Cabaña del Veneno: el legendario antro de crimen, prostitución y pleitos entre checos y alemanes, grabado a fuego en la memoria de Praga

Taberna de la cabaña envenenada vista desde la orientación oeste, negativo de autor desconocido, año 1912

Con un aura legendaria que se remonta a una supuesta visita del rey Wenceslao IV, la mítica Cabaña del Veneno cerró sus puertas en 1933. Y, sin embargo, sigue siendo uno de los rincones más emblemáticos y misteriosos de Praga. En esta entrevista, el escritor Dan Hrubý no solo explica por qué perdura su mito, sino que nos hace sentir que entramos, como si viajáramos en el tiempo, a ese antro donde médicos, maleantes y prostitutas compartían cerveza, bailes y los más alucinantes escándalos.

Cabaña del Veneno  (tarjeta postal) | Foto repro: Pražské příběhy

Cuesta pensar en una ciudad del mundo que tenga tantas tabernas antiguas y legendarias como Praga. Y, aun así, es probable que la más trascendental de todas sea la de la calle Apolinářská de la Ciudad Nueva que, en realidad, no existe desde el año 1933. Sin embargo, sigue estando muy presente en la memoria colectiva de la sociedad checa, como bien cuenta el escritor, editor y periodista Dan Hrubý, quien en su serie de libros Historias praguenses (Pražské příběhy) suele dar cátedra sobre personajes, antros, calles y leyendas del casco antiguo.

“Sobre el mito de la Cabaña del Veneno (Jedová chýše) está al tanto casi cada checo que haya visto un poco de televisión, ni siquiera tiene que ser lector. Porque en Chequia hubo una serie extraordinariamente popular que se llamó Los pecadores de Praga (Hříšní lidé města Pražského, 1969), que tuvo una película y una continuación llamada Panóptico de Praga (Panoptikum města Pražského, 1988). Y en todas esas obras visuales aparece una representación de la Cabaña del Veneno, es decir, la mítica Jedová chýše. Se representa como el punto de encuentro de la fauna social de Praga, ahí donde se reúnen ladrones, asesinos, naturalmente prostitutas y sus proxenetas. Como diría Švejk, la mejor sociedad. Y también vienen investigadores de la seccional cuatro de la Policía criminal (Pražská čtyřka) de la calle Bartolomějská, que a menudo conocen a esos reos y prostitutas por su nombre, de hecho, en algún punto hasta los respetan, y prevalece siempre el tono amable de los viejos buenos tiempos. A veces hasta da la sensación de que los robos y asesinatos no dolieran tanto como hoy. Así que la Cabaña del Veneno la conocen probablemente todos los praguenses, y creo que casi también todos los checos”.

Yo acuso

Dan Hrubý | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aclara Dan Hrubý que, como esas series estaban ambientadas en tiempos de la Primera República y la taberna fue demolida en 1933, luego de varios años de haber permanecido en un estado deplorable, esa legendaria Cabaña del Veneno poco tiene que ver, en realidad, con la histórica taberna, de la que Egon Erwin Kisch escribió que “parece demasiado mísera, demasiado destartalada incluso para una taberna de pueblo”.

"La ubicación fuera de las murallas urbanas podía atraer a diversos elementos indeseables".


Dan Hrubý

De hecho, varias crónicas dan cuenta de que, para combatir los robos, sus dueños decidieron utilizar, en vez de platos, huecos tallados directamente en las mesas, como pequeñas cavidades donde se servía la comida. Del mismo modo, las cucharas estaban atadas con cadenas para evitar que se las llevaran. Es decir que, cuando un cliente terminaba de comer, el posadero simplemente limpiaba la cuchara y el hueco con un trapo, y todo quedaba listo para el siguiente comensal. Agrega Hrubý que el momento histórico más interesante de ese recinto tuvo lugar entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Cabaña del Veneno | Foto repro: Pražské příběhy

Sin ir más lejos, se sabe que una noche de verano de 1904, apareció en el bar Mathieu Dreyfus, hermano mayor de Alfred Dreyfus, el oficial francés injustamente condenado por traición en 1894, en lo que se conoció como el Caso Dreyfus, y que provocó la famosa carta en su defensa del escritor Émile Zola. Por defender a su hermano, los policías franceses lo persiguieron hasta Austria y en la Cabaña del Veneno encontró, al menos por un tiempo, un refugio y un lugar para dormir, gracias a la ayuda de unos amigos alemanes. La apertura de la taberna, sin embargo, se remonta a varios siglos antes, lo cual la convierte en una de las tabernas más antiguas de Praga y que más tiempo se mantuvo en funcionamiento.

