Ciencia y tecnología: Investigaciones espaciales checas han superado el estancamiento

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Las investigaciones espaciales que habían registrado en la República Checa un estancamiento tras la desaparición del programa conjunto de los países del Este, INTERKOSMOS, han tomado últimamente un nuevo impulso. Una prueba de ello es el previsto lanzamiento del satélite checo Mimosa.

El satélite Mimosa será utilizado para seguir el movimiento de cuerpos espaciales artificiales y medir la resistencia de la atmósfera y la radiación solar. El Mimosa es obra de un grupo de especialistas del Instituto de Astronomía de la Academia de Ciencias Checa, con sede en Ondrejov, en las cercanías de Praga.

El Mimosa llevará a bordo un original equipo científico, denominado Macek, destinado a medir la influencia de la atmósfera sobre el movimiento del satélite. Los astrónomos checos de Ondrejov han utilizado ya dicho equipo a bordo del satélite ruso Resurs, en 1992, y cuatro aòos después en el transbordador norteamericano Atlantis.

A principios de los aòos 90 las investigaciones cósmicas de la República Checa registraron un estancamiento debido al cierre del programa Interkosmos y la reducción de la plantilla de la Academia de Ciencias Checa.Los expertos opinan, sin embargo, que la etapa del estancamiento ya ha sido superada.

En los últimos cinco aòos los científicos checos han trabajado en nueve proyectos espaciales. Los más importantes son el satélite Mimosa y el horno tecnológico para la investigación de materiales en el espacio, producido por una empresa privada checa.

Un significativo paso encaminado a orientar la investigación cósmica checa a la colaboración con los países europeos más desarrollados fue la concertación del acuerdo de cooperación con la Agencia Espacial Europea, suscrito por el gobierno checo en 1996.

Checoslovaquia de la que es sucesora la República Checa, se había sumado a las investigaciones cósmicas en abril de 1967, al adherirse al entonces incipiente programa INTERKOSMOS, en las ramas meteorología espacial, física, biología, medicina y comunicaciones espaciales. Entre 1969 y 1988, los especialistas checoslovacos confeccionaron aparatos científicos para una veintena de satélites del programa Interkosmos. En los aòos 80 participaron con éxito en el proyecto Vega, encaminado a la investigación del cometa Halley y del planeta Venus.

En el marco del programa Interkosmos se realizó el 2 de marzo de 1978 el vuelo espacial conjunto de la tripulación internacional, integrada por el cosmonauta soviético Alexéi Gubarev y el primer cosmonauta checoslovaco Vladimír Remek. La tripulación regresó a la Tierra después de pasar una semana a bordo del complejo orbital científico Saliut 6.

Checoslovaquia participó desde 1985 en el proyecto Phobos, encaminado a estudiar la homónima luna de Marte, el espacio interplanetario y el Sol. Posteriormente, un original método del estudio de la magnetoesfera y ionosfera, inventado por científicos checoslovacos, fue utilizado en los satélites Magion.

Y la extinción dirigida de la estación espacial Mir la pasada primavera nos recordó que en dicho complejo orbital trabajaron también equipos suministrados por expertos checos.