Bursík paga con su puesto el descalabro de los Verdes

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Los resultados de las euroelecciones se han cobrado su primera víctima. El líder del partido de los Verdes, Martin Bursík, ha decidido renunciar a su cargo tras los pésimos resultados de su formación.

Ondřej Liška y Martin Bursík, foto: ČTK
No es habitual en la República Checa que un líder político deje su puesto en el partido por un revés electoral. Este lunes, tras una reunión de cinco horas con la cúpula de la formación, Martin Bursík decidió asumir toda la responsabilidad del fracaso electoral de los Verdes y no esperar ni siquiera a las próximas elecciones generales.

“El presidente de un partido es el que tiene la mayor responsabilidad de los resultados electorales. No es que vaya a dejar la política, pero creo que ha llegado la hora de abandonar mi cargo. Creo que es la mejor reacción, dadas las circunstancias”, reconoció Bursík.

Los votantes de los Verdes, generalmente comprometidos con las elecciones europeas, castigaron duramente a la formación de Bursík, que pasó de contar con un seis por ciento del electorado a recibir un dos por ciento de los sufragios. Menos que algunos partidos minoritarios y poco conocidos como Alcaldes e Independientes o Asuntos Públicos.

Martin Bursík y Mirek Topolánek, foto: ČTK
¿A qué se debe este tremendo fracaso? Los analistas políticos apuntan a que Bursík jugó mal sus cartas cuando entró en el gobierno tripartito de Topolánek. Por ejemplo, según los comentaristas del diario Mladá Fronta Dnes, las promesas electorales de luchar contra la corrupción se quedaron en nada y Bursík toleró demasiado de sus socios de Gobierno.

Al mismo tiempo, los conflictos con dos de sus diputadas, Zubová y Jakubková, y la posterior purga que hubo después en el seno del partido, llevó a que las dos parlamentarias rebeldes contribuyeran a la caída del Gobierno el pasado abril.

De momento asumirá la dirección del partido el vicepresidente y ex ministro de Educación Ondřej Liška. Será él quien liderará a los Verdes hasta las elecciones de octubre. Sin embargo, declaró que no prescindiría de Bursík.

“De la preparación de la campaña me encargaré yo, por supuesto. Pero Martin Bursík, en calidad de la personalidad más destacada del partido, tendrá muchas posibilidades para colaborar y cumplir una función, aunque renunciara a la presidencia del partido”, informó Liška.

La división de la formación ecologista se plasmó también en la aparición del Partido Democrático de los Verdes, de la mencionada Olga Zubová. La diputada tránsfuga fue también una de las grandes perdedoras de los comicios. Después de una cara campaña electoral obtuvo solo el 0,6 por ciento de los votos. Precisamente este lunes Zubová declaró que no le importaría volver a su antiguo partido. Los Verdes, sin embargo, no se mostraron demasiado receptivos.