Estatua de San Adalberto en diagonal al lugar donde estaba la taberna | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Ese es un título que se atribuyen y disputan varios establecimientos de Praga. Por ejemplo, en la calle Thunovská en Malá Strana, la taberna U krále Brabantského, que sigue funcionando hoy en día, documenta sus orígenes también en la época de Wenceslao IV. La Cabaña del Veneno existía, probablemente, como una especie de taberna fuera de las murallas de la ciudad, en el campo, pero al mismo tiempo cerca de Praga. Ya en el siglo XIV, tal vez incluso en el siglo XIII, hay registros de una taberna así en la zona. Por supuesto, la ubicación fuera de las murallas urbanas podía atraer a diversos elementos indeseables, a quienes no les convenía entrar en la ciudad. Sin duda, eso pudo contribuir a su reputación. Y su existencia termina en 1930, cuando ya estaba en propiedad del gremio de médicos checos, quienes originalmente pensaban construir allí su casa gremial, donde pudieran reunirse. Posteriormente, el profesor Antonín Heveroch, uno de los decanos y fundadores de la psiquiatría checa, adquirió el edificio de la Cabaña del Veneno con la intención de construir allí una clínica privada. Sin embargo, murió apenas medio año después de adquirir la cabaña, lo cual nuevamente alimentó la leyenda de que se trata de un lugar maldito”.

'Cabaña del Veneno' de Alois Kohout | Foto: Lecoque company

El señor de los venenos

"Era una taberna muy popular entre los médicos, los estudiantes que, a su vez, trabajaban con venenos".
Dan Hrubý

En cuanto al rutilante nombre de la taberna, antes conocida simplemente como Na Vinici, explica Hrubý que existen al menos dos hipótesis de cómo surgió. La primera, de carácter más legendario, sostiene que el mismísimo rey Wenceslao IV solía frecuentar aquel lugar disfrazado con atuendos sencillos porque le atraía el ambiente de las tabernas populares. La leyenda, sin embargo, va más lejos: cuenta que allí el rey sorprendió a dos hombres que habían intentado envenenarlo en Viena. Al reconocerlos, ordenó al súbdito que lo acompañaba encargarse de ellos. Y el verdugo, en efecto, les puso veneno en sus bebidas.

Vista desde el lugar donde estaba la taberna | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International
Edificio de la maternidad | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Los presuntos asesinos murieron y la taberna recibió su nombre por el veneno que usó el verdugo. La segunda hipótesis, creo que un poco más realista, se basa en que era una taberna muy popular entre los médicos, los estudiantes que, a su vez, trabajaban con venenos. Ya sabemos cómo son los estudiantes, seguramente hacían bromas diciendo que ellos eran capaces de envenenar a quien no les agradara. Y así llegamos a la auténtica Cabaña del Veneno que existe, de manera documentada, desde finales del siglo XVIII y principios del XIX. Y se puede decir que la mayoría de sus clientes estaban, de algún modo, relacionados con el complejo hospitalario que comenzó a surgir en la zona. De hecho, la primera maternidad de Praga se estableció por ahí en 1789. Un año después, muy cerca de ahí, se fundó el Hospital General Universitario, que también sigue en funcionamiento hasta hoy. Y en 1820 se creó en un antiguo convento el primer instituto para enfermos mentales, es decir, un manicomio”.

Médicos y maleantes

'Cabaña del Veneno' de  Emil Artur Pittermann-Longen | Foto: 1. Art Consulting Praha

En torno a esos establecimientos fueron surgiendo también facultades de medicina y distintos institutos vinculados al ámbito de la salud que, junto a los estudiantes, proporcionaron el público principal de la Cabaña del Veneno. Según Hrubý, lo que la mayoría de los checos conoce de la taberna es la leyenda asociada a los bajos fondos praguenses que a su existencia real.

