Brno, patrimonio mundial del motociclismo
El Campeonato Mundial de Motociclismo, MotoGP, regresa este fin de semana al mítico trazado de Brno cinco años después de su último Gran Premio. “Es un milagro”, dice a RPI el comentarista Martin Straka, que destaca la unicidad de la pista checa en el calendario y la casi centenaria historia y tradición de las carreras en la capital de Moravia.
Las mejores motos del mundo vuelven a rugir este fin de semana en Brno. Lo hacen después de cinco años que para muchos han sido una eternidad. Lo que era una larga tradición veraniega de décadas, en el difícil verano de 2020, en plena pandemia, llegó a su fin. Prolongados problemas financieros y la falta de apoyo pusieron punto y final a una cita clásica en favor de ultramodernos circuitos en países, especialmente de Oriente Medio y Asia, con capacidad y ganas de pagar lo que hiciera falta por traer a sus pistas a Marc Márquez, Jorge Martín o Francesco Bagnaia.
Cuando hace unos meses se supo que MotoGP volvería a Brno, muchos se tuvieron que pellizcar o frotarse los ojos para dar crédito a la información. El comentarista de deportes del motor, además de fotógrafo, Martin Straka tampoco lo creía posible, dice a Radio Praga Internacional.
“Para mí, el regreso de MotoGP a Brno es un milagro. La administración del circuito lo llama el gran regreso, pero para mí es un verdadero milagro, porque incluso con mi gran optimismo de corazón, yo ya había dejado de creer. Pero hay dos elementos muy importantes: el nuevo propietario del circuito, Karel Hubáček, y la colaboración del Automóvil Club de la República Checa. Son dos valores y dos certezas gracias a las cuales el Gran Premio de la República Checa vuelve a celebrarse, que es la máxima categoría del motociclismo, algo prácticamente a la altura de la Fórmula 1”.
Uno de los problemas de la pista para seguir albergando MotoGP era una costosa modernización del circuito, que finalmente se ha llevado a cabo. Para empezar, el firme estaba en mal estado, por lo que ha habido que reasfaltar todo el trazado, pero no solo eso, dice Martin Straka.
“Cabe destacar que las reparaciones incluyeron no solo una nueva superficie, sino también muchas otras cosas, como la señalización luminosa a lo largo de todo el trazado y más cosas. El coste total fue de aproximadamente 7,3 millones de euros pero, lo que es más importante, se costeó todo con fondos privados”.
Precisamente el elevado costo de albergar una prueba de este nivel es algo cuestionado por la opinión pública, lo que también influye en un mayor o menor apoyo político y la administración. Para este año, el presupuesto de la organización supera los 13 millones de euros. Pero para el experto en deportes del motor, que hace de comentarista también durante la propia carrera por la megafonía del circuito, los números salen.
“Considero que es una excelente colaboración entre los sectores público y privado, ya que el circuito cuenta con el apoyo tanto de la ciudad como de la región y del Estado, y todos coinciden en que es una excelente inversión, ya que, en primer lugar, se espera una gran cantidad de visitantes; como ha sucedido en cada edición. Visitantes de todo el mundo gastarán mucho dinero aquí y Brno volverá a ganar prestigio mundial”.
“Brno siempre le ha encantado a MotoGP”
Si bien el prestigio es un valor intangible, para Martin Straka es mucho lo que le da el Campeonato Mundial de Motociclismo a Brno y a Chequia.
“Es algo difícil de medir. Es algo mundial y el campeonato más importante después de la Fórmula 1. La Fórmula 1 es la categoría más alta del automovilismo, al igual que MotoGP lo es en el motociclismo. Su reputación es enorme y, entre otras cosas, fortalece la marca de la República Checa y de la propia ciudad de Brno. Mi experiencia personal es que cuando viajo por todo el mundo para las carreras, aunque alguien sea del otro lado del planeta, todo el mundo sabe qué es y dónde está Brno, porque todos saben que el Gran Premio de MotoGP se celebra aquí”.
Pero no solo las motos dan a Brno, también Brno da mucho al mundial de motociclismo.
“Brno siempre le ha encantado a MotoGP, porque Brno es muy acogedor, lo es, tiene una excelente logística: está situado justo al lado de la autopista, hay un aeropuerto, una gran ciudad… Así que los hoteles, el transporte, etc., todo es funcional y el circuito en sí es prácticamente inigualable en el calendario. Mugello, en Italia, se le parece, por su trazado y la naturaleza, pero tampoco eso cambia en nada la singularidad de Brno, con ese perfil de desniveles y ese paisaje en el que se encuentra este circuito de casi 5,5 km desde 1987. Pero otra cosa importante más: ahora mismo estoy en el centro de prensa del circuito y todos los pilotos y periodistas coinciden en que el ambiente de Brno, especialmente en la tribuna C, la enorme tribuna natural, es algo inigualable. Los pilotos escuchan dentro del casco el rugido de la afición y ese es uno de sus atractivos tanto para los pilotos como para todo el mundo”.
Casi cien años de carreras en Brno
Menciona Martin Straka el año 1987, cuando se inauguró el circuito moderno de Brno, pero en trazados distintos, en un principio juntando carreteras de la zona, como era habitual hacer, las carreras en Brno se remontan a hace casi un siglo ya.
“Las carreras en Brno se celebran desde 1930. Por eso, por su historia, Brno se puede comparar con circuitos de talla mundial como Le Mans, Monza, Spa-Francorchamps. En cinco años celebraremos el centenario de las primeras carreras. En aquel entonces, durante el periodo de entreguerras, se celebraban exclusivamente carreras de coches. Las de motociclismo se disputan desde 1950 y el campeonato mundial se ha celebrado aquí desde 1965. Así que su historia es inmensa y Brno sin duda merece este gran premio”.
De hecho, solo el circuito holandés de Assen ha albergado más pruebas del mundial que Brno, que supera y por mucho, a circuitos tan tradicionales como el de Jerez o Mugello. Otra de las particularidades de Brno desde aquella década de los 60 cuando comenzó a organizar la prueba, es que traía al otro lado del Telón de Acero a pilotos míticos Giacomo Agostini, Mike Hailwood o Ángel Nieto, lo que en Fórmula 1 no pasó hasta finales de los 80.
El actual contrato con la organizadora del mundial, la española Dorna Sports, es por cinco años. Cinco años de tregua y disfrute para los amantes de esa combinación feliz que suponen las motos en los bosques y colinas de las cercanías de Brno, con la esperanza de que no vuelvan a irse y desaparezca el ruido de las mejores motos del mundo en esos tres días de cada verano.








