Cacique brasileño busca su idioma olvidado

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Cada dos semanas desaparece del mundo un idioma. Algunos lingüistas pronostican que dentro de unos cien años se dejará de hablar el 80 por ciento de las 6 900 lenguas que existen actualmente. El tema de los idiomas en vías de extinción llamó la atención del cineasta checo Michael Havas.

El Sueño Brasileño
El protagonista de su documental "El Sueño Brasileño" es el cacique indígena Ailton Krenak quien lucha por salvar el habla de sus antepasados. En el año 1915 el antropólogo ruso Heinrich Maniser, de 25 años, pasó nueve meses con la tribu brasileña Burum, los ancestros de Ailton. Durante esa estadía registró la gramática, el vocabulario, cuentos y leyendas de los indígenas. En septiembre de 2003 Ailton se dirigió a San Petersburgo, en Rusia, para buscar en el museo local el valioso manuscrito del científico que podría ayudar a salvar un idioma casi olvidado. Encontró el documento ansiado y se llevó varias copias del mismo a Brasil para presentarlo a su tribu. ¿Qué pasa con el material ahora? Cedamos la palabra a Ailton Krenak.

"Es un material que todavía no ha sido incorporado, adoptado como herramienta que pueda ser utilizada de verdad. Debería ser observado como un potencial recurso, pero hay que tener en cuenta la desconfianza de los portadores de la tradición oral de que la escritura tiene la misma capacidad de mantener el sentido del habla. Como son personas que no conocen la escritura desconfían de aquel instrumento y yo creo que nosotros vamos a necesitar más recursos, además de aquellos documentos de Rusia, para superar la desconfianza que existe allí con respecto al registro escrito. También por el hecho de que fue realizado por un extranjero hace 100 años. Entonces, parece una cosa medio subjetiva especialmente para alguien que está acostumbrado a manejar cosas concretas, de lo cotidiano".

Ailton Krenak (Foto: autora)
Ailton Krenak explica que hoy día hablan el idioma de los Burum tan sólo ocho personas, siendo todas mayores de 60 años. Es una situación preocupante, subraya el cacique indígena. Debido a la alta edad de los hablantes su número puede disminuir cada día. Hace tres años hablaban esa lengua doce personas.

"Otra cosa importante que cabe decir es la estructura de la lengua Burum. En esta lengua difiere el habla de los hombres y el habla de las mujeres. Los hombres están desapareciendo. En ese grupo de ocho personas hay sólo dos hombres ancianos. Si estos hombres murieran, nos quedaría sólo el habla de las mujeres. Además, estoy convencido de que existe también un habla de los niños. Los niños no hablan de la misma manera que los adultos".

El registro escrito que dejó el antropólogo ruso corresponde al habla de un hombre adulto. Se llamaba Jerónimo. Fue él quien contó a Maniser mitos, historias, frases, el vocabulario de los Burum.

"Era un hombre adulto que usaba un adorno labial, el que altera el sonido. Yo hago estas observaciones porque los lingüistas aún no han prestado atención a que la persona que habló usaba un objeto que endurecía el sonido del habla. El idioma de los Burum tiene un habla ceremonial, que es el habla de las autoridades, y un habla cotidiana para pedir agua, comida, para conversar con los niños, que es el habla de las mujeres. Hoy lo que estamos experimentando en casa es el habla de nuestras abuelas, madres, tías. Yo mismo estoy aprendiendo expresiones con las mujeres. No tengo problema con ello pero ¿en qué medida nosotros vamos a rescatar un habla que era distinta para hombres, mujeres y niños, si los sobrevivientes no representan todas esas diferencias?".

En la actualidad, Ailton Krenak ha asumido la tarea de Maniser y con una grabadora registra el habla de sus parientes.

"He realizado casi un trabajo de espionaje. Porque siempre que observan que llevo una grabadora se sienten intimidados, cambian de asunto. Cuando están sentados alrededor de la hoguera con los nietos, cuando escuchan el clic de la grabadora, ellos cambian de tema ... Yo mismo cuando estamos conversando y Ud. pone la grabadora soy más consciente de que doy un testimonio, que tengo que tener cuidado cuando estoy hablando. Parece que en este caso la gente que sufrió traumas muy profundos, la confianza de dar un testimonio, de contar una historia, está perjudicada. Aun cuando están en un ambiente de confianza, continúan con el recuerdo de que estaba prohibido hablar el idioma".

Marco Altberg
El cineasta brasileño Marco Altberg tiene previsto lanzar un canal televisivo independiente dedicado a los indígenas. Ailton Krenak opina que esta idea tiene posibilidades de realizarse con éxito. Recordó una reciente serie de 13 programas que hizo junto a Altberg. Esos programas, cada uno de 20 minutos de duración, abordaron 12 diferentes etnias con lenguas diferentes. Se hicieron en la lengua indígena local con subtítulos en portugués. El ciclo se transmitió a través del canal Futura, que es un canal educativo.

"La gente reaccionó de manera positiva al hecho de poder conocer los mitos sobre la creación del mundo. Cada una de esas doce etnias abre la historia con un anciano, un hombre o una mujer, contando una historia singular, especial, reportando un evento mágico, por ejemplo, sobre la creación del mundo, cómo surgió el agua en el planeta Tierra, cómo fue inventado el fuego, cómo los héroes culturales enseñaron a practicar los rituales y las tradiciones, por qué pintan el rostro, por qué perforan la nariz y el labio, cuál es el evento que dio origen a esas prácticas. Después hay bloques de información de actualidad referentes a cómo vive el pueblo hoy, qué hace, qué dificultades políticas, económicas sufre. La aceptación de los telespectadores y el interés de los medios por divulgar estos temas indican que hay un amplio público interesado en ese trabajo, puesto que ese canal tiene chance de lanzarse, parece que existe un público que quiere esos programas".

¿Los indígenas brasileños que ya han sido influidos por la cultura occidental tienen interés en volver a sus raíces o quieren vivir como los brasileños "civilizados"?

"La mayoría quiere volver porque no se fueron voluntariamente, fueron expulsados. Fueron expulsados por grandes proyectos del gobierno: construcción de centrales hidroeléctricas, colonización forzada y todo. Era una época en que no pudieron elegir. Ahora esos muchachos que nacieron, por ejemplo, en São Paulo, en centros como Manaus, Belém, están experimentando pobreza, carencia. Si ellos regresan a casa van a vivir a orillas de un río lleno de comida, de peces, tendrán relaciones seguras con la gente que los quiere, sus parientes, amigos, serán recibidos con cariño. Pienso que eso será determinante considerar aquilatar si regresar a casa. Aunque demore más de una generación. Porque existe una dinámica territorial muy agresiva. Si Ud. tiene un lugar donde instalarse junto con su tribu, con su familia, claro que preferirá volver a casa".

Hasta aquí el cacique indio Ailton Krenak. En 1990 este defensor de los derechos de los indígenas brasileños recibió el Premio Onassis por el entendimiento internacional y logros en la esfera social. Con este premio fueron galardonados, entre otros, el ex presidente checo Václav Havel y la actriz estadounidense Elizabeth Taylor. Esta conversación con Ailton Krenak se realizó durante su reciente visita a la Escuela de Cine de Verano de Uherské Hradiste.