“Casi pierdo la vida en el huracán de Acapulco: era como si un gran monstruo estuviera silbando”
Ganador de la residencia Praga Ciudad de la Literatura de Unesco el poeta mexicano Ángel Vargas desarrolla un proyecto de escritura que vincula las inundaciones de 2002 con el dramático huracán Otis que vivió en carne propia en Acapulco. En esta entrevista, habla de cómo poner palabras a lo inefable, del lugar de los animales en ese tipo de catástrofes y manifiesta su asombro y admiración por Praga, ciudad con la que incluso antes de conocerla sentía una profunda conexión.
Pueden escuchar la entrevista completa y un poema en la propia voz de Ángel Vargas haciendo clik en el play de la imagen principal
El poeta mexicano Ángel Vargas está finalizando su residencia Praga Ciudad literaria de Unesco que le permitió abordar un proyecto en el que intenta vincular dos catástrofes naturales sucedidas en Praga y Acapulco. Además de avanzar en ese sentido, durante su estadía en la capital checa Vargas tuvo varias lecturas con público local y se dio el gusto de conocer con profundidad una ciudad con la que hace tiempo viene sintiendo mucha conexión.
“Yo recuerdo que me topé con la convocatoria de la residencia en internet, en redes, y no sabía muy bien de qué se trataba, pero fue como un clic afortunado el que hice esa tarde. Empecé a leer la convocatoria. De alguna manera, Praga me llamaba de una u otra forma la atención. Era una ciudad que yo no conocía, pero de la que sabía ciertas cosas. En principio, su importancia histórica, su importancia para la literatura y a nivel musical también. Hay músicos checos que a mí me gustan particularmente. Dvořák, por ejemplo, tiene una ópera, Rusalka, que a mí me fascina. Y de hecho, a una de mis gatas le puse Rusalka justamente por esa ópera. Había unas conexiones extrañas entre la ciudad, entre el país y mi propia historia personal. Y dije, bueno, vamos a probar esto. Y decidí engarzar el proyecto que propuse justamente con acontecimientos que hermanan de alguna forma las dos ciudades. Mi ciudad de origen, que es Acapulco, y Praga, en el sentido de los desastres, los desastres naturales que atravesaron estas dos regiones. En 2002, acá con las inundaciones, y en 2023, en Acapulco, con el huracán Otis”.
El 24 de octubre del año 2023 Ángel se encontraba, precisamente, en Acapulco cuando tuvo lugar el que tal vez sea el huracán más poderoso que ha tocado tierra, un huracán categoría 5.
“Ha habido antes huracanes de esa misma categoría en el Pacífico, pero ninguno había tocado tierra. Entonces, en la memoria familiar, en la memoria de la comunidad acapulqueña, por supuesto que había antecedentes de huracanes muy poderosos, pero ninguno de esa magnitud, fue realmente una catástrofe que dinamitó, en gran medida, la manera de vivir, la infraestructura, el orden público sobre todo. Y fue una experiencia muy, muy fuerte para muchas personas, de manera personal también, diría una experiencia cercana a la muerte. Yo estaba muy cerca de la playa, a unos 50 metros, que es donde está la casa familiar. Yo estaba solo y la experiencia de vivir un huracán de esa magnitud, sentir realmente el poder de la naturaleza, me hizo vivirlo de una manera mucho más profunda. Recuerdo muy claramente el sonido del aire, pero era un sonido que ya no era simplemente el aire, sino que tomaba como una característica animal, era como si un gran monstruo estuviera afuera silbando. Muchas personas lo describen así, de hecho, animalizan el huracán. Y me parece muy interesante esta manera que tenemos los seres humanos de caracterizar a la naturaleza para poder entenderla”.
De hecho, en el proyecto de escritura que desarrolla Ángel en Praga uniendo ese terrible huracán con las traumáticas indundaciones del año 2002, la presencia de los animales va a tener, al parecer, un rol destacado.
“Yo después del huracán me preguntaba, ok, ¿y dónde están los gatos? Los gatos que estaban todo el tiempo en la casa. Bueno, en México y en muchas otras ciudades, por supuesto, es muy común que haya gatos en el espacio público. Después del huracán, por supuesto, no había gatos. Y tampoco otro tipo de animales. Hubo mucha muerte animal. Y uno de los lazos que hice fue también preguntarme por los animales durante la inundación en Praga. Y empecé a rastrear noticias y me di cuenta de lo catastrófico que fue acá para el zoológico, por ejemplo. La cantidad de muertes que hubo, de animales que no pudieron ser rescatados. El seguimiento de un lobo marino, por el río, hasta que terminó tan fatigado que murió. Me parecen imágenes sumamente poderosas para poder abordarlas desde lo poético. Y la pregunta, principal para poder realizar este proyecto fue: ¿Qué pasa con ellos? Con esos otros que no son necesariamente humanos, pero que no dejan de ser otros, que son los animales. ¿Qué les sucede?”.
Además de las lecturas, la investigación y todos esos temas que vino a abordar en el marco de su proyecto, hay algo clave en toda residencia literaria que es el propio pulso del lugar al que llega, mucho más cuando se trata, en este caso, de una ciudad tan particular como Praga.
“Me encanta porque es una ciudad un poco laberíntica que permite descubrirla de muchas maneras. Es como si además existieran tres niveles o más niveles para conocerla. Porque tú puedes ir viendo, caminando libremente por las calles y es una ciudad hermosa, pero alzas un poco la vista y hay esculturas suspendidas, un sinfín de esculturas y relieves en los edificios que te cuentan por sí mismo una historia. Pero también pareciera que hay como una vida subterránea porque casi todo tiene sótanos. Entonces, de pronto, como que la ciudad se abre en posibilidades y pareciera que nunca terminas de conocerla del todo. Yo no sé cómo los turistas de solo tres días, por ejemplo, pueden decir que conocen la ciudad.”
Pueden escuchar la entrevista completa y un poema en la propia voz de Ángel Vargas haciendo clik en el play de la imagen principal
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