Chequia busca quitarle oxígeno a la industria tabacalera con una nueva legislación
Chequia y otros 15 países han pedido a la Comisión Europea actualizar una legislación vigente desde 2011 y que ha quedado obsoleta ante la irrupción de nuevos productos como el vapeo o las bolsitas de nicotina.
La tan lucrativa como controvertida industria tabacalera se encuentra nuevamente en el ojo del huracán ante todo un frente europeo que reclama a la Comisión Europea una reforma integral de la fiscalidad del tabaco, que incluiría por primera vez productos emergentes como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado o las bolsitas de nicotina.
Y es que Chequia, junto a otros 15 países que incluyen a Alemania, Francia o España, remitió una carta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, advirtiendo que las normas actuales son insuficientes para afrontar los desafíos derivados de la expansión de nuevos productos. Por ello, reclaman que se reactive un proyecto legislativo largamente aplazado que pretende actualizar la Directiva del Tabaco, sin cambios desde 2011.
Aumentos significativos
El borrador preliminar de la propuesta, filtrado en 2022 y “aplazado” ante el contexto inflacionario, sugería aumentos del 100% en los impuestos mínimos a los cigarrillos, del 200% al tabaco de liar y del 900% a los puros, así como la introducción de tipos mínimos para el vapeo y productos de nicotina oral. Esta armonización fiscal busca además reducir las enormes disparidades de precios entre países, donde, por ejemplo, un paquete de cigarrillos cuesta unos 5,80 euros en Praga, frente a los 12 euros en Francia o más de 16 euros en Irlanda.
En paralelo al proceso europeo, también Praga ya tomó unos meses atrás la delantera con una propuesta de reforma del decreto sobre cigarrillos electrónicos que prohibiría todos los sabores excepto el de tabaco y eliminaría los envases atractivos. A ello se suma una subida progresiva de los impuestos sobre recambios de vapeo —de 0,10 euros por mililitro en 2024 a 0,40 euros en 2027— y sobre las bolsitas de nicotina.
“Es completamente devastador. Los recambios y aparatos serán más atractivos en el extranjero y no merece la pena venderlos aquí. Las tiendas cerrarán y se trasladarán al extranjero. El Estado perderá todos sus ingresos y el nuevo impuesto no aportará nada", advertía a poco de conocerse esta regulación Robert Hrdlička, presidente de la Cámara del Vapeo Electrónico, mientras que también ahora son varias las voces que alertan de las repercusiones negativas de la propuesta europea, no solo en el ámbito de los cigarrillos electrónicos, como el aumento de los precios, el auge del mercado negro y las pérdidas fiscales.
Una tendencia creciente
Sin ir más lejos, en el último lustro, cuando la carga fiscal sobre los cigarrillos en Chequia se ha incrementado en un 53%, el número de cigarrillos adquiridos por ciudadanos checos en el extranjero ha pasado de 400 a 2000 millones de unidades. De acuerdo con estimaciones de la industria tabacalera, aproximadamente el 20% correspondería a productos falsificados.
En términos generales, se estima que los vendedores de cigarrillos electrónicos y sus recambios alcanzaron el año pasado en Chequia unas ventas de aproximadamente 206 millones de euros, sumadas a las de las corporaciones tabacaleras, que también comercializan productos de vapeo, y se cifran entre 103 y 124 millones de euros.








