Antigua ciudad minera de Stríbro

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Esta vez visitaremos la antigua ciudad minera de Stríbro, en Bohemia Occidental, que por su pintoresca situación en un promontorio rocoso sobre el río Mze recuerda a la hispana Toledo o las ciudades toscanas, fundadas por los etruscos. Su nombre Stríbro significa en español "plata".

Según un testimonio escrito, en el lugar de la futura ciudad de Stríbro existía en los años 80 del siglo 12 un pueblo minero denominado Misa.Sin embargo, los hallazgos arqueológicos ponen en evidencia que en ese sitio se extraían metales- además de la plata también el plomo, ya en la prehistoria.

En 1252, Stríbro que se alza en un promontorio rocoso sobre el rio Mze,es ya una ciudad real que saca partido de su ventajosa situación en la ruta comercial que enlaza Praga con la ciudad alemana de Nuremberg.

En el siglo 14, Stríbro se rodea de murallas de piedra. Y en el siglo 15 es con sus 300 casas y dos mil habitantes una de las mayores ciudades de la región de Pilsen, Bohemia Occidental.

En el año 1410, el rey Vencesalo IV otorga a la ciudad de Stríbro el derecho de extraer minerales y encarga de la supervisión de la extracción al capataz Zmrzlík de la Casa de la Moneda de Kutná Hora, célebre centro de minas de plata en la Bohemia medieval.En aquel entonces había ya en Stríbro tres conventos, tres iglesias y dos hospitales.

En 1371 nació en un cercano pueblo Jakoubek de Stríbro, que compartía con Juan Hus el programa de reformas de la Iglesia. Jakoubek de Stríbro abogaba por la renovación de la comunión bajo las dos especies como la habían practicado los cristianos primitivos.

La ciudad de Stríbro se sumó durante las guerras husitas al bando utraquista y en 1427 la sitiaron en vano los cruzados que sufrirían después una demoledora derrrota en los alrededores de la cercana ciudad de Tachov.

Sin embargo, las contiendas religiosas perjudicaron enormemente a las minas de Stríbro y éstas en el siglo 15 entraron en decadencia. Fue tan sólo desde principios del siglo 16 que la extracción de plata y plomo volvió a recuperarse, como lo testimonian los ocho libros del Registro de las minas de Stríbro, así como el suntuoso edificio del ayuntamiento cuyo núcleo se remonta a 1543.

Escudo de la ciudad Stribro
El precioso edificio del ayuntamiento renacentista, decorado con primorosos esgrafiados, fue restaurado en los años 90 del siglo 20. Es una joya arquitectónica cuyos hastiales parecen encajes de piedra.

En el período posterior a 1547 Stríbro se vio afectada por las represalias del rey Fernando I de Habsburgo, pero la situación mejoró en 1555 cuando el monarca adoptó medidas encaminadas a impulsar la extracción de plata.

La floreciente ciudad minera de Stríbro pudo edificar en 1565 un nuevo templo de Todos los Santos y un hermoso puente renacentista de cinco arcos sobre el río Mze. La Guerra de los Treinta Años, en el siglo 17, causó estragos en Stríbro. La ciudad, devastada por incendios, se despoblaba y desde la segunda mitad del siglo 17, pasó a predominar en la ciudad la población de lengua alemana. A finales del siglo 19, Stríbro estaba totalmente germanizada.

La guía de Checoslovaquia de 1930 indica que ese año vivían en Stríbro 5800 habitantes, de los que apenas 470 eran checos. Al término de la Segunda Guerra Mundial, los habitantes alemanes fueron expulsados a raíz de los Decretos de Benes.

Las últimas minas de Stríbro fueron cerradas en 1973. Al igual que en Kutná Hora, también en Stríbro la extracción de plata pertenece al pasado. Hoy en día la ciudad, de 8 mil habitantes, vuelve a prosperar gracias al turismo.

En su casco histórico, declarado reserva urbana, los turistas pueden ver preciosos monumentos, como el convento de los minoritas, fundado en 1253, el monumento más antiguo de la ciudad.

Los turistas pueden recorrer también el sendero turístico que los conducirá a los lugares relacionados con la extracción de plata en Stríbro y evocará las antiguas leyendas de los mineros.

Cuando se extraía en Stríbro la plata, la imaginación de los mineros que trabajaban en las galerías perforadas en la roca a la luz de trémulos candiles, pobló el subsuelo con una multitud de seres sobrenaturales. Todos creían saber que tales seres misteriosos y malévolos infestaban las lúgubres galerías subterráneas y se ocultaban en huecos y brechas.

Según los mineros de Stríbro, algunas apariciones eran particularmente tenebrosas e infundían un terrible miedo. Los más espantosos eran los espectros color de sangre que anunciaban un grave accidente o una muerte inminente.

Los fantasmales perros de azufre que apestaban a pirita de hierro, envenenaban el aire, apagaban los candiles y de vez en cuando se echaban sobre un minero destrozándolo a dentelladas. En algunos lugares aparecían sapos de piedra que volaban en el interior de la mina como disparados por una honda.

Eran muy escasos los seres sobrenaturales propicios a los mineros de Stríbro. Era de buen augurio encontrarse en la oscura galería con las locuaces serpientes blancas que anunciaban un potente filón de plata. En comparación con estos seres, el duende Duchmaus era mucho más imprevisible...

Duchmaus se aparecía raramente a los mineros en persona. La presencia del malicioso duende se notaba más bien a través de sus malas jugadas Duchmaus soplaba corrientes de aire para que apagasen los candiles, inundaba las galerías de las minas con agua o las obstruía con piedras.

Duchmaus chillaba y gemía, le rechinaban los dientes, y gruñía espantosamente. Y cuando permanecía callado, por lo menos escondía a los mineros sus herramientas, abría en la mina corredores sin salida y tendía otras trampas, haciendo a veces que los mineros se extraviasen en el tenebroso laberinto subterráneo.

En muy contadas ocasiones el duende Duchmaus surgía ante los mineros. Tenía una cabezota calva parecida a la de un caballo y un diminuto cuerpo. Se percibía que en cada una de las manos tenía seis dedos y en la espalda cargaba una joroba.Duchmaus andaba envuelto en arpillera y portaba un bastón de hierro con el que rompía las rocas como si fueran de requesón.

Según las leyendas de los mineros de Stríbro, Duchmaus era guardián de los tesoros de la tierra. Cuando los hombres recogían los minerales sobre la superficie de la tierra, Duchmaus no les hacía caso. Pero después los mineros empezaron a abrir galerías subterráneas, horadando las rocas y apoderándose ávidamente de lo que pertenecía a la tierra.

Duchmaus quiso detenerlos, pero sus fuerzas no eran suficientes.El duende no podía parar a los invasores matando a sangre fría a los mineros ya que la mitad de su corazón era humana y contenía una semilla de compasión, cuenta la leyenda.

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