Bilingüismo en pañales: un estudio checo investiga cómo los bebés aprenden varios idiomas

Un proyecto checo de investigación estudia cómo los bebés adquieren y manejan varias lenguas desde los primeros meses de vida.

La forma en que los niños pequeños aprenden y usan los idiomas ha fascinado durante décadas a investigadores de todo el mundo. La psicolingüista Nikola Paillereau, radicada en Praga, es un ejemplo más del interés que despierta este tema.

Junto a su equipo internacional, Paillereau estudia el desarrollo de bebés que crecen en un entorno bilingüe y cómo logran manejar más de una lengua.

Nikola Paillereau | Foto:  Magdalena Hrozínková,  Radio Prague International

El proyecto lleva ya dos años en marcha y continuará por al menos tres más, siguiendo la evolución de distintas familias bilingües. Paillereau, reconocida el año pasado por la revista Forbes como una de las 24 científicas más inspiradoras en Chequia, recibió a Radio Praga Internacional en su laboratorio LemonLab (Language and Emotion Lab).

“Soy profesora e investigadora en la Universidad Carolina de Praga y, al mismo tiempo, trabajo en el Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias. El tema que más me interesa de la psicolingüística es cómo los bebés adquieren el idioma o los idiomas durante su infancia temprana”.

Foto ilustrativa:  szymonpacek,  Pixabay,  Pixabay License

La pasión por los idiomas de Paillereau se manifestó desde temprana edad. En el liceo franco-checo de Pilsen, se enamoró de la lengua francesa, lo que la impulsó a tratar de hacer sus estudios superiores en Francia. Al mismo tiempo, Paillereau allí conoció a quien sería su marido, francés, lo que terminó facilitando la tarea de mudarse al país galo.

“Me inscribí en la Universidad Sorbona Nueva, conocida también como París 3, para estudiar lingüística. Luego, durante mi maestría, me especialicé en fonética y posteriormente, continué con mi tesis doctoral. Comencé a trabajar como profesora y después como investigadora en el laboratorio de fonética y fonología de París 3. Más adelante, hice mi post-doctorado en el laboratorio de excelencia de París 3, pero también en la Universidad de Lyon II. Posteriormente, me mudé a Chequia, pero incluso en Praga sigo colaborando con laboratorios internacionales y universidades en Francia, Alemania e Italia. Por ejemplo, trabajo con colegas de la Universidad de Padua, quienes también estudian la adquisición del idioma en los bebés”.

Foto: Hana Řeháková,  Radio Prague International

Según expresó Paillereau, este tema es apasionante para ella por la forma fascinante de la que los niños pequeños aprenden. Durante el primer año de vida, el bebé aprende gran parte de lo que luego se constituirá como un idioma. Incluso si el niño no habla en absoluto, se convierte en un oyente nativo de la lengua.

La relación entre los idiomas y los niños está presente también en investigaciones pasadas de Paillereau. Por ejemplo, su proyecto anterior se enfocaba en el desarrollo de herramientas de detección de trastornos del habla. Para ella, era de gran importancia poder ayudar a los niños que presentaban problemas semejantes lo más pronto posible.

“El proyecto actual también está muy cerca de mi corazón. Yo misma soy franco-checa y también tengo una hija que nació en París, pero vive en Chequia. Ella es bilingüe, en realidad, trilingüe ahora. Quizá suene sorprendente, pero tenemos que tomar en cuenta que la mayoría de la población mundial es bilingüe. No se nos debería olvidar esta población. Sin embargo, una gran parte de los proyectos de investigación se centra en el monolingüismo, incluso en mi campo, y en cómo esto afecta el desarrollo de los niños”.

Foto: Magdalena Hrozínková,  Radio Prague International

Aunque el bilingüismo se percibe más bien como una ventaja, este fenómeno podría tener ciertas inconveniencias, señala Paillereau.

