Cómo transformar el eclipse en una foto de película
Con más de cincuenta mil seguidores en Instagram y una serie de imágenes que transformaron la manera de mirar Praga, el gran fotógrafo Miroslav Maršík comparte en esta charla consejos precisos y accesibles para capturar el eclipse de esta tarde con excelentes resultados, sin perder la magia del momento.
Los inicios del gran fotógrafo Miroslav Maršík se parecen un poco a la desopilante trama de una famosa película de Woody Allen: un grupo de ladrones abre una tienda de galletitas como fachada para poder cavar un túnel hacia el tesoro de un banco, pero lo que termina siendo un éxito son, justamente, las galletitas. Maršík siempre soñó con ser músico —formó una banda de pop rock y hasta compuso temas para algunas películas—, pero pronto descubrió que para hacerse conocido necesitaba un material visual potente. Esa búsqueda lo fue llevando, casi sin querer, hacia la fotografía, disciplina que hoy está a punto de convertirse en su actividad central. Aun así, aunque las fotos hayan desplazado a la música, la música sigue siendo para él una fuente esencial de inspiración.
“Cuando empecé con esto, era bastante tímido porque al fotografiar en la calle también tienes que retratar a personas, y eso me costaba. Me ayudó mucho ponerme a escuchar música de cine: teníamos un playlist con Hans Zimmer, temas de Game of Thrones y similares. Me los ponía en los auriculares y así me aislaba del ruido de la calle; de repente empezaba a ver mejor las imágenes, como si fueran distintas escenas cinematográficas a mi alrededor. Todo me parecía más ‘cinemático’: por ejemplo, ir a correr por la mañana por el Puente de Carlos y ver una escena que podría estar en Game of Thrones, sobre todo con esa música. Y lo sigo usando cuando hago videos de Praga: les pongo música de cine para reforzar la atmósfera. Sin duda me ayuda”.
Fotos cinematográficas
Aunque es eslovaco y proviene de esa zona tan fotogénica que son los Tatras, Miroslav Maršík está completamente asentado en Praga y asegura que le debe a Chequia su consolidación como fotógrafo. Poco después del período del Covid, él y su esposa recorrieron casi todo el país en una experiencia que resultó fundamental para su aprendizaje: muchas de las imágenes tomadas en esa especie de gira fueron adquiridas por Czech Tourism para enriquecer su archivo. Maršík sostiene que dos de los lugares más fotogénicos de Chequia son el castillo de Bouzov y la llamada Toscana morava. Y aunque estamos en pleno auge de la inteligencia artificial, que a menudo dificulta distinguir qué es real y qué no, confiesa que no le gusta utilizarla, aunque en ocasiones recurre a pequeños trucos de montaje.
“Sí, quizá en algunas imágenes me ayudo con ciertos ajustes o pequeños trucos. Por ejemplo, en la foto que tengo de la luna sobre Praga… en ese momento había una nube, así que la fotografié un poco más tarde y luego simplemente la moví un poco más abajo. Es decir, es un pequeño truco; no es 100% real, pero tampoco se trata de algo artificial”.
Esa atmósfera ‘cinemática’ la toma principalmente de las películas de Hollywood y explica que se basa en darle prioridad a la gradación cromática: en vez de buscar una representación totalmente realista, lo que hace es intentar ajustar los tonos para que la foto se vea realmente como en una película. En concreto, lo que suele hacer es desplazar, por ejemplo, el amarillo hacia el naranja para crear colores complementarios y evitar que haya demasiados tonos en la foto. Eso vincula de alguna forma sus imágenes a la potencia de las fotos en blanco y negro que, en algún punto, son mucho más limpias que las que ofrecen muchos colores. Y para poder imponer y dar a conocer ese estilo, fue fundamental el aporte que le dio su cuenta de Instagram, que tiene más de cincuenta y siete mil seguidores.
"Lo más importante es no mirar el eclipse directamente. Puede parecer que no pasa nada, pero aunque el sol esté parcialmente cubierto, si no está totalmente oculto, su intensidad es prácticamente la misma que si no hubiera ningún bloqueo".
“Cada vez que comparto una foto recibo una respuesta inmediata: puedo saber cuántas personas reaccionan y cuántos seguidores tengo. Gracias a eso puedo ver qué gusta más y qué gusta menos. No digo que una foto con más ‘me gusta’ sea necesariamente mejor y una con menos sea mala; simplemente algunas imágenes resultan más atractivas que otras. Además, el algoritmo influye: si la gente me sigue por mis fotos de Praga y comparto una buena imagen de la naturaleza, el algoritmo no la muestra a tantos usuarios, así que el resultado queda truncado. Por eso una buena foto puede no tener tanto éxito. A raíz de eso empecé a fotografiar más dentro de un mismo estilo, que es lo que mejor funciona en Instagram y lo que me permitió ganar tantos seguidores”.
En ese sentido asegura Miroslav que lo que más fascina a sus seguidores son las puestas matutinas del Puente de Carlos, de Petřín y las torres de la ciudad, esa estética cinematográfica de la Praga histórica que él intenta transmitir con sus capturas.
