerámica, saben cómo hacerla, cómo producirla, pero también se enfocan mucho en el concepto, en la expresión del artista, en el contar una historia a través de eso. Me llamó mucho la atención cómo ponen el enfoque en el concepto y cuando estás estudiando en UMPRUN siempre te empujan a cuestionarte y a preguntar por qué”.

El sueño de la taza propia

El primer año de la maestría Ana tuvo checo una hora por semana, lo cual la ayudó a aprender lo básico y empezar a conectar con los otros estudiantes y, sobre todo, con la gente mayor que muchas veces no sabe inglés. Por otro lado, dice que aplica ese conocimiento de checo para profundizar en algunas charlas con sus compañeros de trabajo.

“Estoy trabajando en producción en un estudio de cerámica en la plaza de Jiřího z Poděbrad. Hacemos cerámica funcional con porcelana y arcilla y mi jefa vende en todos los cafés de Praga, no en todos, pero ella es muy buena haciendo negocios así que tiene muy buen alcance”.

“Una vez fui a un café por Vinohrady y me trajeron el capuchino en una taza que yo hice”.
Ana Hinojosa

Esas tazas son fáciles de identificar porque además de tener un diseño muy característico y mucho trabajo encima suelen presentar un marmolado verde.

“Una vez fui a un café por Vinohrady, pedí un capuchino y me senté y, de repente, me lo traen en una taza que yo hice. Yo ni siquiera tenía idea de que vendíamos en ese café y me resultó muy conmovedor ver la taza, que alguien la estuviera usando, fue muy impresionante. Y como estaba sola, le dije al de al lado: ‘oye, mira, yo hice esta taza’, y él: ‘¡wow, ¿de verdad?’ Me gusta contar esa historia.”