Por su parte, el escritor checo Karel Ladislav Kukla (1863-1930) escribió en un texto que, tras cuatro siglos de existencia, la Cabaña del Veneno “se convirtió en el lugar más frecuentado por los bohemios alemanes de Praga, pintores, escultores y estudiantes de las clínicas e institutos hospitalarios de la zona”. Luego agrega que “en el bajo salón de la Cabaña del Veneno, donde una persona un poco alta se golpeaba la cabeza contra el techo, tan sofocante como el interior de una herrería y siempre lleno de humo de tabaco, se celebraban bailes”.

Árboles en la zona donde estaba la taberna | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En el mismo sentido, en una de esas crónicas praguenses, Egon Erwin Kisch hace referencia a los bailes y orgías que tenían lugar en ese antro hasta altas horas de la madrugada y cuenta una anécdota en la que dos maleteros borrachos terminaron bailando con el cadáver de una mujer.

También es cierto que, a veces, realidad y fantasía se entremezclan y, tal como cuenta Hrubý, uno de los capítulos de la serie Pecadores de Praga se inspiró en un hecho tan real como documentado.

Luego de la demolición de la taberna construyeron una casa de estilo funcionalista | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Encontré en la prensa de la época una descripción bastante detallada acerca de un suceso del año 1896 más bien bizarro que serio. Antes dije que, en torno a la Cabaña del Veneno, había institutos médicos, facultades, hospitales. Entre ellos también el instituto de patología. Y un día, dos empleados de uno de los hospitales recibieron la tarea de trasladar un cadáver al instituto de patología. Parece que era un día caluroso porque aparcaron el carro de dos ruedas con el cadáver frente a la Cabaña del Veneno y se fueron a tomar una cerveza. Y, como suele suceder, esa cerveza terminaron siendo dos, tres, diez... y se olvidaron completamente del cadáver. Entonces, por el viento, un perro o quién sabe qué fuerza del destino se cayó la sábana que cubría al difunto, y quedó el cadáver al descubierto en la calle, causando un gran escándalo y horror entre los vecinos. Al final, tras las denuncias de los ciudadanos, llegaron los gendarmes para sacar a esos dos empleados ya borrachos de la taberna.”

Un ring nacionalista entre checos y alemanes

Más allá de esa curiosa anécdota y de leyendas que la vinculan incluso con el Golem, la Cabaña del Veneno fue testigo privilegiado de uno de los períodos históricos más interesantes de la actual capital checa.

Así se ve hoy el lugar donde estaba la Cabaña del Veneno | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Y si volvemos a la situación de Praga a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la Cabaña del Veneno también es relevante porque allí tenía lugar cierta competencia nacional, era un lugar donde se reunían estudiantes alemanes y sus llamadas asociaciones estudiantiles burschenschaft, que, con el tiempo, fueron desplazados por estudiantes checos. Porque las primeras facultades y centros científicos de la zona eran parte de la Universidad Alemana. La enseñanza en checo comenzó más tarde y, en realidad, todo ese elemento checo, estudiantil, médico, fue ganando fuerza poco a poco. Pero a finales del siglo XIX, la Cabaña del Veneno fue inicialmente un centro de estudiantes alemanes que fundaban las llamadas asociaciones burschenschaft. No todas eran estrictamente nacionalistas, pero es cierto que muchas de esas asociaciones vestían uniformes, realizaban duelos rituales con sables y, muy a menudo, se convirtieron, sobre todo aquí en el entorno mixto de Praga, en una especie de bastión del fenómeno pangermánico. Y, en general, eran estudiantes no de Praga, sino de los Sudetes”.

Calle Apolinářská más allá de la iglesia | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Ubicada estratégicamente detrás de la muralla, entre el campo y la ciudad, explica Hrubý que la Cabaña del Veneno es hoy un símbolo de esos viejos buenos tiempos que ya no existen y que, en su opinión, contienen cierta romantización, no solo del pasado sino incluso del crimen, casi como si fuera posible pensar en un delinquir honesto, con principios. Dice Hrubý que a él no deja de sorprenderlo esa tendencia tan fuerte en el ser humano a mitificar el pasado, dándole un barniz literario y cinematográfico que hace de aquel mundo algo mucho mejor y más amable que el actual; sin tener en cuenta, por lo menos, que la vida hace un siglo era, sin duda, mucho más dura en todos los aspectos, incluyendo el de la falta de higiene.

