Cinco heladerías destacadas de Praga para combatir el calor del verano
En Praga, la cerveza fría no es la única cura contra el calor de la temporada estival. En esta lista (muy personal), les recomendamos 5 heladerías destacadas de Praga.
Con la llegada del verano, a todos se nos ocurre una de las ideas menos originales y, al mismo tiempo, más reconfortantes de la temporada: ir a tomar un helado.
Hace unos cinco años, cuando viví mi primera temporada de calor en la capital checa, tuve ese mismo impulso, que rápidamente se convirtió en frustración. En ese momento, me habían mencionado que uno de los helados más populares de la ciudad se encontraba en el Pasaje Světozor, en un local llamado Ovocný Světozor. En efecto, cuando llegué al lugar, me encontré con una fila interminable de checos que habían tenido la misma idea que yo, y que tantos otros acalorados residentes. Cuando finalmente llegó mi turno, comprendí que ese helado no era, de ninguna manera, lo que me imaginaba. Viniendo de una cultura donde el helado artesanal hace las veces de culto religioso, de repente me vi frente a un cono relleno con un producto industrial, que, al menos yo, no podía distinguir muchísimo de los que se consiguen en las cadenas de comida rápida americanas.
En ese momento, creí que el helado sería una de esas cosas que uno extraña estando lejos. Pero, afortunadamente, me equivoqué y no por poco margen. Además de ese helado tan popular llamado “točená zmrzlina”, que no me convenció, al poco tiempo descubrí la existencia de varias heladerías de una calidad muy superior. A continuación, les comparto mi lista personal de los mejores helados de Praga, abierta a discusión y a todas las críticas que me pueda merecer.
4 - Grom
Grom es una heladería que nació en Turín pero, afortunadamente, cruzó las fronteras para llegar a Praga con los sabores que la han hecho conocida en distintas ciudades del mundo, como: el sorbete de Limón de Siracusa IGP, el Torrone de Barbero d'Asti, el de café con granos provenientes de Guatemala y el sorbete de chocolate proveniente de Ecuador. Como se puede ver en sus locales, Grom es una heladería de estilo minimalista, sencilla pero efectiva, con una oferta de sabores bien logrados. No ocupa la cima de mi lista, pero es una opción segura. Si se la cruzan durante una caminata veraniega y deciden darle una oportunidad, el riesgo de decepción es bastante bajo.
3- Puro Gelato
Puro, en mi opinión, hace homenaje a su nombre, ya que para la elaboración de sus helados no utilizan saborizantes artificiales. De clara inspiración italiana, el “gelato” que ofrecen es de estilo cremoso, tal vez algo pesado para aquellos acostumbrados al “helado checo” industrial. Sin embargo, la empresa no reniega de su origen, ya que cultivan sus propias frutas en el país. Estos frutos se pueden añadir por encima al helado, además de muchas otras opciones, como chispas de chocolate y galletas.
Como habrán notado, las opciones precedentes siguen una tradición italiana. Debo advertir que no se trata de una coincidencia y tampoco quedarán exentos de ello los puestos que siguen.
2 - Angelato
Angelato es otro de esos locales que durante el verano suelen acumular filas ingentes. No es poco común ir a una de sus sucursales y no encontrar todos los gustos disponibles, sobre todo si uno va entrada la tarde, ya que los gustos se agotan por la demanda. Algo que los dueños agradecen mucho, pero las muñecas de los empleados que lo sirven a mano, tal vez un poco menos.
Angelato se caracteriza por la alta calidad de sus productos, que elaboran en cantidades limitadas y basándose principalmente en frutos de estación. El carácter artesanal de su elaboración se puede ver y degustar fácilmente. Su oferta de sabores puede ser menos limitada que las otras heladerías, pero tal vez más cuidada. No por ello esquivan la creatividad a la hora de pensar sus gustos, entre los que se destaca, por ejemplo, el de arroz o albahaca y limón.
Como en los casos anteriores, este es un helado cremoso, con una proporción importante de crema, a menos que se opte por la opción de los sorbetes, elaborados con agua en lugar de leche. La recomendación: ir temprano.
1 - Crème de la Crème
Finalmente, llegamos a mi favorito personal, aunque debo decir que no soy el único en apreciar los helados de Crème de la Crème. Esta heladería es otro de los ejemplos que suele atraer a cientos de clientes al día. Sin embargo, un dato que puede resultar valioso: con el buen clima, los clientes suelen tomar su helado en la vía pública, por lo que no se quedan en el local para consumirlo. Esto quiere decir que, en general, dentro del negocio suele haber lugar para sentarse.
Pero el espacio disponible no es lo importante de este punto gastronómico. Crème de la Crème ofrece decenas de diferentes sabores, incluyendo opciones veganas y combinaciones poco comunes como cacahuete o maní salado, mojito o slivovice (aguardiente de ciruela). Su dueño, el maestro heladero Honza Hochsteiger, estudió en Italia y ha convertido este proyecto en un referente de calidad. Entre sus propuestas más tentadoras está el “bottomless cup”, un vaso que se puede rellenar tantas veces como se desee por un precio fijo.
Sin embargo, debo confesar que los sabores extravagantes no son mis favoritos. Para determinar si una heladería es buena o no yo suelo hacer la prueba de pedir los gustos más comunes, como vainilla o chocolate, para comprobar qué tan bien logrados están. Son opciones que por su simpleza resultan menos propensas a sorprender o a esconder sus falencias, si las tuvieran. Dicho esto, mi gusto de helado preferido en Crème de la Crème es, precisamente, la vainilla: con un color de base blanco, en esta crema se pueden apreciar los pequeños granos negros de la vainilla, que además de visibles, se disfrutan mucho en el paladar.
De hecho, fue Crème de la Crème la heladería que me hizo descubrir el helado de estilo italiano en Praga y, en ese momento, darme cuenta de que no todo estaba perdido.
5 - Ovocný Světozor (bonus track nostálgico)
Pero, del mismo modo que esta heladería ocupa el puesto más alto en mi ránking, por aquel recuerdo y valoración personales, me veo obligado a, al menos, darle el puesto número 5 a Ovocný Světozor, tal vez no por sus sabores, sino por llevarme de vuelta a mis comienzos en la capital checa. Los gustos, al igual que los aromas, reviven como pocos estímulos algunos de nuestros recuerdos más importantes. Es por ello que la “točená zmrzlina” representa, para mí, la sensación refrescante de los inicios. Y cada año, con la llegada del verano, todo vuelve a empezar.
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