Eclipse parcial del corazón
Cada fenómeno natural, como es el caso del eclipse solar que podrá verse hoy en su máximo esplendor a eso de las 20:11 de Chequia, cuando la luna cubra cerca del 88 % del sol, es una ocasión perfecta para que Miroslav siga deleitando a sus seguidores. Y, al mismo tiempo, comparte generosamente sus conocimientos para que nuestros queridos oyentes puedan lograr sus propias imágenes.
“Lo más importante es no mirar el eclipse directamente. Puede parecer que no pasa nada, pero aunque el sol esté parcialmente cubierto, si no está totalmente oculto, su intensidad es prácticamente la misma que si no hubiera ningún bloqueo. Y como en ese estado parcial resulta visualmente interesante, tenemos la tendencia a mirarlo durante más tiempo del habitual, lo que puede causar daños en los ojos que al principio quizá no se noten, pero que pueden manifestarse después. Por eso es fundamental usar gafas especiales. Yo todavía estoy buscando unas, porque aún no las tengo”.
De hecho, Miroslav lamenta haberse ocupado tarde del asunto porque nadie se fija en ese tipo de productos hasta que se acerca la fecha de un eclipse y, entonces, se agotan enseguida. De todos modos, explica que, en el peor de los casos, la gente puede mirar a través de la cámara, ya que allí sí tendrán un filtro. Aclara que no es recomendable usar visores ópticos, porque muestran directamente la luz exterior, pero los visores digitales procesan la imagen como una pantalla y son seguros. Lo que sí logró conseguir es un filtro para la cámara, indispensable para evitar daños en el sensor cuando se apunta al sol durante mucho tiempo. Aunque tiene muchos, reconoce que ninguno es lo suficientemente potente, por lo que encargó uno nuevo por internet y espera que le llegue antes de la hora del eclipse. También recomienda usar un buen zoom, incluso mediante un accesorio para el teléfono.
“Así es: yo tengo un objetivo que llega a 400 mm de distancia focal, así que el sol se ve realmente grande y se aprecian muy bien los detalles. Y si uno quiere fotografiar el sol junto con alguna pieza arquitectónica, lo cual siempre recomiendo, entonces se puede usar un zoom más pequeño; probablemente basta con el zoom tradicional del móvil, que suele ser de cinco aumentos. Eso podría funcionar, pero no sé si me arriesgaría a fotografiarlo directamente sin protección: intentaría usar algún tipo de filtro, es lo más recomendable”.
¿Manual o automático?
En cuanto a si usar el modo automático o manual en las cámaras de fotos, Miroslav también ofrece una buena perspectiva.
“Cuando hay suficiente luz, la mayoría de las cámaras lo hacen bastante bien en modo automático, aunque yo eligiría el modo manual: pones el filtro, ajustas el diafragma más o menos a la mitad, por ejemplo a f/8 para que quede bien nítido y luego solo controlas el tiempo de exposición, la velocidad de obturación, para que la imagen no quede ni demasiado oscura ni demasiado clara. El ISO lo puedes dejar en el mínimo. En las cámaras réflex antes no se veía cómo iba a quedar la foto, pero ahora en las sin espejo lo ves antes de disparar. Así que yo ya trabajo solo en modo manual, porque cuando entiendes esas tres cosas básicas —ISO, diafragma y tiempo— ya sabes que el ISO casi no hace falta tocarlo, el diafragma lo ajustas según el desenfoque que quieras del fondo, y solo cambias el tiempo. Es casi como usar automático, no es nada difícil”.
Con paciencia y saliva…
Para poder obtener buenas fotos durante el eclipse de hoy, Miroslav recomienda también usar la aplicación PhotoPills, que asegura que es muy útil y permite planificar todo; o, al menos, hacer alguna investigación previa para no tener que salir a buscar un buen lugar sobre la marcha.
"Yo, por ejemplo, voy a ir con una hora de anticipación para encontrar un buen lugar y cuidar bien mis ojos. También conviene llevar un trípode, porque sostener una cámara con un objetivo largo durante tanto tiempo puede ser difícil”.
“Lo que haría yo es llegar primero a un lugar adecuado. Podría ser un sitio como el parque Riegrovy sady o la colina de Vítkov, para ver dónde se pone el sol y comprobar si a esa hora no estará ya detrás del castillo. En cuanto al tiempo, aconsejo llegar por lo menos una hora antes, por si aparece una nube y en el mejor momento el sol queda cubierto. Quizá veinte minutos antes todavía esté visible, aunque sea parcialmente, así que conviene tener ya alguna toma hecha. Después se puede mover la composición hacia el castillo, eso da igual, pero al menos ya habrá material desde el principio. Yo, por ejemplo, voy a ir con una hora de anticipación para encontrar un buen lugar y cuidar bien mis ojos. También conviene llevar un trípode, porque sostener una cámara con un objetivo largo durante tanto tiempo puede ser difícil”.
Otro consejo importante que puede parecer obvio pero no lo es tanto es disponer de suficiente memoria en el dispositivo porque confiesa que su gran problema es también el de muchos fotógrafos: toma demasiadas capturas idénticas y luego le cuesta muchísimo trabajo borrarlas, acumulando material inútil. Pero, sobre todas las cosas, lo más importante para él es armarse de paciencia y mantener la calma cuando algo no sale como esperamos, lo cual sucede a menudo y en muchos órdenes de la vida, tal como demuestra la mismísima profesión de este gran fotógrafo y aquella gran película de Woody Allen.