“Es posible que haya inconvenientes, especialmente en los casos donde el manejo de varios idiomas nos hace hacer code-switching a menudo. Por ejemplo, a la hora de hablar checo, se me vienen muchas palabras en francés. Como resultado, tal vez sea un poco menos fluida y a veces más lenta en expresarme. Sin embargo, aprender nuevos idiomas definitivamente vale la pena. Esto impulsa enormemente nuestras capacidades cognitivas. Por ejemplo, nos volvemos más flexibles. Existen estudios que señalan que los niños bilingües pasan más fácilmente de una tarea a otra. Además, son más empáticos y bien atentos a los detalles más finos en diferentes idiomas”.

Paillereau aseguró que los fines de su proyecto son ambiciosos, por lo que espera generar un verdadero impacto en su campo de estudio.

“Este es un proyecto de investigación que se centra en el desarrollo lingüístico de los bebés de los cuatro meses hasta el primer año. Nuestro objetivo es establecer una especie de norma. Esto significa observar cómo los niños con un desarrollo normal adquieren su lengua materna o lenguas maternas en el caso de los niños bilingües. La financiación proviene del Estado checo y se prevé que se lleve a cabo durante cinco años, lo cual es algo excepcional porque usualmente los proyectos con financiación estatal duran tres años. Esto nos da mucho tiempo para poder seguir a los niños que recibimos regularmente, con sus padres, en el laboratorio. Después, usamos la herramienta de detección de trastornos del habla que he creado. Luego, damos a los padres los cuestionarios donde ellos deberían indicar cuáles son las palabras que sus niños producen y comprenden. Entonces, seguimos a los niños hasta la edad de 18 meses para poder conectar todas las piezas y decir cómo el lenguaje se desarrolla en los niños monolingües y bilingües”.

Nikola Paillereau | Foto: Hana Řeháková,  Radio Prague International

En cuanto a las lenguas estudiadas, Paillereau trabaja con diferentes combinaciones del checo con inglés, francés o alemán, entre otros.

A lo largo del proceso, la experta ha juntado el checo con idiomas como el inglés, el francés y el alemán entre otros, no obstante, bajo una condición: la segunda lengua no debería hacer una oposición entre las vocales cortas y las vocales largas, como lo hace el checo, por ejemplo, en palabras como “pas” y “pás”. Esta oposición, como destacó Paillereau, no existe en muchos idiomas.

La razón de esta decisión es sencilla. El equipo quiere observar cómo los niños monolingües adoptan esta oposición vocal y cómo se percibe por los niños bilingües que se enfrentan todos los días con otro idioma que no hace esta distinción y si esto se impedirá adoptarla correctamente.

Nikola Paillereau | Foto: Hana Řeháková,  Radio Prague International

Para su investigación, Paillereau utiliza una cámara con una silla, una pantalla y un ordenador. Uno de los padres se sienta en la silla con el bebé en su regazo. Luego, se activan diferentes estímulos auditivos en la forma de sonidos o frases. Al mismo tiempo, el equipo pasa un salvapantallas en la pantalla enfrente para mantener al bebé en calma por una docena de minutos. Aunque a los cuatro meses los niños todavía no entienden las palabras, lo que sí logran diferenciar es el ritmo de los distintos idiomas. Sin embargo, la etapa de estudios con los niños tampoco ha pasado sin complicaciones, explicó la científica.

“Es importante tomar en cuenta que no todos los niños pueden participar. Algunos comienzan a llorar cuando llegan al laboratorio. Hasta el momento hemos puesto a prueba a unos 70 bebés monolingües. Entre ellos, esperamos obtener una muestra final de 50 niños que podríamos analizar”.

Además, el proyecto incluye no sólo los métodos de la neuro imagen, sino también una observación detallada del comportamiento de los niños. Para esto, la científica da a los padres un dictáfono para empezar a grabar las palabras que sus niños intentan producir a partir del séptimo mes. Lo interesante para la experta es detectar rastros de los dos idiomas en el balbuceo de los niños en cierto momento.

Hasta la fecha, Paillereau y su equipo han encontrado suficientes niños monolingües, pero todavía experimentan dificultades en encontrar a familias bilingües que hablen checo y alguna otra lengua. Ahora tienen aproximadamente la mitad de lo que les gustaría tener como número, entonces, cualquier familia que cumpla estas condiciones es bienvenida a participar en el proyecto. Para más información, se puede consultar el sitio web oficial del laboratorio.