Por aquí pasó el soldado Švejk

No obstante, Hrubý reconoce que esa zona de Praga, que además constituye el escenario principal de la novela Las siete iglesias de Miloš Urban, conserva aún hoy una atmósfera muy singular. Tal es su magnetismo que el autor confiesa que disfruta recorrerla de noche y dejarse llevar por la sugestión. Si bien esa parte de Praga ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo del tiempo, Hrubý asegura que presta especial atención a los árboles centenarios que sobreviven como silenciosos testigos de la época de la mítica Cabaña del Veneno. Por otro lado, destaca que parte del encanto actual proviene del hospital de maternidad de estilo gótico inglés, con sus característicos ladrillos rojos sin revestir.

Embajada de Luxemburgo y casa de estilo funcionalista | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Es un edificio tremendamente misterioso. Yo nací allí y hoy en día lo usan varios cineastas para filmar escenas de Inglaterra a finales del siglo XIX. Pero la calle Apolinářská tiene incluso otro significado para nosotros los praguenses: justo un poco más abajo de la antigua Cabaña del veneno, pasando también la iglesia, hay un centro de desintoxicación y tratamiento contra el alcoholismo. Por ahí han pasado innumerables artistas y otras personas que luchaban por vivir. Y allí trabajaba un verdadero decano en la lucha contra el alcoholismo y fundador del sistema de centros de desintoxicación: el profesor Skála”.

Dobrý voják Švejk,  1926 | Foto: NFA

A pesar de ser un sitio inhóspito, la Cabaña del Veneno —o más bien su fantasma— puede enorgullecerse de haber sido utilizada como set cinematográfico. Allí se filmó El lodo de Praga (Bahno Prahy, 1928), una película muda checoslovaca dirigida por Miroslav Krňanský, basada en la novela homónima de Karel Ladislav Kukla, que retrata el lado más oscuro y marginal de la ciudad a principios del siglo XX. Aunque hoy solo se conservan fragmentos del film, la taberna ocupa un lugar central en la trama. Hrubý señala además que en ese mismo escenario se rodaron seis escenas de la primera adaptación cinematográfica de Švejk, dirigida por Karel Lamač en 1927.

Casa de estilo funcionalista actual  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La cabaña original aún puede contemplarse en pinturas y fotografías antiguas, y en algunas de ellas se distingue en una de sus paredes la pintada “Jenda je vůl” (“Jenda es un idiota”). En la actualidad, justo enfrente de lo que fue la taberna, hay un jardín de infantes. Y en el lugar donde funcionaba el bar, se erige una vivienda de estilo funcionalista construida en los años treinta, que parece haber olvidado por completo los años en que, en ese terreno, funcionaba un antro legendario de Praga.

“El compositor Ladislav Štaidl vivió  durante muchos años en esa casa que, a mi entender, está muy bien hecha, incluso una vez lo visité ahí. También vivió en esa casa Jiří Dienstbier, el primer ministro de Asuntos Exteriores de Checoslovaquia tras la caída del comunismo. Ese lugar tiene un enorme encanto, porque, incluso en mitad de la semana, se percibe mucha tranquilidad, un carácter como de pueblo. Y, sin embargo, está a solo unos cientos de metros del centro. Así que todavía tiene su encanto intacto”.

Por último, ante la pregunta de si existe en la actualidad algún lugar comparable en Praga a la extinta Cabaña del veneno, Dany Hrubý ofrece una respuesta más que interesante que da para pensar.

“Praga ha perdido muchas tabernas, especialmente en los barrios obreros como Žižkov, Nusle, Karlín. Y hay que decir que, con el hecho de que la ciudad ha mejorado su aspecto, al mismo tiempo ha perdido ese colorido. Me temo que ya no encontraremos en Praga una auténtica Cabaña del veneno. Y para ser sincero, yo diría que las Jedová chýše de hoy quizás son esas discotecas y clubes súper caros donde se reúne… el crimen organizado actual. Definitivamente, no son tabernas donde uno pueda ir a tomar una simple cerveza”.

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